Amores que matan.

Hoy, de madrugada, en Madrid, una mujer ha muerto por interceder en la pelea de un machista con su pareja. La ha pegado una cuchillada en el pecho. El machismo es una lacra y no debemos consentirlo.

Hace unos meses escribí esto para una revista del Instituto de mi hijo. Espero sirva de ayuda a nuestros jóvenes que han vuelto a un camino que debiera estar cerrado.

Junto a la pared, frente a la puerta de salida, Jonatan espera, de pie. La zapatilla del pie izquierdo, parece sujetar la tapia. En la mano derecha, entre los dedos, un cigarrillo consume el tiempo que queda para el timbre. No hace frío aunque ya estamos en noviembre y su pelo cortado al dos, acentúa los rasgos de una cara que bien podría ser de un dios romano. Bíceps desarrollados pegan su camiseta a su pecho y sus grandes brazos, y sus bermudas de chándal, largas (lo que su madre llamaría pantalones pesqueros), dejan entrever la robustez de sus piernas y unas zapatillas de un naranja fosforito que cuestan el sueldo de su madre en uno de sus tres trabajos como limpiadora.

No es que Jonatan haya salido antes de clase. Hoy, ni siquiera se ha acercado al Instituto salvo ahora, que está esperando a que el fin de las clases, deje paso entre los cientos de alumnos a su chica: Rebeca. Jonatan está matriculado en segundo de Bachiller, al que lleva anclado los últimos tres cursos. Hasta primero, fue un estudiante mediocre pero suficiente. Alguien que se esfuerza lo mínimo para ir pasando de curso sin problemas. Nunca había repetido. Pero descubrió que pasaba el tiempo más rápido en casa jugando en la red al Minecraft o al Roquet League que escuchando el tostón de la Martirio que les da lengua y literatura o del Cuqui que les da matemáticas. Total, está siempre sólo en casa desde las siete de la mañana y nadie notifica a sus padres si asiste o no a clase. Algunos días, la diversión está en el aula y queda con los colegas para ir a tocarle los huevos a la de Historia, que se toma el alboroto como una afrenta personal, y muchos días acaba llorando entre las risas de sus más siniestros pupilos.

El Cuqui está explicando en la pizarra la resolución de un determinante por la regla de Sarrus. Rebeca, sin embargo, está mirando el reloj. Su pensamiento está en otro mundo. Revive con cierta melancolía el día, hace ya casi dos años, cuando Jonatan, el chico más guapo y en mejor forma de la clase, el chico por el que suspiraban todas sus amigas, se fijó en ella y le pidió salir. Resultó que la belleza no lo es todo y que todo el romanticismo, todos los detalles, toda la ternura mostrada antes, se esfumó como el olor del perfume comprado en el mercadillo. Pronto se dio cuenta de que Jonatan no era un romántico y que tenía un concepto de las mujeres un pelín viejuno (aunque no sólo él. En clase parece que algunos más de los chicos más guais, opinan que las mujeres les quitan el trabajo a los hombres y que, si tienen que decidir, mejor son ellas las que se deben quedar en casa al cuidado de los niños). Al principio no le dio importancia. No era más que algo que ella creía superado pero que, al parecer, la sociedad no. Más tarde descubrió que a Jonatan le enfadaba mucho que ella saliera con sus amigas un sábado o un domingo si él no estaba en la ciudad. Sin embargo, en verano, cuando ella se fue con sus padres un mes al apartamento que tienen en Bellreguart, su amiga Cristina le contó que había visto varios días a Jonatan en Kapital , aunque él le aseguró cuando se vieron después de quince días de haber vuelto de la playa, que había estado recluido como un monje. También hay algunos desplantes y broncas que siempre acaban con un Jonatan arrepentido y suplicando perdón, porque la falda de Rebeca es demasiado corta o el escote demasiado grande. Ella no puede salir con sus amigas, aunque él, que no tiene hora de llegar a casa, se líe con los suyos hasta las dos o las tres de la mañana.

El Cuqui sigue con sus determinantes en la pizarra. Ahora está demostrando que un determinante vale cero si tiene dos filas o columnas, iguales. Rebeca mira el reloj con aprensión. Quedan poco más de cinco minutos de clase y sabe que Jonatan la estará esperando. Se siente culpable porque no hace las cosas como es debido y su novio se enfada con ella cada día más y por cosas mucho más estúpidas. Se enfada si lleva los labios pintados a clase, si le ve que ella habla y se ríe con algún compañero, si le dice que tiene que estudiar para un examen o si le pregunta porqué no ha ido hoy a clase. A veces, el enfado llega al extremo que, si están en alguna terraza con los amigos de él (ella hace meses que no tiene amigas porque Jonatan no las soporta) y se le ocurre hablar, el disimulando y sin que nadie se entere, la pellizca fuertemente en un brazo o en el lateral de la tripa, provocándole moretones. Incluso un par de veces la ha llegado a quemar la mano con el cigarrillo, por debajo de la mesa, para que se calle. Rebeca cree que ella es la culpable porque el siempre le dice que la quiere mucho y que lo siente. Incluso acaba llorando para que le perdone porque el amor que siente por ella es tan fuerte que si algún día le dejara, se mataría (aunque repite y repite que, antes, acabará con ella).

Suena el timbre y todos recogen en un pispás. Rebeca lo hace con parsimonia, como si no quisiera salir. El Cuqui le dice, que si se puede esperar unos segundos y ella lo hace pacientemente mirando hacia todos sus compañeros que salen de clase. Don Tristán, el Cuqui, le pregunta qué le sucede que últimamente la nota como ausente y desatenta. En los últimos exámenes ha tenido fallos poco habituales en una estudiante de su nivel. Ella, mira al suelo, y en un hilo de voz le dice que no le pasa nada. El Cuqui la sujeta de uno de los brazos cuando Rebeca intenta salir, y ella, aúlla de dolor. El Cuqui, se fija en dos heridas redondas que tiene en la palma de la mano, casi en la muñeca, parecen quemaduras de cigarrillo. Por entre la manga del jersey asoma un moretón casi negro. Don Tristán cree que la maltratan en casa y acude inmediatamente a hablar con el Director. Pero, al cruzar el patio, oye voces fuera, junto a la tapia del Instituto. Ve que Jonatan le está echando una bronca monumental a Rebeca y lo entiende todo.

El maltrato, no es amor. Si te sientes atada y frustrada en una relación, pide ayuda. Nadie que te ama te hará llorar y mucho menos te pondrá la mano encima.

Los dañinos votantes del PP

Un viaje al infierno

Por fin habíamos llegado al hotel. El viaje, farragoso y cansino. El autobús una tartana llena de mierda. Un día perdido en el parque de atracciones a la espera de un avión que no habíamos contratado, y un vuelo chárter, cuya incomodidad es infinitamente peor que viajar en carro con ruedas de hierro sobre una carretera llena de baches. Nuestra paciencia estaba llegando a su límite. Claro que siempre hay quién se conforma con todo y te dice que te calles que no montes bronca porque está de vacaciones y quiere pasarlo lo mejor posible.

El hotel seguía en la lista de desgracias. Habíamos contratado uno de tres estrellas y este era de una. El representante de la agencia era el foco de nuestra ira. Para colmo, no había habitaciones dobles para todos. Ante nuestras protestas, el director del hostal quiso callarnos ofreciéndonos una bicoca. Ocho personas debían compartir cuatro habitaciones. Dos de tres camas y dos individuales. Y aquí fue dónde exploté. Una de las personas que no quería protestas, que nos abroncaba por echarle en cara al de la agencia el viaje la funesta organización, fue la primera en hacer ver que una de las habitaciones individuales era para ella.

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Esta mañana me he levantado con la sorpresa de un artículo de un tal Iker Armentia en eldiario.es que me ha sacado toda la mala leche que llevo dentro. Claro que quizá si hubiera leído antes que este tipo es de los de Cebrián, igual me había ahorrado el sofocón.

Dice este señor que los votantes del PP no son idiotas y nos echa en cara que quizá los idiotas seamos nosotros por creer que lo son. Habla de los que viven de los recortes del partido de la corrupción como si esos no supusieran nada más que el 3% de los que votan a estos individuos. También de los que trabajan hasta la extenuación y llegan a casa tan cansados que tienen que dejar el cerebro plano viendo lo que les echen en la tele en lugar de ponerse a leer (y no hace falta ponerse con el discurso del método). Les justifica como si no fueran culpables con su voto de que precisamente tengan que trabajar de sol a sol por 400 míseros euros. Nos insulta porque aborrezcamos comprar en el PRIMARK. No señorito. No nos metemos con el PRIMARK que al igual que Zara, Adidas o cualquier otra marca confecciona en oriente pagando menos de 100 míseros dólares al mes a niños y mujeres. No nos gusta la explotación infantil ni la globalización de los mercados y por eso protestamos. Nada tiene que ver con las compras baratas, sino con la inconsciencia de la gente y de los gobiernos que lo permiten.

Los votantes del PP quizá no sean idiotas, aunque básicamente deben de serlo en su mayoría si atendemos al refrán castellano que dice que ningún tonto tira piedras a su tejado y estos no tiran alguna sino que están arrojando toneladas de ellas, jodiendo día a día las tejas que nos protegen de la lluvia y que acabarán arruinando la madera que las sostiene viniéndose todo abajo.

Quizá los votantes del PP no sean idiotas. Pero si son insolidarios, perniciosos y dañinos porque están obligando a todos a trabajar sin derechos, por un mísero salario, sin el derecho a que nuestros hijos reciban la educación que se merecen por su trabajo y esfuerzo. Nos están privando a todos de una sanidad pública y universal y de calidad. Y sobre todo, están coartando nuestra libertad y nos hacen vivir en un estado en el que no hay división de poderes y la democracia es una pantomima. Y todo para que señores como Cebrián puedan cobrar  millones de euros anuales de un grupo que se cae por su insolvencia. Para que señores como González, puedan decirnos cómo hemos de malvivir desde su poltrona en el Consejo de Administración de una eléctrica. Para que su grupo empresarial pueda despedir a su jefe en eldiario.es sin que a la asociación de prensa de Madrid, se le caiga la cara de vergüenza.

Dejaremos de llamarles idiotas cuando el voto sea público y los primeros en tomar la pomada de las recetas del partido corrupto sean sus votantes y cuando los demás seamos inmunes a ellas. Mientras tanto, estoy en condiciones de creerme moralmente superior a esos millones de ignorantes estúpidos que con su voto están haciendo que mi hijo tenga una vida mucho peor que la que yo he tenido.

Miente que siempre queda.

El camello

Un fuerte estruendo le derramó encima el Daikiri que tenía en la mano.

Unos segundos antes, la preciosa rubia que estaba a su lado, (debía de ser su mujer, aunque no podía distinguir su cara), le sonreía como en los anuncios televisivos. El sol brillaba en el horizonte y palmeras y sombrillas de paja se encuadraban en una idílica foto.

  • Policía, quietos todos, policía le estaban ahora taladrando el oído

Tenía todo el pecho mojado y la camiseta del pijama chorreaba. Le habían echado un vaso de agua encima para despertarlo. No entendía nada. ¿Que era todo aquello? ¿Que hacían esos hombres en su casa?¿habían dicho que eran policías? ¿Pero, por qué le habían despertado a las tres de la mañana?

Cuando la realidad le cayó encima y se dio cuenta de la situación, vio a su mujer, morena, tumbada boca abajo en el suelo junto a él, con las manos amordazadas en la espalda. Echó un rápido vistazo alrededor. La puerta de la casa destrozada, la puerta del dormitorio, destrozada, todos los cajones fuera de los armarios, la ropa por el suelo, los libros de la estantería se amontonaban en un rincón con las tapas abiertas de par en par. …

Durante meses, Alberto se había paseado por el barrio con un Mercedes deportivo que estaría debiéndole al banco al menos 12 años y que él sin embargo decía que había saldo de “sus negocios”. Su mujer que no trabajaba, lucía siempre baratijas de las que ella presumía como si fueran oro de 24 quilates. Siempre estaba de compras. A ojos de sus vecinos llevaban un tren de vida que no se correspondía con su situación. Nivel de vida del que, los Arroyo, presumían como si fueran marqueses.

La policía había recibido un soplo de que un narcotraficante se ocultaba allí, en plena Alameda de Osuna. E investigando y atando cabos, habían llegado a la casa de Alberto a las tres de la mañana para destrozársela y sacarle de la cama. No encontraron nada, pero Alberto pasó aquella noche a ser conocido como el Camello.

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Miente que algo queda. Eso dice el refrán y algo de cierto debe de haber en ello. Esta mañana, le eché en cara a Antón Losada que un artículo, crítico con PODEMOS, era una especie de arengo por su candidatura a la Xunta de Galicia por el PSOE. Y claro, era mentira. Leí hace días la supuesta noticia de que Antón Losada había aceptado ser candidato del PSOE a la Xunta y por alguna extraña razón (suelo leer sus artículos y ver su videoblog) me había saltado uno en el que desmentía tajantemente la candidatura y además le ponía al partido en su sitio. Al final, como a mi, habrá muchos a los que les ha quedado la mentira de la candidatura como algo real.

Si hay un tipo mentiroso, cínico y manipulador en la política española, ese es Albert Rivera. Tengo la sensación de que de cada tres palabras que dice, cinco son mentiras. Un tipo al que se le ve a la legua que es un fraude y que su único fin es intentar que la gente crea que las “nuevas opciones” (él y su formación de nuevos tienen poco ya que llevan casi diez años en política) no son distintas del bipartidismo. Este tipo que va de centrista pero que tiene postulados de la extrema derecha, que se comporta como la extrema derecha (salvapatrias, excluyente y dice siempre hablar en nombre de TODOS), se presentó en colación con la extrema derecha, aboga por privatizar los servicios públicos, por la educación privada que paguemos todos, por el copago sanitario y porque los impuestos se recauden básicamente a través del IVA (dónde pagan igual ricos que pobres).

Muchos se preguntan quién puede creer a un tipo así, ya que se le ve venir a la legua. Pero si me ha pasado eso a mi con Antón Losada y no veo la tele, imaginad que es lo que va a creer un abuelo que se pasa todo el día frente a la caja tonta, dónde las mentiras de Falangito, son repetidas una y otra vez, una y otra vez, cadena tras cadena.

Es evidente que a un tipo así le están esperando en todos los recodos de la red. Y cuando sucede lo que podemos ver en este vídeo, pues claro, igual que miente, a él se las dan todas en el mismo carrillo. Es el riesgo que tiene ser un mentiroso, que aunque te den unas monedas a escondidas, todo el mundo piensa que la fama de estar todo el día nariz arriba, nariz abajo, es cierta.

Al final tendrá una clientela residual y no tendrá oportunidad de ganar las elecciones. Pero su trabajo de desprestigio y de cargar de mierda a Unidos Podemos y de hacerle el juego en campaña al PSOE, puede hacer que el Partido Popular siga al frente del desgobierno tras el 26J.

Hidalgos

La Isla del Tesoro

Por la calle anda sin criterio ni destino. Pantalones de pana gorda beis, camisa de franela de tintes verdosos con rayas rojas y azules, zapatillas de paño marrones y una boina calada casi hasta los ojos, se mueven despacio en los treinta y cinco grados de un sol del mes de julio en Madrid, entre los cubos de basura y las papeleras. La mirada apagada como los ojos de un chicharro apostado en el mostrador de la pescadería unos cuantos días. No busca comida en los contenedores. Busca tesoros de los que esta sociedad de consumo se acaba deshaciendo como un cubito de hielo al sol del mediodía. El asa de una cazuela, el mango de una sartén, la lámpara desvencijada que ya no da luz, un periódico de hace dos meses, unos cuantos tirafondos sueltos, un alicate al que le falta uno de los brazos, unas láminas imitación de algunos cuadros de Goya manchadas por el aceite y la grasa, unas zapatillas de deporte llenas de agujeros y sin cordones, unas latas viejas de conserva que ya no conservan nada salvo el óxido de sus paredes interiores, una ajofaina de plástico con agujeros en la que algún vecino daba de beber a su perro, unas agujas de tejer colchones de lana, … cualquier chisme u objeto que pueda servir, dios sabe cuándo y para qué, es un tesoro para Tomás. Y precisamente por eso, los recoge, porque pueden servir para algo y por si acaso.

Pero Tomás no se da ni cuenta de que no vive en el campo dónde pueda almacenar todos esos tesoros en un gran descampado. Tomás vive en la calle Gaztambide, en pleno centro de Madrid. A cincuenta escasos metros de ese gran centro comercial de la Calle Princesa. Y tiene su piso lleno de tesoros. Y también de los animales que han encontrado cobijo entre ellos. Cucarachas, ratas, hormigas y moscas conviven con Tomás,… y sus tesoros. Y con sus vecinos también. Vecinos que hartos de malos olores y de insectos asquerosos han acabado llamando a la Policía. Éstos, a su vez han llamado a los servicios sociales del Ayuntamiento. Y éstos a los dos hijos de Tomás que no entienden nada, que hace años que no saben nada ni quieren saber de su padre. Que les importa un carajo qué le pasa a su padre y que como explicación de la imposibilidad de la Isla del Tesoro en la que Tomás malvive, sólo saben decirles a los asistentes sociales del ayuntamiento que su padre es Médico. O que lo fue, porque a sus ochenta y dos años y en su estado, hace años que no ejerce. Pero insisten: “¡Oiga Usted, que mi padre es médico!”

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¡España es un gran país y sus gentes son la leche! Eso al menos es lo que dicen todos aquellos que sienten por la patria, ese ardor guerrero que yo sólo siento por mi familia y ni siquiera por toda. España siempre ha estado llena de hidalgos muertos de hambre que vivían sin pegar un palo al agua sólo por el hecho de ser quién eran: hijos de grandes de España sin oficio ni beneficio y sobre todo sin herencia que tenían que buscarse la vida como espadachines, escuderos o salteadores de caminos. Ellos, vivían del apellido, de la historia de algún antepasado que había sabido ganarse los favores del rey. Eran sus antepasados y no ellos. Pero era más fácil vivir de la historia (del cuento que diría Calleja) que ponerse a trabajar. Eso era cosa de la plebe.

Curiosamente ayer, hablando con mi cuñado, un histórico del PSOE de toda la vida (su padre militó desde los años de la república) me acordé de los hidalgos y de vivir del pasado. Él, que ha votado a Podemos en diciembre y creo que ahora lo hará el próximo 26, tiene una gran pelea con sus hermanos porque ellos siguen hablando del PSOE de la clandestinidad. Siguen hablando del PSOE socialista, que lucha por la igualdad, contra las injusticias sociales y por la lucha de clases. Pero no les hables de que el PSOE fue el gran introductor de la escuela concertada en los años ochenta del pasado siglo, ni de la forma en la que entramos en la OTAN, ni de los GAL, ni de las puertas giratorias, ni de los ERES, ni de las eléctricas, ni de las tres reformas laborales y las dos de pensiones, ni de la desmantelación del tejido industrial de este país, ni de ni del artículo 135, ni del TTIP (que no saben ni lo que es). Porque su respuesta siempre es la misma: Venezuela. O su variante: Pablo Iglesias es un prepotente. Están convencidos de que fue Pablo Iglesias y Podemos quiénes no quisieron pactar con el PSOE, eso a pesar de reconocer que el partido de Falangito Rivera, (Cuñagramos como le llama un amigo mío), es un partido de extrema derecha y que es indecente e inexplicable que un partido socialista pacte con la extrema derecha.

Llevo diciendo un tiempo que en el PSOE ya no quedan militantes sino hooligans. Sólo un hooligan defiende a capa y espada su equipo u organización a sabiendas de que está defendiendo lo indefendible. Me repatea ver como en Twitter se machaca a personas como Jose Antonio Tapias, Eduardo Sotillos o Beatriz Talegón, y les acaban llamando traidores los propios hooligans del PSOE. Y sólo porque están llamando la atención sobre lo que no debe de ser un partido que se dice Socialista. En el caso de Tapias, es aun más grave porque sigue militando en ese partido.

Nunca me he sentido identificado al 100% con ninguna organización en las que he militado. Y cuando las cosas han llegado al punto de que la organización ya no me representa y va en contra de mis principios, he acabado abandonando. Así pasé del PCE y así abandoné CC.OO (esta por dos veces). Soy militante (si así se puede decir, porque no hay cuotas ni carnets) de PODEMOS. Pero no me gusta Pablo Iglesias. Eso no quiere decir que no le respete y que ahora mismo, esté en su proyecto. Porque creo que es más importante que en este país dónde hemos llegado a cosas tan graves como que un partido sea imputado por su financiación ilegal a base de mordidas, o que una empresa dirigida desde el Ministerio de Agricultura cuyo ministro es de ese mismo partido, llegara a planear echar ACIDO CLORHÍDRICO al Ebro para que FCC tuviera más beneficios, como digo, es más importante acabar con toda esta podredumbre que nos rodea que las diferencias personales. No nos podemos permitir más estar bajo el yugo de estos sinvergüenzas que han acabado con el trabajo, que nos han traído la miseria económica y la deuda, que han rebajado nuestros derechos hasta la irrisoriedad, que con nuestros impuestos han rescatado bancos mientras han dejado morir a enfermos de Hepatitis C por no comprar el medicamento que podía salvarles, que se han cepillado en cinco años las tres cuartas partes de la hucha de las pensiones, que han elevado la deuda a niveles no conocidos desde la pérdida de las colonias, que se han forrado y han forrado a sus amigos, que están implicados en cientos de casos de corrupción, que le dieron 3.000 millones a Florentino por el Castor y que han permitido que la luz subiera un 500% . Acabar con todo eso es mucho más importante que si Iglesias es un irreverente o un bocazas.

A no ser claro que a lo que juegue el PSOE sea a salvar los negocios de alguno de sus barones (oscuros negocios que de ser investigados podrían llevarles a la cárcel). A no ser que a lo que esté jugando el PSOE sea a salvaguardar las puertas giratorias, los desfalcos en formación y los sillones de aquellos que, de no estar en política ni tener puerta giratoria de la que comer, acabarían pidiendo en la calle.

Necesidades

Ni puñetera idea.

Roberto llega tarde, abre la puerta de casa y le extraña que no haya luz en el salón. Se acerca a la cocina. Oscura. La habitación de la niña. Silencio y oscuridad. La habitación del matrimonio. Vacía. Abre la puerta de la terraza y tampoco hay señales de vida. Mira en la puerta del frigorífico alguna nota que le indique dónde está Laura. Nada. Se va a la mesa del comedor. Tal vez haya dejado allí la nota. Pero tampoco allí hay nada. Quizá le haya pasado algo a la niña y se haya tenido que ir a urgencias. Pero, ¡no le ha llamado al móvil! ¡Ni le ha dejado ningún whatsapp! Igual hoy era el día en que la niña representaba su función de fin de curso y se le ha olvidado. Pero deshecha la idea cuando ve que el reloj marca las 23:23 de la noche. No son horas para actividades escolares. Ya está. Irene, su hija, se ha ido a dormir a casa de una amiga y Laura ha aprovechado para irse al cine. Un poco extraño si que es, sobre todo porque, ¡a Laura no le gusta el cine!

No sabe. No tiene ni idea.

Hace ya algún tiempo que Laura le dijo que no podía más. El trabajo en la oficina, la casa, la niña, la compra, la cena, el desayuno, la plancha, la lavadora, el colegio, las actividades extraescolares,… Todo caía encima de Laura. Y Roberto, el trabajo, los amigos y el pan los sábados y domingos.

Quizá Laura se haya ido de casa, piensa ahora Roberto. Pero no puede ser porque después de hablar, él se ha comprometido y ahora le hecha una mano. De vez en cuando va a la compra con ella y a veces baña a la niña y le cuenta un cuento antes de irse a la cama.

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Creemos que nuestros políticos no bajan a la arena y no saben lo que necesitamos. Y es muy posible. Pero si hay una cosa de la que están seguros es que cualquier concesión a nuestras reivindicaciones supondrá una merma en sus niveles de vida y sobre todo en el de sus vástagos y descendientes y  el principio del fin de su mundo.

Mientras escribo esto, los Suizos han rechazado en referéndum la renta básica. Un 22% han votado a favor. Eso y la propia convocatoria del referéndum en un país como Suiza (que no necesita este tipo de rentas) ya es todo un éxito. Los Suizos han creído las mentiras de que nadie trabajaría en caso de aprobación de una renta de 2.250 euros mes (independientemente de si trabajas o no) y de que no habría forma de pagarla. Tal y como van las cosas en el resto del mundo, la percepción de los que promocionaron el referéndum de que el trabajo ya no proporciona los medios económicos con los que subsistir, es más que probable. Vemos que en España, dónde estamos librando la batalla más importante sobre el cambio de modelo, hasta la propia UE “avisa” que encontrar trabajo no es garantía de salir de la pobreza y atendemos impávidos como se vuelve habitual la oferta de trabajos de media jornada por 450 euros, becarios que suplen a trabajadores o relaciones laborales en las que el empleador exige al empleado dedicación completa 24 horas al día, 365 días al año y como contraprestación se les da trabajo remunerado una o dos horas a la semana en distintos horarios, turnos y días de trabajo.

Esta regresión a los albores de la revolución industrial que nos han traído llamándola crisis, no es otra cosa que un cambio de modelo productivo (a peor). Ya no hay guerras cruentas que sesguen la vida de un cuarto de la población, sobre todo personas en edad de trabajar. Han descubierto la guerra económica, incruenta a corto plazo que además nos hace mucho más vulnerables y dóciles. No hay trabajo para todos, ni tampoco recursos , ni en muchos países, agua potable. La única forma de seguir creciendo es volviendo a los principios de la revolución industrial dónde era más barato sustituir una persona que reparar una máquina.

Hay muchos que creen que todo esto es pasajero y que más pronto que tarde volveremos a las condiciones de 2008 cuando analfabetos integrales se embolsaban 3000 euros al mes en la construcción o los bancos le daban crédito a cualquiera con el simple aval de una nómina. España no tiene industria. El amigo Isidoro y sus secuaces se encargaron de desmontar el tejido industrial de España disfrazándola de reconversión. Una reconversión que iba a crear cientos de miles de puestos de trabajo en una industria moderna y que ha acabado subvencionando el uso del carbón y convirtiendo a España en la camarera de la Unión Europea. Se cuidaron muy mucho de hacer de las eléctricas empresas que viven de unos cánones exagerados a cambio de colocar con enormes emolumentos a cualquiera que haya tenido responsabilidad en el ramo eléctrico o en materia económica. Y si en España no hay tejido industrial, ¿de que vamos a subsistir los españoles? ¿Alguien cree que un camarero va a poder ganar tres mil euros al mes? El turismo es el primer negocio globalizado y no puedes exigir nada porque sol, playa y alcohol los hay casi en cualquier parte del mundo.

Sólo hay una salida a esta mierda y es el reparto del trabajo y la subvención entre todos de las horas que no podemos trabajar. Que eso no hay quién lo pague es mentira, como lo es que el desgobierno que ahora mismo está en funciones bajara el gasto. Lo único que han hecho es desmontar la salud y la educación pública para que sus amiguetes y parásitos sociales puedan vivir de lo público.

Estamos plena guerra mundial económica. Va ganando el bando trilero que dice que sólo unos pocos pueden tener libertad económica y poder para disfrutar de las ganancias, mientras productores de bienes y metales de consumo (como el coltán, el platino, el oro) ven como se extraen de sus tierras sin que les roce nada del beneficio económico que producen y malviven en la indigencia. Van ganando los que abogan por la economía global que consiste en deslocalizar el consumo y localizar la producción de bienes manufacturados allí dónde no hay condiciones de libertad, salario o exigencias en materia de salud laboral. Que personas en principio tan opuestas como Aznar o González preconicen los mismo sólo es posible si ambos ven peligrar sus intereses en común: puertas giratorias, negocios de amigos y un sistema que defiende malhechores y delincuentes frente al interés de la mayoría. No hace mucho que presionaron a Syriza hasta que el gobierno Griego acabó claudicando. Si España elige bien el día 26 de Junio y las confluencias pueden llegar a gobernar, Portugal, España y Grecia pondrán una pica de nuevo en Flandes y el mundo del trilerismo, del hijoputismo mas desilustrado, de la delincuencia legal y de los que denostan lo público mientras viven de privatizar los servicios públicos, empezará a derrumbarse.

Pongámosles las cosas difíciles a Juncker, Aznar, González y demás momios que viven de nuestro sufrimiento.

Pongámoles las cosas difíciles a quiénes nos han estado robando en los últimos cuarenta años.

Mamandurrias

De hormigas y cigarras

En el extenso páramo castellano, una vasta amelga teñía el horizonte de amarillo. Junto al trigo y la cebada, las hormigas iban y venían en su quehacer diario buscando las semillas con las que llenar sus bodegas dónde nacería el hongo que les daría comida en el invierno.

Apoltronadas en espigas y encinas, las cigarras cantaban y observaban el trabajo de las laboriosas hormigas. El trabajo es de pobres e inútiles decían mientras con sus patas se daban aire fresco produciendo una melodía que llenaba de hilo musical el extenso llano.

  • Ya veréis cuando llegue el invierno – les decían las hormigas – Entonces no cantaréis como ahora.

  • ¿El invierno? – preguntaban las cigarras. El invierno está muy lejos.

Las hormigas iban y venían sin ton ni son y muchas veces se perdían en el camino. Así que las cigarras hablaron con la hormiga reina y le propusieron que desde su privilegiada posición podrían ver dónde estaban las semillas y cuál era el camino más corto, por lo que podrían enseñar a las hormigas por dónde ir sin dar rodeos ni perder el tiempo. A cambio sólo pedían un lugar apartado del hormiguero y excavado por las hormigas, dónde las cigarras pasarían el invierno. La hormiga reina sopesó la propuesta y acepto el trato. No entendía muy bien porque debían dedicar medio mes a construir el refugio de las cigarras en un pequeño cerro del que nacía una gran carrasca en el que en verano calentaba tanto que dentro parecía el infierno y en invierno el cierzo azotaba sus bordes con gran intensidad, pero lo hicieron.

Acabado el refugio, las cigarras daban órdenes desde lo alto indicando a las hormigas dónde ir y por dónde venir sin que hubiera aglomeraciones ni estorbos.

Poco a poco, fueron limpiando de semillas los alrededores. Tanto, que ahora tardaban casi un día en ir a y otro día en volver. Las cigarras les propusieron a las hormigas encargadas de recoger las mieses que, para poder trabajar más eficazmente, era mejor que fueran dejándolas a la solana del cerro, junto al cobijo de las cigarras, que estaba a mitad de camino del hormiguero. Luego, una vez tuvieran el montón, podrían dedicar el resto del verano a transportarlas desde el almiar en el cerro al hormiguero. Y así lo hicieron. Mientras las hormigas iban a por los granos, las cigarras iban metiendo en su chiscón parte de lo que las hormigas dejaban en él.  Además, alguna de las cigarras se posaba en lo alto del montón y se llevaba a su madriguera todo lo que podía.

Las hormigas se extrañaban de que el montón no creciera tanto como esperaban pero no cayeron en la cuenta de que les estaban robando.

Llegado finales de agosto, lo recolectado no era ni la mitad de recogido otros veranos. Así que en lugar de llevar lo que tenían al hormiguero, decidieron seguir una quincena más recolectando mieses y semillas. En Septiembre, lo acercarían al hormiguero. Pero, las lluvias del otoño se adelantaron y llegaron antes de lo previsto. La humedad hizo florecer los hongos en el almiar y las hormigas estaban desesperadas con las bodegas casi vacías.

  • No os preocupéis, – les decían las cigarras – Nosotros tenemos las despensas que nos habéis construido llenas. Podemos prestaros tantas semillas como necesitéis.

  • ¿Y como es que tenéis las bodegas llenas, si no habéis trabajado?

  • Se llama negocio. Vosotros traías el grano a nuestro territorio y nosotros cogíamos lo que es nuestro.

  • Pero, eso no formaba parte de lo estipulado.

  • Ahora, si. – respondieron al unísono las cigarras –

*****

Mi mejor amigo, trabaja en una empresa pública. En los últimos cinco años ha disminuido la plantilla en casi diez mil trabajadores. Sin embargo, el gasto de personal ha aumentado. Esto sólo se entiende si observamos que mientras el personal de base ha caído considerablemente hasta el punto de comprometer la viabilidad de la empresa, el personal directivo, todos de la cuerda de quién gobierna y puestos a dedo, ha aumentado en un 500%.

Me comentaba hoy cabreado, que el viernes nombraron una nueva Jefa de Personal con nombre y apellidos rimbombantes. Su hija estaba en esta empresa de becaria y ha sido llegar su mamá y al día siguiente dejar la becaría para convertirse en personal fijo.

Cuando esta gentuza que nos desgobierna y todos sus secuaces, incluidos los del PSOE y Ciudadanos, están con la matraca de Venezuela, ETA, los comunistas, etc., en realidad están desviando la atención de los problemas que tenemos nosotros para que sigamos su juego y les votemos y así poder seguir viviendo de las mamandurrias y de nuestro trabajo y nuestros impuestos.

Si la gente fuera un pelín inteligente, lo que debería sopesar es que ofrecen todos estos charlatanes de tres al cuarto, qué es lo que han hecho durante los últimos cuarenta años y porqué siguen repitiendo año a año, elección tras elección, las mismas promesas que nunca cumplen.

Es mentira que esta gentuza sean buenos gestores. Es mentira que en la empresa privada ganarían más. Todo es una gran mentira. Como las cigarras del relato, lo único que hacen es gestionar para si mismos y para sus amigos. Y si están aquí es porque les renta y porque pueden hacer lo que hacen con todo tipo de impunidad. Si ganaran más en negocios privados, ¡aquí iban a estar! Entre otras cosas porque nunca han servido sino que, llevan sirviéndose, los últimos trescientos años.

Sólo hay que observar y tener memoria y vemos como la hija de Trillo, los hijos de Aguirre, la mujer de Aznar, la mujer de … (aquí tenéis muchos), se han colocado en puestos para los que no habían sido elegidos con sueldos superiores, no a la media sino a cualquier directivo de una empresa media.

Cuando recordamos que el hospital de Burgos costó tres veces lo presupuestado (y hay otros tantos con el mismo problema), que se pagan tres millones y medio por el mantenimiento de algo que vale 700 euros, que se pagan cuarenta millones por algo que vale tres, que se arruina el ayuntamiento de Madrid para hacer obras faraónicas que nadie sabe lo que en realidad cuestan, las obras del metro, las carreteras radiales que acabamos pagando todos, el Castor, el AVE a Tardienta, a Cuenca, a Albacete… Todo tiene el mismo denominador común: obras pagadas con dinero público. (Casualmente muchas de las empresas que hacían estas obras contribuyen generosamente con donativos a la causa).

No nos dejemos engañar. Quienes gobiernan ahora, quienes lo han hecho durante los últimos cuarenta años y los que dicen ser el relevo pero han estado con los PPSOE, esos, todos, viven de las mamandurrias y ni quieren que se les acabe, y lo que es peor, ni que se descubra el pastel y no haya celdas para todos.

Problemas reales

UN PROBLEMA TANGENCIAL.

Atrincheradas tras el sofá que sujetaba la puerta, las meretrices lloraban desconsoladas. Tenían mucho miedo. Fuera, una decena de gañanes al más puro estilo medieval, portando hachas, palos y garias aporreaban los portones de la vieja venta que desde hacía más de diez años servía ahora para el desfogue e infidelidades de puteros, jóvenes y viejos, locales y foráneos, pastores y señores, curas y guardia civiles, tontos y listos,casados y solteros.

Era la primera vez que las trabajadoras del sexo se encontraban en una situación tan grave. Era habitual que algún payaso pasado de copas se propasara con alguna de las chicas. Era normal que, alguna que otra puritana, acompañada de otras iguales, a la vuelta del paseo, se acercaran a los portones de la entrada a controlar el acceso para frustrar la visita de los vecinos del pueblo. Era normal incluso que apareciesen pintadas contra las prostitutas en las paredes pintadas de rosa de la antigua venta. Pero nunca habían tenido que poner el sofá y algunas mesas como contrafuerte a los portones porque nunca habían tenido hordas de paletos con la aorta a punto de explotar por la rabia. Y eso que la gran mayoría de ellos eran clientes ocasionales del lupanar.

Las mujeres lloraban desconsoladas y estaban cada vez más seguras de que los rabiosos catetos le iban a prender fuego al lugar con ellas dentro. Como un susurro que poco a poco cobra conciencia, las sirenas de la guardia civil fueron cada vez más reconocibles hasta hacerse plenamente conscientes.

Ahora había diez energúmenos con palos y hachas parados frente a una treintena de guardia civiles y unos doscientos paisanos (casi la totalidad del pueblo) mirando el espectáculo desde el otro lado de la carretera. No hizo falta que los de verde intervinieran porque los catetos folloneros en cuanto vieron la treintena de civiles armados con escudos, porras y cascos, bajaron las hachas, abandonaron los palos y , uno a uno, fueron dejando la explanada que servía de aparcamiento al lupanar.

En el Ayuntamiento, a la misma hora, el alcalde se fumaba un puro con los pies encima de la mesa del consistorio. En dos días había elecciones y ya nadie se acordaría de las peticiones para que presentara cuentas sobre los pastos de la hermandad. Ya nadie se acordaría del sobrecoste de la depuradora que había duplicado el presupuesto inicial y que, a pesar de todo, aún seguía sin finalizarse y ya nadie se acordaría del sablazo que les había pegado con el impuesto sobre pavimentación. Nadie se acordaría de que, sin oficio ni beneficio, en los últimos cuatro años, se había comprado un coche de 60.000 euros y arreglado una casa qua antes se caía a cachos.

Ahora, durante un par de meses, el pueblo entero estaría pendiente del prostíbulo de la carretera y del rumor que él mismo se había encargado de extender de que las prostitutas eran unas depravadas que a la hora de la siesta, regalaban sexo a los chavales adolescentes del pueblo.

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Comentaba este fin de semana con mi hermana, que tiene amistades políticamente “peligrosas” porque en su círculo de habituales tienen un poder adquisitivo alto, profesiones liberales (de esas que NO dan para pagar impuestos porque no llegan al mínimo, pero que sin embargo dan para tener casas de cuatrocientos mil euros, vacaciones en la India, Cancún o Miami y para que sus amados mochuelos estudien en las universidades privadas más elitistas de España o los Estados Unidos) que todos estos “emprendedores” que como digo, no les da el negocio para pagar impuestos, están con el culo prieto por el temor a que PODEMOS llegue al gobierno. Tienen tan integrado en su cerebro que Venezuela es la peor dictadura del mundo y el lugar más horrendo del universo y que PODEMOS quiere convertir España en Venezuela que es lo único “malo” que pueden decir de nosotros.

Y es altamente llamativo que toda esta gente que contribuye menos de lo que debería al bienestar de la patria a pesar de autoconsiderarse altamente patriotas y de autoengañarse con el que “ellos son los que sostienen el estado”, no dediquen ni un solo segundo de su vida a parar, y pensar que coño le ha pasado a este país en los últimos diez años y quiénes son los culpables de ello. Porque puedo entender que esos grandes empresarios que, a base de mordidas, contrataban a espuertas con la administración y se han hecho multimillonarios, no tengan ninguna duda de que para ellos, este sistema y estos partidos (PP-PSOE o Ciudadanos) son los que les interesan. Pero estos desgraciados que nunca han sacado partido de su ideología más allá de haber explotado a la asistenta o a los empleados de su pequeño negocio, más allá de defraudar los impuestos no por llevarse la pasta a Suiza o Panamá, no por tener contratadas SICAV, sino simplemente porque hacienda no hace su trabajo y no pregunta de dónde cojones sale tanto chalet, tanto coche de lujo o tantas universidades privadas con un salario anual de 15.000 euros (que es lo que declaran), ¿que tienen que temer de nosotros?

Si la #mafia deformativa no fuera como es, la mayor parte de los españoles estarían pensando que el partido de estos señores que están en el Gobierno está imputado, que han pagado sedes con los fondos para la lucha antiterrorista, que tienen más de seiscientos casos por corrupción abiertos, que se han lucrado ilícitamente (recordemos que Bárcenas llegó a tener más de 70 millones de euros fuera de España y se supone que sólo son una parte de la caja “B” del partido), que allí dónde se ha levantado la alfombra como en Madrid se han encontrado desde el pago de 41.500 euros MENSUALES a una empresa por unas naves sin uso, hasta el pago de UN MILLON QUINIENTOS MIL EUROS por el mantenimiento de una estación meteorológica en la M-30 que cuesta la friolera de 700 euros, pasando por los CUARENTA MILLONES DE EUROS que una trabajadora afirma que el Ministerio de Agricultura acordó pagar a FCC por algo que en realidad valía 3, 5 millones.

El español debería estar pensando que en Andalucía el caso de los ERES nos ha supuesto unos SEIS MIL MILLONES DE EUROS defraudados, mientras el partido de Sanchez Castejón y Susana Díaz tiene imputados a los dos últimos presidentes de la Junta de Andalucía y cientos de casos de puertas giratorias.

Si la #mafia deformativa no estuviera en manos de quiénes se han llevado el 90% del dinero público que nos ha costado la crisis (los bancos), el español medio entendería que el único miedo que hay que tener a un gobierno de las confluencias está en la UE y el hijoputismo que han demostrado los Juncker de turno con quiénes no creen en representaciones sino en democracia real, con los que creemos que es el pueblo el que debe decidir por sus intereses y no los lobbys, que el TTIP no es un acuerdo comercial sino una nueva constitución mundial para legalizar el abuso de las multinacionales y para que la salud de las personas, sus derechos y sus intereses queden supeditadas al interés de unos pocos sin escrúpulos.

Pensemos para quién es un peligro PODEMOS y sus confluencias y decidamos si tenemos algo en común con ellos. Si no tenemos nada en común con los defraudadores, banqueros, periodistas paniaguados, constructores, ¿porque votar a PP-PSOE o C’s? ¿para trabajar gratis o tener que emigrar? ¿Para que mientras contribuimos con nuestros impuestos al sostenimiento del estado les paguen la deuda a los bancos? ¿Para que firmen un tratado como el TTIP que nos hará consumir veneno, nos dejará en el paro y sin condiciones laborales?

Piensen y decidan, pero piensen y apaguen la TV.