Democracia homeopática. Francoland

La pirámide

-Que el dios Ra le acoja en sus entrañas.

El muerto era el último de uno de tantos caídos en la construcción de aquella maldita montaña artificial que serviría de sepulcro al faraón. Tanto sudor, tanto trabajo durante toda una vida, tanta penuria, tanto hambre, tanto esfuerzo para que sus hijos no fueran pobres como él, para acabar esclavizado, tirando de un calabrote junto a los animales de carga y aplastado por una enorme roca que se sale de sus anclajes. Y todo por la guerra de otros. La maldita guerra entre reyes que acaba convirtiendo a los pobres en esclavos y a los esclavos en tierra.

Sennefer, observaba con rabia desde su posición de trabajo, un piso más abajo. Eran muchos más los esclavos que los trabajadores libres que estaban a sueldo. Muchos más que los guardianes que atizaban con el látigo cuando, el calor y el duro trabajo, crujía en tus entrañas y acababas desfalleciendo. Y sin embargo, eran pocos los que se atrevían a conspirar contra el sistema establecido por el faraón. Pocos los que lo hablaban, con miedo, con sus colegas durante el descanso nocturno. Y casi ninguno los que estaban dispuestos a luchar para que, ya que tenían que ser esclavos, al menos pudiesen parar para beber agua, descansar para comer y tener cuidados médicos cuando había rozaduras, tropiezos o incluso accidentes graves.

Durante las horas de descanso de la noche anterior un grupo de cuatro, los más jóvenes y luchadores, los más atrevidos e idealistas, habían estado consolándose con la posibilidad de una revuelta. Desde la cercanía, dónde dormían asalariados, uno de ellos les increpó. No entendía porqué estaban tan a disgusto. Todos sois esclavos, les dijo. Pero todos venís de lugares dónde el hambre os llevaba a robar, a tener que recorrer cientos de kilómetros a la semana para buscar comida. A abandonar a vuestros hijos y esposas. A no dormir por las noches porque teníais que estar pendientes de que vuestro vecino no os matara para robaros lo que no teníais. O peor, que no violaran a vuestras mujeres, novias o hijas. Aquí el faraón os da tres comidas. No son nada del otro mundo pero son abundantes. Podéis dormir a pierna suelta porque hay soldados que vigilan vuestro descanso. Tenéis agua cinco veces al día. No se de qué os quejáis.

Es muy fácil hablar así, le dijo Sennefer. Tu estás aquí voluntariamente. Tu eres liberto. Te pagan por tu trabajo. No usan el látigo contigo. Lo más que pueden hacer es despedirte. Y cuando estés cansado o no valgas para esto, puedes irte a tu casa, allá dónde esté. A ti no te han traído a la fuerza. No tienes que arrastrar piedras junto a los bueyes. No te cagan encima. No tienes que hacer cola para ir a la zanja de las inmundicias, ni tienes que recuperar el tiempo cuando te ha sentado mal la comida y necesitas acudir con más frecuencia de lo deseado. Tu eres libre. Nosotros estamos aquí contra nuestra voluntad. Tu obtienes recompensa por tu trabajo. Nosotros sufrimiento. Tu, hoy dormías al raso porque no aguantas el calor de la noche o los ronquidos de tus compañeros. Nosotros dormimos al raso todos los días.

Aquella noche, ninguno de los cinco durmió. Los esclavos por el temor a ser delatados y el licencioso, furioso porque la gente nunca sabe apreciar lo que tiene.

*****

democracia homeopatica.JPG

Parademocracia homeopática. Francoland

…Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,…
AL ALBA (Luis Eduardo Aute)

Hace unos cuantos días, a raíz de un artículo de Antonio Muñoz Molina sobre España, ésta en la que vive poco pero considera maravillosa, fue tendencia en Twitter Francoland.
Días más tarde Juan Cruz, en el mismo medio, escribía otro artículo en el que, además de como siempre, acusar a Pablo Iglesias de todos los males de este país, describía España como una democracia cuasiperfecta en la que reina la paz y la tranquilidad. Valores éstos que están en peligro, como no, por culpa de los que creemos que esta parademocracia tiene muchos más parecidos con las dictaduras como la truca que con lo que establece el artículo 1 de nuestra Constitución.
Por lo leído en estos últimos días, casi a la fuerza porque hace años que no compro el periódico de PRISA y me he negado siquiera a enlazar sus paranoticias, parece que hay una ofensiva desde el periódico Global (del hijoputismo liberal, supongo) para que el desgobierno de la corrupción actúe propagandísticamente en el extranjero a fin de contrarrestar esas imágenes que aquí hemos podido ver sólo en las redes pero que, fuera, se han publicado en losa medios de comunicación tradicionales. Y ya de paso, que esa misma campaña sirva como contrafuerte de la manipulación mediática que tiene a la tenada española recogida en la majada comiendo en el pesebre televisivo.
Quizá al señor Muñoz Molina, acostumbrado a pasar grandes temporadas en Central Park, se le ha pegado algo de esa grasa hamburguesil americana que les engorda el cerebro a los estadunidenses. Porque afirmar que la democracia de un país existe porque no hay pena de muerte, es como afirmar que los españoles todos somos multimillonarios porque hay personas que viven en La Moraleja.
Pero sin duda afirmar que el franquismo es un estereotipo porque de Alemania no se puede decir que el nazismo dejara herencia, es mala fe y manipulación. En España, el partido de la corrupción es el heredero legal del franquismo. Creado por un ministro de Franco, sus máximas figuras mostraron durante la llamada transición, admiración y apego a régimen franquista y ahora, actúan de una forma tan poco democrática que cuando no impiden el levantamiento de una fosa en una cuneta cualquiera, frustran que se condene el régimen o acaban intentando que no se cumpla la ley de Memoria histórica o imponiendo tasas que rasquen el bolsillo de los familiares desaparecidos como los de Timoteo Mendieta. En Alemania están prohibidos los partidos nazis y arrasaron con toda su cultura. En España, desde la judicatura hasta la policía, pasando por la administración del estado, paso del franquismo al régimen del 78 de la noche a la mañana, sin depuración ni extinción. Hasta tal punto que el Tribunal de Orden público del franquismo se convirtió en la Audiencia Nacional.
Decir que en España no hay ultraderecha es tergiversar la realidad. Tanto el PP como Ciudadanos están en contra del aborto, apoyan el derecho a la sanidad universal sólo para los de aquí ( y que además tengan trabajo), se niegan a acoger refugiados y se han mostrado en contra del matrimonio homosexual o en contra de la adopción de hijos por parejas del mismo sexo o por familias monoparentales. Por no hablar de la represión en las calles, o el uso continuado del tan manido artículo 525 del código penal en el que igual denuncian a un titiritero por “cocinar” un cristo hace treinta años, que por cagarse en dios o por usar una imagen del papa para un cartel de Carnaval. O la ley de partidos o el abordaje y captura del poder judicial. Si esto no son postulados del fascismo, ya me dirán los señores Muñoz Molina o Cruz qué lo es.
Dice Muñoz Molina que el franquismo es cosa del pasado porque ya no vamos a misa o porque integramos a cientos de miles de inmigrantes o porque la mujer ocupa ocupa activamente todos los ámbitos sociales. Como demuestran las numerosas acusaciones de ofensa religiosa, la libertad de creencia sólo existe si no la contrapones con la iglesia católica. No puedes verter afirmaciones contra ellos sin riesgo de ser denunciado por la fiscalía. Integramos tanto a los inmigrantes que los términos despectivos de “Panchito”, “Guachupino”, “Chachapoya” o hasta el vocablo caló de “Ponipayo”, ¿han sido sido creados como apelativos cariñosos para confraternizar? Y la mujer. Está tan integrada que no las permitimos que lleguen a los Consejos de Administración de las empresas, o que nos gusta tanto que nos hagan la comida que a la hora de premiar a los cocineros, como los premios de la Academia Madrileña de Gastronomía de hace unos días, no había ni una sola mujer premiada. O que cobran un 27% menos que los hombres, trabajan más y son asesinadas salvajemente por actos de violencia de género (casi cuarenta en lo que va de año) y sufren el repunte machista de las nuevas generaciones que, ssupongo, también debe ser consecuencia de esa excelente salud democrática.
España es una democracia tan evolucionada que se permite mandar cientos de policías y Guardias civiles entre arengas de “¡a por ellos oe!” y hasta con fanfarrias y orquestas para impedir la celebración de un referéndum. Tanta calidad que hay un tipo machista, misógino y fascista que todos los días se permite poner twits como este, sin que sea sancionado:

Homeopatia2
En Alemania, este tipo no duraría en los servicios se seguridad del estado, ni diez minutos.

Nuestra democracia es tan estable que se aplica el 155 a pesar de que TODO el mundo coincide en que Puigdemont, no declaró la independencia. Y como galante democrático, la primera medida es tomar TV3 para que sea tan objetiva y plural como RTVE, que ha sido expulsada de todos los foros periodísticos de la UE por manipulación sistemática.

Una democracia no consiste en votar cada cuatro años y obviar durante ese periodo la voluntad de los votantes. Una democracia no consiste en ganar votos a base de regalarle el oído a la tenada o de subvencionar el voto con peonadas o con viáticos por el Prestige. Una democracia debe ser justicia social, derechos cumplidos, deberes obligados, vivienda, trabajo, libertad y separación de poderes. Una democracia no pueden ser desahucios, pobreza, violencia policial, judicatura afín, cohechos, mordidas, sobrecostes o justicia para pobres y sólo entre ellos.

Para los libertos, los que viven en Nueva York o en sus barrios vigilados y exclusivos, para los que viven de y para el cohecho y la corrupción, puede que España sea una democracia. Para los que tuvimos la desgracia de nacer en la dictadura, y sobre todo sufrir los primeros años ochenta del pasado siglo, dónde igual se asesinaban abogados laboralistas que te linchaban en la calle por llevar una carpeta con una pegatina del Che, España hoy, se parece mucho más al franquismo de los años setenta que a lo que se establece en la Constitución y que no cumplen.

 

Salud, república, laicidad y más escuelas.

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Intolerancia

La Majada

Mamá, ¿por qué nosotros no podemos comer hierba de la pradera?
Porque no es buena.
Pero Martín la come y no le pasa nada.
Martín es un irrespetuoso y un cara dura Y está escuálido. ¿Tú quieres acabar como él? Cuando venga el amo con el camión, ¿a quién crees que se llevará primero? ¿A Martín el desobediente o a ti que eres un buen cordero?
En la Majada todas las ovejas balaban al mismo son. Todas comían el pienso que el amo les echaba en la canal. La hierba, la tenían prohibida y cada vez que se acercaban a la era, el perro mordisqueaba sus patas. Excepto a Martín y a sus amigos que tras darle la vuelta con el testuz a uno de los perros, dejaron de acercarse a ellos.
La hierba no era mala para los borregos. Sólo que el pastor no quería que la comiesen porque tardaban muchos más días en coger el peso necesario para llevarles al matadero. Ni siquiera los caloyos se libraban de la comida del amo. La leche materna era complementada con productos de engorde con los que, en pocos días, pasaban ya al pesebre.
Ninguna oveja, hasta ahora, había permitido que sus crías pastaran en el campo. Pero Martín, empezó a hacer preguntas. El primer día que probó la hierba, le supo tan bien, que se acercó a su madre a preguntarle porqué ella no se acercaba a la pradera. La madre explicó a Martín que la hierba era mala. Provocaba una grave enfermedad que acababa en la muerte entre temblores y espasmos. Martín tuvo miedo durante un tiempo. Pero pasaban los días y no veía que nada malo le pasase. Así que se acercó de nuevo al prado y comió. Mucho. Cuanto más comía, más le gustaba. Y el tiempo seguía pasando sin que nada malo sucediese, así que dejó de preocuparse por una posible enfermedad y entendió que sólo era algo con lo que les metían miedo. Y entonces quiso saber la razón.
Todas las tardes, cuando salían de la majada, los perros cuidaban de que no se acercasen demasiado a la hierba. Las madres, para evitar que sus crías sufrieran mordeduras, regañaban a sus vástagos para que no se alejaran.
El día en el que uno de los perros se acercó a Martín, metiéndole el colmillo en la pierna y Martín, muy enfadado se dio media vuelta, cogió carrerilla y arremetió con su cabeza contra el perro, dándole la vuelta en el aire, un gran revuelo se montó en el rebaño. Ese día, todos los andoscos querían ser Martín.
Desde ese suceso, las madres tenían serios problemas para controlar a sus retoños y tenían que estar continuamente recordándoles que la hierba era mala y que, si la ingerían, morirían entre tremebundos dolores y retortijones.
Cuando los compañeros del cordero díscolo se acercaban a Martín, unos con admiración y respeto y otros con evidente reproche, y le preguntaban si no tenía miedo a la enfermedad o le aseguraban que moriría en unos días, Martín empezaba explicando que llevaba varios meses comiendo hierba sin notar absolutamente nada. Y entonces les contaba su teoría. Él creía que por alguna extraña razón, la prohibición sólo era una estratagema para meterles miedo y evitar que se acercaran a la pradera. Cuando alguna de las madres, sobre todo de las que reprochaban constantemente a Martín su inconsciencia y mala educación, oían la declamación de Martín, siempre le decían, “no adoctrines a mis pequeños”.
El día en el que el patrón se presentó con el camión a llevarse la camada al matadero, todos los corderos estaban temblando. Cuando llegaron a la altura de Martín, el pastor dijo
No, ese no, que aún no tiene el peso suficiente. ¿No ves que está escuálido? Lo dejaremos un tiempo más.
Todos los demás compañeros de su misma edad fueron arrastrados al camión.

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inTolerancia

Intolerancia

Hay cosas que calan inmediatamente en nuestras mentes con tal intensidad que parece que lo estábamos esperando. Son cosas sencillas. Pensamientos simples que automáticamente se instalan en nuestro cerebro que los asume como si fueran dogmas divinos. Son ideas que no te hacen pensar sino que se coligen de una naturalidad que no hace falta siquiera considerar de dónde vienen. Es como el mecanismo de un chupete. Nadie le ha dado por pensar que es lo que hace que funcione. Simplemente creemos que los niños lo aceptan porque se parece al pezón de su madre. Sin embargo, cuando lo observamos de cerca, vemos que se parecen como un huevo a una castaña.
Uno de esos pensamientos populares (o populistas, según se mire) es lo que ahora, estos que se dedican a la política como uno de sus negocios, han dado en llamar adoctrinamiento de los niños. Este es un pensamiento que cala hondo enseguida y que asimilamos sin pensar. Sabemos que los niños son ingenuos y también que son frágiles. Ergo, cuando un padre va con sus hijos a realizar algo que no creemos que esté bien, sintetizamos que el niño está siendo adoctrinado, porque pensamos que el pobre niño no puede defenderse de su padre, aunque no nos paramos a razonar si lo podría hacer de nosotros, que tampoco. Claro que ese adoctrinamiento que vemos en los demás, no creemos que en nuestro caso, sea aplicable. Adoctrinar es, para la majada española que se alimenta del pensamiento único televisivo, acudir a una manifestación con tu hijo al hombro. Igualmente si lo llevas de la mano a una manifestación por la república o a votar en un referéndum que desde el gobierno ha sido declarado ilegal.
Es evidente que, estos padres que creen que los demás adoctrinan a sus hijos y los usan como escudos, no creen lo mismo cuando obligan a los suyos a ir a misa o cuando matriculan a sus retoños en un colegio de una secta como el Opus Dei donde se fuerza a dar clase de religión, se segrega a los niños de las niñas e incluso, en algunas ocasiones, se acaba “invitando” a los padres de los niños menos capacitados a llevárselos a otro centro. Es evidente que para ellos eso no es adoctrinamiento sino el derecho de los padres a proveer a sus hijos de aquellas ideas que estiman como correctas.
El adoctrinamiento tiene mucho que ver con la falta de tolerancia. Quienes creen que su libertad es infinita pero no están dispuestos a que los demás puedan pensar que lo suyo es una payasada, siempre acaban alegando falta de libertad e intolerancia de los demás. Así es habitual que los católicos más fervorosos te pidan que respetes sus creencias pero no admiten que, por ejemplo, en una procesión celebrada en la vía pública uno pueda expresar su incomodidad por el corte de la calle o por la suciedad que produce la cera de las velas en el pavimento. Con la misma explicación de intolerancia, ellos pueden poner su bandera en la ventana, pero tú no puedes poner una Republicana, Comunista, Ikurriña o Estelada, por ejemplo en Madrid, a riesgo de que acabe viviendo la Policía Municipal a “invitarte” a que la quites porque contraviene la normativa municipal.
La intolerancia está de moda. Lo que nosotros hacemos es consecuencia de nuestros derechos y libertades. Lo que hacen los demás que nos disgusta, es consecuencia de la mala educación, de su intolerancia y de su falta de respeto.
La intolerancia además tiene apogeo en tiempos difíciles. Esto es otra idea simple. Si tú no tienes casi para comer, harás lo posible para que nadie se te acerque no vaya a ser que te quiten lo poco que tienes. Y sin embrago, si rascamos un poco en las profundidades de esa idea, es muy posible que el que pretenda el acercamiento, esté en las mismas condiciones que tú. Y siempre es más fácil luchar juntos que por separado. Y lo que nunca deberíamos hacer es luchar para el que, poniéndonos la comida en nuestro entorno, no nos deja probarla porque la quiere toda para él.
No quería hablar de Catalunya porque estoy bastante saturado del tema. Pero está claro que la intolerancia nos ha llevado dónde estamos. La intolerancia de los que quieren nuestra comida toda para ellos. De los que creen que sus razones son inequívocas y que, los que no creemos en ellas, es porque somos irrespetuosos e indecentes.
El nacionalismo tiene el mismo fundamento cognitivo que las religiones: NINGUNO. Es algo pasional y etéreo. Lo que quiere decir que es tan lícito creer en ello como no hacerlo. Como siempre la diferencia está en que los que creen, no son capaces de empatizar con los que no creemos y por tanto, están convencidos de que somos intolerantes. Los que no creemos, como en las religiones, estamos convencidos de que el que cree tiene derecho a ello, pero en su intimidad y sin obligarnos a consumir sus creencias. Nosotros no queremos imponer sino vivir en libertad. Los otros, los que estiman que los intolerantes y los que adoctrinan son los demás, quieren salvarnos e imponernos su verdad. Para ello nos presionan con miedo, Cuando eso no funciona, porque nos hacemos preguntas, usan la fuerza. Y te dicen que no quieren pero que tú les obligas a ello. Todos sabemos dónde lleva ese camino.

Salud, laicidad, república y más escuelas.

Rebelión

Amish

Atardecía en la localidad. El sol jugaba al escondite entre los árboles. Por la calle, un carruaje tirado por un caballo desentonaba entre los Chevrolets, Chrysles, Corbets, Dodges y algún que otro coche europeo aparcados en su márgenes. Isaías bajó del carro, ató el caballo a la farola más cercana a la puerta de la iglesia y se dispuso a entrar. El Reverendo, que en ese momento daba la bienvenida a sus feligreses, se quedó de piedra al observar cómo un extraño a la comunidad salía de una máquina del tiempo vestido con un traje negro de 1920, camisa blanca, sin cuello, sombrero de ala ancha, y barba larga aunque no bigote y unas botas bajas, también negras.

-Buenas tardes reverendo.

-Buenas tardes -contestó el reverendo- ¿En qué podemos ayudarle?

-Verá, soy nuevo en la zona. Como habrá podido observar por mi vestimenta, soy amish y me gustaría entrar a los oficios de hoy.

-Verá, esto es una comunidad católica. No se si mis feligreses verán con buenos ojos su presencia aquí.

-Mire usted padre, no quiero molestar, sólo deseo participar en la misa ya que, de momento estoy sólo y no tengo dónde rezar.

El padre Macario dejó entrar a Isaias quién escuchó la misa con decoro y respeto. Ninguno de los feligreses hicieron objeción alguna, salvo la primera mirada de extrañeza al ver a un tipo salido de una postal de antes de la segunda guerra mundial.

Así transcurrió el tiempo sin ninguna novedad. Poco a poco a Isaias le acompañaron más amish que iban llegando al enorme rancho que habían alquilado. Los servicios religiosos se prestaban con normalidad y sin incidentes pero cada vez eran más los individuos “raros” que asistían. Así que el reverendo convocó una reunión entre los feligreses más aguerridos y una representación de los amish encabezados por Isaías.

La reunión acabó como el rosario de la aurora. Los católicos querían que los amish, no sólo acataran la misa conforme a su tradición, sino que fueran vestidos como ellos. Por su parte los amish querían convertir la misa en un culto más a su estilo. Ninguno daba su brazo a torcer así que Isaías propuso una solución. Los católicos darían la misa, como siempre, por la tarde al anochecer y los amish esperarían a que acabase para hacer su ceremonia.

A don Macario y sus fieles no les pareció mal la idea. Pero ponían dos condiciones. Una que las imágenes católicas siguieran descubiertas mientras los amish rezaban y dos, la supervisión diaria del párroco quién podría intervenir cuando no le pareciera correcto lo que hacían.

A los amish no les importaba la primera condición pero lógicamente no querían que el cura se inmiscuyera en su acto, por lo que no quisieron aceptar.

Al día siguiente, tras la misa, los amish que se habían quedado fuera esperando que acabara el culto católico, una vez el último feligrés hubo salido de la nave, entraron en tromba con el objetivo de realizar su celebración.

Pero los católicos que aún quedaban en los alrededores acudieron a la llamada de Don Macario y entraron también en la iglesia y empezaron a catar sus salmos para impedir la celebración amish. Hubo enfrentamientos, en algún caso violentos. El Sherif tuvo que intervenir y a partir de aquel día, puesto que el edificio de la iglesia pertenecía al Condado, no hubo ni misa, ni celebración amish.

*****

Rebelión

La Guardia Urbana cifra la asistencia multitudinaria a la Diada en un millón de personas y culmina formando el símbolo de la suma al grito de “Votaremos”. Así titulaba Infolibre la tarde del lunes 11 de septiembre la noticia sobre la Diada.

Ese mismo día la radio de PRISA, nos hacía ver el vaso medio vacío diciendo que el 57% de los españoles no quiere un referéndum sobre la independencia de Catalunya. Y digo medio vacío porque a mi, personalmente me parece mucho más interesante que según esa misma encuesta uno de cada tres españoles creamos que es necesario ese referéndum. Y digo que es más interesante porque en este país en el que los grandes grupos mediáticos mienten, manipulan y cuentan medias verdades, me parece todo un triunfo que el 31,1 % de los habitantes, creamos que la consulta sobre el futuro de Catalunya es indispensable e inaplazable.

Dicho esto y declarándome completamente a favor de la consulta (de ésta y de todas las que hagan falta), he de decir que el espectáculo que estamos viviendo me parece deplorable. Unos, los de siempre, los que su mayor contribución ha sido la ruina económica y social de España, porque intentan por todos los medios, incluidos las amenazas, los tribunales y la policía que el referéndum no llegue a celebrarse. Es el aquí mando yo y se hace lo que yo digo al que están acostumbrados. Los otros, los mismos que los anteriores pero con gusto por la barretina en lugar de la montera, intentan por todos los medios presionar a los anteriores para que hagan algo tan vergonzoso y tajante, que tenga que suspenderse la consulta y así poder quedar bien y echarles la culpa a los charranes.

Seamos serios. Que en Catalunya existe un sentimiento de nación es indiscutible. Al menos en los últimos cien años. La proclamación de la República Catalana dentro de la Confederación Ibérica en 1931 por Francesc Marciá y la proclamación de la República Federal catalana el 6 de Octubre de 1934 por Lluis Companys, así lo atestiguan. Es evidente que estos dos sucesos y la concesión de la Generalitat por la República, no era obra de dos chalados sino que había un sentimiento mayoritario detrás.

Claro que, como dice el refrán castellano, tampoco es oro todo lo que reluce. Los mayoritarios de Junts per Si, la antigua Convergencia y Unio, actual PdeCAT son los que primero le metieron la tijera a la sanidad pública. Mucho antes que Zapatero. Son los que, al igual que sus homólogos del PP, están implicados en numerosos casos de corrupción, por mordidas (el famoso 3%) prevaricación, sobrecostes y otros delitos como la evasión de capitales. Ahí están los Pujol y toda su camada. Muchos son los que creen que la mañana después a la independencia, se habrá acabado la pobreza, el paro, el cercenamiento de lo público, la corrupción, … Y no. Porque el problema de Catalunya, como el problema del resto del estado y de la coyuntura en la que vivimos no es si Madrid nos discrimina, si los españoles nos odian o si pagamos más que los demás. En un estado social, los ricos siempre pagan más que los pobres. Se llama solidaridad y sistema impositivo progresivo. El problema de Catalunya, como el del resto del estado son los casi 50.000.000.000 millones del rescate a la banca que no vamos a recuperar. El problema de Catalunya, como el del resto del estado son 273 millones de euros en impuesto de patrimonio que, para los que PP y CIU, C’S, PSOE y PNV hacen las leyes, no pagaron en 2015 (Más de 32.000 salarios mínimos anuales, 25.000 pensiones o la financiación de 125 colegios públicos durante un año).

Referendum si pero no acabará con la situación actual. Porque el PP no quiere PIB y porque querer independizarse para no pagar impuestos es insolidario

Insumisos

El Colmenar

Mariano es un porquero hosco y lila que confunde con cierta temeridad los refranes y las épocas de labor en la labranza.
Vive a las afueras de una mediana localidad, en una cabaña cutre en medio de una amplia dehesa en la que pastan los cerdos que dan buenos jamones y que el amo vende a precio de oro, y cuyas encinas y alcornoques dan sombra y protegen infinidad de flores con las que sus abejas hacen una exquisita miel que da nombre a la finca y es negocio primordial de quién le paga su sueldo.
Mariano, sin embargo, no hace mucho caso a las flores, y aún menos a las abejas. Él está para cuidar a la numerosa piara que es por la que tiene trabajo y un techo destartalado en el que cobijarse. Lo demás, no le interesa.
Una mañana de mayo, una de las abejas empezó a rondar el alcornoque bajo el que Mariano dormitaba mientras cuidaba de los lechones. Despertado por el zumbido, buscando a la dichosa abeja, acabó mirando al cielo azulado y se dio cuenta de que cientos de ellas habían montado una colmena en una de las casetas de madera que cuelgan de los árboles para que gavilanes y azores aniden.
Mariano pensó que aquello sería peligroso. Un enjambre descontrolado que sale del lugar habilitado para las colmenas, sin control sobre la miel, ¿y si cundiera el ejemplo? Así que pensó que lo mejor sería devolver el abejero a su origen. Y como no sabía cómo hacerlo le preguntó al mayoral, quién le dijo que debería trasladar la toda la caja del árbol, al colmenar.
Así que Mariano, se dispuso a realizar aquello que le había ordenado el auriga. Sin embargo, tenía un problema. No era fácil trepar al alcornoque, cortar la soga que sujetaba la caja para nidos y bajarla con cuidado. Llena de abejas pesaría un montón y además no creía que las abejas se estuvieran quietas mientras realizaba la operación.
Durante días, estuvo sopesando cómo atacar la colmena volante para bajarla del alcornoque y devolverla a la abejera. Mientras se izaba al árbol, las abejas rondaban su cabeza como avisándole de que las dejara en paz. Ninguna abeja le había picado. Sin embargo, no podía consentir que le amenazaran de aquella manera. Así que, tras una semana de estudio, decidió que lo mejor era poner una gavilla de paja justo debajo de la caja-colmena, subirse al árbol y cortar la soga. La colmena caería, la paja amortiguaría la caída, y el cajón quedaría intacto y podría llevarlo tranquilamente al colmenar.
Y así lo hizo. Preparó una gavilla de paja de centeno, la colocó debajo, trepó al árbol, cortó la cuerda y ¡zasss! la colmena cayó en un pispás.  Las abejas comenzaron a revolotear enfadadas, primero sobre su destartalado hogar y después, una vez localizado el culpable, sobre el cuerpo de Mariano. Éste, con algunas picaduras ya en el cuerpo, se dejó caer y echó a correr ladera arriba en dirección al colmenar, pensando que, ya que no podía llevar la caja que había quedado destrozada, llevaría el enjambre porque los animales le seguirían. Y así fue. Lleno de bultos por los aguijones, Mariano llegó a la abejera y abrió una de las colmenas pensando que así las que le perseguían, se mezclarían con las otras y le dejarían en paz. Pero no. Las abejas de la nueva colmena salieron en son de guerra y rodearon el cuerpo de Mariano, quién revuelto por el dolor,  comenzó a girar sobre sí mismo, como loco y a dar manotazos. Uno de ellos derribó una de las colmenas que cayó sobre otra y otra y otra,… en un efecto dominó. Ciego y dolorido, Mariano empezó a dar tumbos y las abejas salieron en tromba.
Dos días más tarde, encontraron el cuerpo de Mariano tirado junto al colmenar, todas las colmenas derribadas y ni una sola abeja en los alrededores.
Un enjambre pequeño que no molestaba a nadie, había acabado con todas las abejas huidas, el porquero muerto y los cerdos desperdigados.

*****

 

Insumisos

A mí los catalanes me caen bien.

Por eso PREFIERO que se queden.

Luego, hay gente que los odia,

que por algún motivo,

EXIGE que se queden.

Gerardo Tecé (Twiter 11 sep de 2013)

“Golpe de Estado” o “Secuestro de la democracia” . Así calificaban algunas cabeceras de la prensa del régimen (#Vertimedios) lo sucedido en los últimos días en el Parlament de Catalunya. Mientras, el desgobierno del presidente que miente y se comporta como un bodoque, apelaba a la legalidad, al respeto de la ley y a la Constitución. Por su parte, la Vicepresidenta del Gobierno decía no haber pasado más vergüenza democrática en su vida.

Este desgobierno de testaferros mamelucos tiene el don de irritar a las personas. Tanto que si no fuera por la vergüenza de los medios de incomunicación, adoctrinamiento y difusión del régimen a quienes tienen cogidos no sólo por el reparto indiscriminado y arbitrario de la publicidad institucional, sino por la ideología de los grandes accionistas a quiénes representan ambos, no creo que fueran capaces, no ya de mangonear España, sino ni si quiera de regentar una comunidad de vecinos. Porque hay que tener cuajo para hablar de legalidad y de vergüenza democrática, quiénes tienen el dudoso honor de haber sido definidos por el Juez de la Mata como “ORGANIZACIÓN CRIMINAL”. Que quienes tienen más de 30 casos de corrupción (investigados) y ochocientos treinta y cinco (835) imputados por corrupción, cohecho, tráfico de influencias, evasión fiscal y otra decena de delitos apelen a la legalidad, es como si el violador del ascensor se declarara feminista. Por no hablar de la regulación del blanqueo de dinero a través de las amnistías fiscales y algunos otros “arreglos” legales realizados por estos insumisos del sistema. Y de la financiación ilegal con la que han falseado los procesos electorales. Y el Tamayazo. ¿Se acuerdan ustedes del Tamayazo? ¿Conculcar la voluntad popular no es una vergüenza democrática?

Por otra parte está la incapacidad de estos individuos e individuas. Además de haber llevado a la Seguridad Social a la quiebra técnica , a los españoles a la miseria (28,6% de la población según el 6º informe de la Red Contra la Pobreza y Exclusión de España de 2016), al trabajo accidental y precario han llevado al país a una situación política de inestabilidad que ya veremos si no produce un amargo futuro.
Catalunya no se acostó una noche española y se levantó independentista. El PP es una fábrica de crear problemas donde no los hay si con ello pueden ganar algo, ya sean votos, financiación o poder. Allá por el 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la II República, Francesc Maciá proclamaba la República Catalana. Supongo que no por capricho y que, ya entonces, habría un sentimiento que acompañara a esos hechos. Por eso Tarradellas fue el primero en volver del exilio como presidente autonómico. Por eso en el régimen del 78 se instauró el café para todos, porque los franquistas no podían consentir que catalanes y vascos se sintieran distintos y acabaran con el sistema posfranquista establecido. Por eso en 2006 se aprueba un nuevo Estatut para Catalunya. Estatut que el PP recurre, como siempre, para ganarse el voto del españolito medio que ve la tele al que manipulan como un pelele. Estatut que funciona sin problemas hasta que en el 2010, el Tribunal Constitucional, ese que en 12 horas ha paralizado toda la legislación aprobada en el Parlament para el desarrollo del referéndum, tarda cuatro años en dictaminar ¡OJO! que en el preámbulo no se puede aludir a Cataluña con el término nación. Que es como si hubiera dicho que todo estaba bien salvo que las pastas de la publicación no pudieran ser de cartón que tenían que ser de papel. Y aquí debo recordar que el PP estuvo manipulando la elección de miembros del TC, negándose a pactar candidatos de consenso hasta que pudo ganar las elecciones e ir colocando a los suyos, de tal forma que hasta el propio presidente parece haber sido militante del Partido Popular y que ahora la administración de justicia no responda al primer axioma de una democracia: la independencia y la separación de poderes.
Pero aquí no sólo es culpable el PP. El PDeCAT (antigua Convergencia y Unió), la misma cara de la misma moneda que el PP, los que tienen el mismo sistema de corrupción que sus homólogos del charrán o la gaviota, los que envían a los Mossos a reprimir el 15-M como el PP envía a la Guardia Civil a registrar un semanario de prensa en busca de papeletas, los que cercenan la Sanidad Pública como lo hace el PP en Madrid o el PSOE en Andalucía, los que consideran este sistema del hijoputismo como el ideal para sus inversores, los empresaurios, los herederos de los que en 1936 apoyaron y financiaron a Franco en su golpe contra el poder establecido, son tan culpables como el propio PP. El PDeCAT no es independentista. Durante años, ha estado mareando la perdiz. Y ahora que la actitud intransigente de Mariano y sus secuaces ha creado tal conciencia independentista que se les ha ido de las manos, se ha subido a esta ola independentista propiciada por la CUP, esperando que pase algo tan dramático que el Procés, tenga que paralizarse.
Por su parte el PSOE tiene también su parte en este pastel de culpabilidades. Primero su enfrentamiento con el PSC por su apuesta por el Estatut, y después siempre a remolque de las posiciones fascistas de la FAES puestas en práctica primero por el Insufrible ególatra y después por el gallego pasmado. Siempre en la indefinición más absoluta por miedo a perder votos, o lo que es peor, a actuar como un verdadero partido de izquierdas, ha consentido todos los desmanes de este desgobierno de ineptos y de los anteriores del Insufrible señor de la guerra, que lo único que han hecho, en lugar de solucionar un problema latente, es inflamarlo con una virulencia que ya no tiene marcha atrás. Y ahora, de nuevo, Pedro Sánchez enseña su patita ponzoñosa debajo de esa mancha de harina del nuevo PSOE, y se alía nuevamente con los intransigentes, los que echan gasolina al fuego, los que ganan elecciones viviendo en un eterno caos, ya sea por la ETA, Cataluña, el yihadismo o cualquier otra situación conflictiva de la que puedan sacar partido ante la estupidez humana del españolito medio que ve la tele.
Es posible que el 1-O acabe siendo un Fake. También que debido a que no hay garantías porque por una parte todos los poderes del estado están contaminados por estos insurrectos de la legalidad y por otra se desconocen las garantías del Procés, así como que el miedo a ser inhabilitados, ha hecho mella en los consistorios con más habitantes del cinturón de Barcelona, es muy posible que no pueda celebrarse este referéndum que cojea por todos los costados pero que es de necesaria realización.
Pero el problema no se acaba el 1-o. La situación que el PP seguirá agravando día a día, acabará por sacar todo el pus que lleva dentro. Y si lo hace de forma virulenta, será el fin del régimen del 78.

Salud, laicismo, república y más escuelas.

Altaneros Petulantes

No es amor

Mariano, puerta calle, es el perfecto yerno, el hombre ideal. Bien vestido, bien peinado, siempre arreglado, con su barba perfectamente recortada y de punta en blanco. Si le encuentras en el ascensor, te dejará pasar primero y siempre te dará los buenos días o las buenas tardes y se acordará de aquellos de tu familia que se encuentren enfermos o estén pasando por una circunstancia amarga. Algunos de sus vecinos han detectado que las preguntas las repite sistemáticamente, como si no le importara lo que pregunta, pero no le han dado la mayor importancia.
Puertas adentro, Mariano es un pérfido miserable. Un vago redomado que no levanta ni un palillo del suelo. Un cerdo que se cambia los calzoncillos cada quince días. Un putero, borracho y maltratador que le hace la vida imposible a su esposa Dolors. Le pasa el dedo a los muebles buscando un pretexto con el que ridiculizarla. Busca una arruga en la camisa o el pantalón que le dé pie a llamarla boba, estúpida o vaga y, cuando llega con unas copas de más, después de haber pasado por el lupanar de la esquina, si se lo recrimina, le suelta dos bofetadas.
Dolors no trabaja fuera de casa porque Mariano no se lo permite. Él, no soportaría que su mujer ganara más. Ni tampoco soporta que Dolors hable con otros hombres. Siempre cree que su mujer le pone los cuernos, aunque él es el único putero en casa.
Al principio, en las peleas, ambos cónyuges llegaban a las manos. Mariano empezaba y Dolors, siempre peor parada, se defendía. Hasta que un buen día, Mariano que es un gran embaucador, tras las amenazas de su mujer de denunciarle, acabó en el juzgado poniendo una demanda a Dolors por malos tratos. Tuvo suerte la pobre mujer de que le tocara un juzgado de familia en el que la fiscal era otra mujer y que, tras darse cuenta de sus moretones, acabó por no cebarse con ella. Solicitó que la jueza sobreseyera el caso, pero falló que los malos tratos eran mutuos.
Dolors ha estado pensando en abandonar a Mariano durante años. Ahora parece que la situación se ha vuelto tan irrespirable en casa, que el paso es definitivo. De los ocho hijos de la pareja, cuatro ya no aguantan más los maltratos del padre. Dos creen que el padre tiene sus motivos (básicamente porque son iguales que él) y otros dos, los más pequeños, no entienden cual es el problema. Por una parte ven que su madre tiene muchos accidentes contra las puertas y que se pasa el día llorando pero, por otra, no entienden que su madre quiera dejar a su padre.
Los vecinos más papanatas, al enterarse de la disputa matrimonial, comentan que hay que ver, el pobre Mariano, con lo buena persona que es, lo qué está pasando. No entienden que su mujer quiera el divorcio y sacan a colación siempre la denuncia que Mariano interpuso contra Dolors. Inventan novios ficticios con los que Dolors es infiel a Mariano y cuentan falsas anécdotas de comidas repugnantes o ropas sin planchar.
Los vecinos más cercanos a Dolors, opinan que nunca debiera haberse casado con ese embaucador que sale frecuentemente del puticlub de la esquina y que se bebe hasta el agua de los floreros.
Dolors, está muy nerviosa. Nunca hasta ahora había puesto denuncia por malos tratos y siente que desde la fiscalía han tomado parte por Mariano. Creen que es falso por la primera denuncia de Mariano. Posiblemente consiga la separación, pero no podría soportar perder a sus hijos pequeños.
Suena el timbre y Dolors se encuentra en el zaguán a un chaval atezado y escultural. Le dice que Mariano es mala gente y que está dispuesto a declarar que, en el lupanar de la esquina, Mariano no solicita los servicios de ninguna mujer, sino los suyos. Y que le maltrata.

 

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Altaneros petulantes

Imagine all the people
Living for today
Imagine there’s no country
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace…
                                                       Imagine. John Lennon

Esta semana ha sido viral el momento en el que Celia Villalobos, en actitud más propia de una película de Ozores en la que un gañán con dinero se encuentra en el saloncito de un puticlub esperando a que salgan “las niñas”, que de una comisión parlamentaria, interrumpía a voces en la Comisión de Empleo y Seguridad Social a la parlamentaria de Unidos Podemos, Yolanda Díaz.
El Partido Popular se comporta con la altanería de los maltratadores que saben que su rival no puede con ellos y que por tanto puede humillarle sin temor.
Porque si repugnante es el comportamiento de la señora que abronca en plena calle al conductor de “su” coche oficial o se comporta como una macarra en el Congreso (o juega al Frozen mientras ejerce de Presidenta), es aún más repugnante que la Ministra de Empleo y Seguridad Social, intente convencernos de que España es el paraíso de los trabajadores , cuando según los datos publicados por el propio Ministerio de Trabajo sobre diciembre del 2016, el número de contratos registrados llegó a los 1.699.018, de los que únicamente el 7,2% (122.294) tenía carácter indefinido, llegando a los 20 millones el número de contratos firmados durante todo el año. Es decir que fueron necesarios casi 40 contratos precarios por cada contrato indefinido.
En el Partido Popular se saben impunes. España es un país de tuercebotas. Un país que ha adoptado una extraña moral de darle más importancia al patriotismo y a las nimiedades que a que le roben y le dejen en la miseria. No es extraño que el Presidente del Gobierno se comporte como un verdadero majadero y en lugar de dar las explicaciones requeridas por corrupción, se dedique a contar nonadas y mentiras y a levantar insinuaciones sobre sus enemigos políticos , sin que por ello pase absolutamente nada. En el mundo civilizado se dimite por copiar una tesis doctoral y en el mundo paralelo regido por el pillaje, la doble moral y la sinvergonzonería, como dice el chiste, dimitir suena a nombre ruso.
¿Cómo es posible haber llegado a este nivel de falta de ética, moral y comportamiento abyecto? Aunque, la prensa siempre se escuda en eso de matar al mensajero, en este caso, es el propio correveidile el que sirve de transmisor de la falacia, a sabiendas y accede a la invención, la manipulación y las medias verdades con el fin de sostener al desgobernante maledicente y de inculcar esa doble moral basada en que, de los míos todo es justificable y válido, y de los demás, un pedo es un delito.
Vimos lo que ha pasado con la manipulación de El periódico de Cataluña que, primero afirmó tener el comunicado real redactado por la CIA , sobre uno de los cientos de avisos anuales que los servicios de inteligencia, la NCTC, (Centro Nacional Antiterrorista de EEUU), o sea q ni siquiera la CIA, dan sobre posibles atentados, para a continuación, cuando Wikileaks y el propio Julian Assange advierten de la falsedad de ese comunicado, achacarnos a los que hemos denunciado, no la veracidad de un aviso que es uno de tantos, sino la manipulación de asegurar tenerlo por escrito y de “puño y letra” de la CIA, de ser una jauría mediática independentista, cuando muchos de nosotros, ni somos catalanes, ni mucho menos abogamos por la independencia (al menos desde una posición externa a Catalunya).
Pero es que en España, como vengo denunciando, no queda prensa libre (salvo los honrosos casos de la prensa digital). En este país, la prensa Nacional del Movimiento se dedica a convertir supermercados de USA antes del huracán Rita , en falta de alimentos en Venezuela. A repetir una y otra vez declaraciones de varios políticos del mismo argumentario y convencernos de que eso es una noticia y no una opinión. En este país, los #Vertimedios se dedican a enfocar la fruslería, como la falta de ortografía de un twit , para crear discusión sobre ello y levantar una gran cortina de mierda que haga que la gente olvide dónde está el meollo .
Estamos siendo maltratados por estos franquistas casposos y sus bufones. No es comparable con el sufrimiento de las mujeres maltratadas, porque nada lo es, pero su comportamiento es el mismo que el de los machistas maltratadores: hipócritas, chulescos, desdeñadores, vanidosos y mentirosos.
Salud, república, laicidad y más escuelas.

Catecismo LATRON

Confianza

Fermín estaba calentando la gloria. Fuera, el Cierzo del mes de mayo, enfriaba las ideas y congestionaba los músculos. Alguna gota, bastante fría, se colaba entre los flácidos rayos del difuminado sol de la primavera castellana. La chisquera chisporroteaba dentro del cañón de la Gloria. La paja le había cedido el turno a una dura champa de raíz de encina. El postigo superior de la puerta de la calle, abierto, dejaba entrar la claridad y el frio.
Fermín oyó el sonido de la aldaba y giró la cabeza mientras de rodillas, en el suelo del portal, atizaba la lumbre.
– Que se te ofrece Segismundo – le dijo Fermín a quien llamaba a la puerta.
– Verá Señor Fermín, usted sabe que somos muchos de familia, que la situación es precaria en casa y que mis hijos tienen hambre. Si me pudiera adelantar unas fanegas de trigo para ir al molino y hacer pan,…
– Ea! Ea! No se hable más. No tienes que explicarme nada. Aguarda un segundo que acabo de echar estos dos troncos de encina al fuego y vamos a la troje.
Segismundo era un tipo peculiar. No era muy querido en el pueblo. No se juntaba con los demás en el corro anterior a la misa ni frecuentaba la cantina. Tenía cinco hijos y poca tierra de labor. De ahí que no quisiera gastar los pocos cuartos que sacaba en vino. Era una persona poco habladora y no le gustaba que le vinieran con chismes. Decía: “yo a lo mío y tu deberías hacer lo mismo”. No participaba en disputas parcelarias, y tomaba siempre partido por aquello que consideraba justo, aunque a quién se lo dijera, no le gustara. Por lo demás era un tipo normal. Usaba boina como los demás. Traje de pana en invierno y pantalón de algodón, chaleco corto y jubón de lino en verano. Y siempre estaba dispuesto a echar una mano a quién se lo pidiera, incluso dejando sus quehaceres para más adelante.
No era la primera vez que Segismundo le pedía ayuda a Fermín. Aquella, la primera, Fermín no las había tenido todas consigo y temió que el grano prestado, no le fuera devuelto. Pero para su tranquilidad, no sólo le devolvió lo prestado, sino que se empeñó en acompañarle al monte a cortar leña. Fermín no quería, pero al final, tuvo que acceder. Segismundo taló y podó como si fuera para él. Así que, cada vez que Segismundo le pedía trigo, Fermín se lo daba con la mayor tranquilidad y pensando que daba igual si se lo devolvía o no, porque Segismundo era un hombre de palabra y de alguna forma pagaría lo prestado. Pero era el único.
A los vecinos, Segismundo, no les gustaba. Un tipo arisco que no entra en discusión y que no te dice lo que quieres oír, no suele agradar al personal.
Antes de ir a casa del señor Fermín a pedir crédito cereal, Segismundo había recorrido medio pueblo. Todos le habían dicho no tener suficiente grano en el silo y por tanto, imposible acceder al préstamo. Sólo uno, Saturio el más rico del pueblo y el que por tanto no podía poner la excusa de la inexistencia de reservas, había accedido al préstamo. Pero había salido mal parado. Segismundo, con el primer beldeo de la nueva cosecha, le había devuelto, en la propia era, las fanegas recibidas. Sin embargo, llegado el mes de octubre, Saturio se presentó en casa del pedigüeño a reclamarle la devolución de lo prestado. Cuando Segismundo le habló de la era y de la devolución, Saturio le sacó la libreta en la que tenía apuntado el préstamo diciéndole que allí figuraba como moroso. Y que si en su libreta figuraba como tal, algo a lo que él había accedido estampando su firma, es que no se lo había devuelto. El pobre Segismundo le imploró por sus hijos. Intentó que entrara en razón. Si le tenía que devolver de nuevo el cereal, pasarían hambre. Le pidió que hiciera memoria, que en agosto, en la era, se lo había devuelto y que el propio Saturio le dijo que no se preocupara, que cuando llegara a casa, rompería la hoja de la libreta. Pero Saturio no sólo no se ablandó sino que con voz tajante le cortó:
– Está bien. Si no puedes devolver el grano, puedes pagarme dándome la escritura de la huerta del diablo.
– Pero Don Saturio – le dijo Segismundo – si hago eso, mis hijos no podrán comer patatas, ni tendremos tomates en verano, ni cebollas para la matanza, ni ajos…
– Pues haberlo pensado antes – contestó Saturio.
Así pues, Segismundo entregó la huerta al rico estafador, para no tener que ir a la justicia. Finalizó más pobre y con la lección aprendida. Jamás volver a pedir al que más tiene.
Saturio, se pasaba el día llamando moroso a Segismundo y regañando a Fermín por prestar a quién no era de fiar.

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Catecismo latrón

Hace unos ocho meses, publiqué en este diario un artículo titulado “una persona normal”. Me equivocaba. No somos personas normales. Aquellos que luchamos contra el cinismo y la hijoputez, somos mejores seres humanos que todos esos que bailan al son que tocan los indecentes rufianes que trasiegan en el Partido Popular.
No somos personas normales, si entendemos como normalidad agachar la cabeza y pasar por alto las hijoputeces de algunos que, relacionados con cientos de casos de corrupción, con muertes por inasistencia o por negación de medicamentos, o por desidia, como en el caso de los asesinatos machistas, encima pretenden darnos lecciones de moralidad, de honradez, de civismo y de ciudadanía.
No somos personas normales y no vamos a aguantar lecciones de democracia, honradez y moralidad de un tipo que dejó Madrid en la quiebra, que regaló al menos 12,7 millones de euros públicos a las constructoras de la M-30. No vamos a aguantar lecciones de libertad y democracia del hijo de un franquista, del yerno de un fascista al que le cantan el Cara al Sol en su funeral, y de un tipo que defiende al angelito ultra responsable de la detención ilegal de un Ministro de Justica venezolano, de la muerte de decenas de personas y de la instigación y participación en un golpe de estado. Las cosas por su nombre. Leopoldo López no es un libertario de Venezuela ni un demócrata, sino un golpista ultra con decenas de muertos en su avaricia de poder. Su abogado no es un demócrata de prestigio. Es un tipo inmerso en la caverna del franquismo. Un tipo investigado por malversación de caudales públicos, prevaricación y falseamiento de cuentas. Es el responsable de que se pagaran un millón y medio de euros por el mantenimiento de una estación meteorológica que costaba setecientos euros.
No somos personas normales porque no aceptamos imposiciones ni lecciones de democracia, de unos presuntos maleantes investigados por más de 70 casos de corrupción con más de novecientos imputados. No aceptamos tener que homenajear obligatoriamente a quiénes nos dicen cuando, se han servido de Miguel Ángel Blanco para financiarse ilegalmente. No aceptamos que nos den lecciones de civismo y humanidad a quienes maquearon su sede de Bilbao con fondos de la lucha antiterrorista. No aceptamos que nos hablen de “sus muertos” cuando tienen la indecencia de, además de haber puesto todas las trabas posibles para la exhumación de Timoteo Mendieta (y de otros), fusilado por los ancestros de estos cavernícolas del choriceo, a quién hubo que sacar de una fosa común por mandato de una jueza argentina y con los fondos de un sindicato noruego de la electricidad, gestionados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, encima le pidan a su hija, que con siete años, vio como sacaban a su padre a la fuerza de su casa como castigo por ser el Secretario General de la UGT en Sacedón y que ha pasado toda su vida buscando el cadáver de su padre, 2057 € en concepto de impuestos, por trabajos que el Ayuntamiento de Guadalajara no sólo no ha realizado, sino que, además, ni siquiera han intervenido. No aceptamos lecciones de moralidad de quiénes tienen la desvergüenza de ordenar que el resto de cadáveres vuelvan a la misma fosa común de la misma cuneta.
Quienes tienen en su conciencia (si la tuvieran) las muertes de decenas de enfermos de hepatitis C a los que se les negó el tratamiento con Sovaldi porque era caro, quienes llevan a cuestas la muerte de decenas de mujeres a manos de machistas porque pasan olímpicamente de hacer políticas para el freno de esta lacra, quienes tienen en su haber 62 muertes por haber contratado un avión de mierda con un presupuesto de 177.000 € del que sólo utilizaron 37.000 (con la meritoria hijoputez de lo que hicieron con los otros 140.000), ¿nos van a dar lecciones y permiso para categorizar la importancia de los muertos? Siempre han manejado a su antojo y conveniencia el terrorismo. ¿Alguien del PP se acuerda de un señor que estuvo 532 días bajo una fresadora en Mondragón? ¿O es que como ya no pertenece al PP, ya no renta políticamente?
Los sinvergüenzas que desviaron a paraísos fiscales de 25,5 millones de Euros PÚBLICOS en el caso Lezo, que hicieron desaparecer 500 millones de euros PÚBLICOS en la Púnica y 863 millones de Euros PÚBLICOS en la Gürtel, no van a darnos lecciones de honradez ni carnets de ciudadanos de bien. Quienes le han provocado un agujero al estado de 75.000 millones de euros para tapar los desmanes que sus amiguetes provocaron, no nos van a dar lecciones de honestidad, de civismo ni de gestión.
Quienes se han financiado ilegalmente a través de los capos de la droga capos que provocaron miles de zombis andantes y de muertos en Galicia, no van a venir a indicarnos el camino del bien ni a darnos lecciones de ética y probidad.
Quién lleva la sirvengozonería por montera, quién mintió con las armas de destrucción masiva y al que un extesorero acusa de ser el organizador de la Caja B del PP puede dejar las cátedras sobre integridad, dignidad y decencia para intentar convencer a Belcebú.
Parafraseando a Facu Diaz, lo mejor que puede hacer el PP es entregar sus “actas” y disolverse.

La mafia, además de ser ilegal, no debería poder ejercer sin control. Quién cela y ampara a un ladrón, debería ser repudiado con indignación.
Salud, república y más escuelas.

Naufragio

Abadejo

El chunda chunda fluye por los bafles del coche. Arremolinado junto a otros, con las puertas abiertas de par en par, la estrambótica melodía, es el celofán que envuelve a una pandilla de chavales que trasiegan cubalibres mientras se mueven como zombis artríticos al son del estruendo con dos compases.
Llevan así desde las cuatro de la mañana que cerraron la discoteca. Son cerca de las nueve y continúan en el aparcamiento. Muchos de ellos vencidos ya por el cansancio y el sueño, aguantan estoicamente. Otros, han tomado suficiente coca y psicofármacos como para mantenerse despiertos hasta el lunes a mediodía. No hay plan preestablecido, sólo el objetivo de estar de fiesta el máximo tiempo posible y consumir el fin de semana como el adicto al tabaco que enciende un cigarro tras otro, sin gusto ni pasión, sólo por la sensación de no estar perdiendo el tiempo, porque durmiendo, se escapa la vida y la juventud.
Muchos de los que se mecen, con el vaso en la mano, al son de la estridencia del coche, son jóvenes parados, sin oficio, ni pasión por encontrarlo. Otros, los menos, tienen trabajos no especializados, de esos en los que consigues seiscientos euros al mes por jornadas laborales de diez horas haciendo canalones, pintando paredes, cambiando aceites a los coches o manejando un toro en una empresa de servicios. Viven en casa de sus padres como el que vive en un hotel en unas eternas vacaciones. Sin obligaciones ni compromisos, con la libertad de entrar y salir sin tener que dar explicaciones y sabiendo que su cama, siempre estará allí para acoger sus cuerpos abatidos y que en la nevera, siempre habrá un plato de macarrones, listos para calentar, porque cuando llegan, el hambre les azuza. El sueldo les da para la letra del coche y los vicios. No piden más.
Su vida es pasar de puntillas los días entre el lunes y el jueves, esperando ese fin de semana en el que lo dan todo, en el que dormir es una palabra que no existe y cuyo único plan es escanciar cola y ron en unos vasos de plástico y si se tercia y se da bien, echar un polvete en el coche, en el suelo del descampado dónde el chunda, chunda arrecia, o en el reservado de la discoteca.
Jonathan, conduce velozmente su Seat León rojo por las calles del polígono. Intenta no salir a la carretera. Sólo le quedan tres puntos del carnet y sabe que si le pillan en un control, volverá a dar positivo en drogas y alcohol y acabará sin permiso de conducir, lo que es una gran putada porque si le pillaran nuevamente habiéndole retirado el carnet y con exceso de alcohol y coca, probablemente acabaría en el talego. Son las seis de la tarde del domingo. Lleva desde el viernes tarde sin aparecer por casa, algo que sus padres ya tienen asumido. Desea llegar cuanto antes, meterse los macarrones rápidamente en el estómago y acostarse que mañana lunes hay que ir al taller a seguir cambiando aceites y valvulinas.
Jonathan, trabaja con su padre, el Licar (de Policarpo) que es mecánico y jardinero. Al taller entran a las siete de la mañana hasta la una y vuelven a las tres, hasta las cinco y media o seis. Cuando salen, tienen que segar la hierba, recogerla y adecentar los setos de varias urbanizaciones. Y sacar la basura que los vecinos dejan en las puertas, meterla en el contenedor y dejar los cubos dispuestos para cuando llegue el camión. Ninguno de los dos llega a los doce mil euros con los que la declaración de la renta sería obligatoria. Aun así, todos los años tienen que hacerla porque tienen dos pagadores. Y todos los años les da positiva. Todos los años tienen que pagar. El Licar unos doscientos euros. Jonathan casi seiscientos.
Es jueves tarde. Jonathan y su padre, descansan en el sofá mientras Cristal, la madre, fríe unos boquerones en la cocina. En la tele, Vicente Vallés adorna con florituras el nuevo acuerdo entre Ciudadanos y el Partido Popular para elevar el mínimo exento de la renta hasta los catorce mil euros. El Licar comenta recolocando su culo en el sofá: “ya era hora de que se preocuparan de nosotros, los que somos pobres”. Jonathan ni siquiera sabe de lo que está hablando.

 

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El Naufragio de la UE

Hace unos cuantos días, nos enterábamos de que el premio Princesa de Asturias de la Concordia se lo habían regalado a la UE “por haber contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia y a la defensa de la libertad y la SOLIDARIDAD”. Apenas quince días más tarde, el Ministro de Interior español, haciendo gala de su “solidaridad, justicia social y defensa de la libertad”, se sube al tren del melón que abrió Italia acusando a las ONGs que ayudan a los emigrantes en el Mediterráneo, de causar un “efecto llamada” que hace de la inmigración un torrente sin fin.
Se calcula que más de 2.200 inmigrantes han perdido la vida en el Mare Nostrum de los romanos en este 2017. Eso, a pesar de la inestimable ayuda de, quiénes desinteresadamente, dedican sus vacaciones, tiempo libre y su vida, a intentar salvar a esos seres que lo único que tienen es ganas de dejar atrás la muerte. ¿Cuántos ahogados más habría que contabilizar sin su ayuda?
El cafre cofrade Zoilo y la premiada UE , ese establishment paradigma del nuevo fascismo en el que sobrevivimos, deberían saber que el único efecto llamada que hay en el mal llamado tercer mundo, es el expolio continuo de sus recursos, como el petróleo, el coltán, los diamantes o los fosfatos de los que la UE, entre otros, es responsable directo. El efecto llamada es la hambruna en Somalia que ha dejado sin vida a miles de personas y que amenaza con dejar morir a otros tres millones más sin que hayamos movido ni un solo dedo para intentar solucionarlo. El efecto llamada son las injerencias en Libia, Siria y otros países para beneficio de unos pocos, que ha causado guerras, sufrimiento y muerte de la que las personas huyen despavoridos. El efecto llamada son las condiciones laborales inhumanas y los salarios de esclavitud que existen en esos países y que les llevan a pasar hambre y miseria mientras las grandes multinacionales de la ropa y el calzado venden sus productos cientos de veces más caros que lo que les cuesta producirlos en ese tercer mundo.
La Unión Europea, con la Señora Merkel a la cabeza, se ha convertido en un nido de fascistas apoltronados que sólo se representan a ellos mismos y a todos los colegas que pagan sus lujos. Grandes lobbies manejan las instituciones en contra de los ciudadanos, en contra del interés general. De esas presiones, surgen tratados como el TTIP, el CETA y el TISA, negociados en secreto, a espaldas de los consumidores y sin consulta para su aprobación. Esas presiones acaban siendo puestas en común en reuniones como el G-8, el G-20 y el club Bilderberg, donde se juegan a las cartas nuestras vidas y frustran nuestro futuro y nuestra integridad como seres humanos.
Veíamos el viernes pasado como ardía Hamburgo ante la reunión del G-20 y cómo la Merkel prohibía manifestarse en un radio de cuarenta kilómetros a la redonda (en la Europa de las libertades). Veíamos cómo se reunía previamente con el Pocero de Nueva York para consensuar el reparto de Siriacon la connivencia y el interés de Israel, que pierde un enemigo más para poder seguir expansionándose a placer y masacrado a todo aquel que se ponga en su camino. Veíamos como justo después del Pocero, se reunía con el Sátrapa Erdogán en el mismo momento que éste detenía en Turquía a la directora de Amnistía internacional y once activistas más cuando colaboraban en un taller sobre ciberseguridad. (Al cierre de este artículo leo en Publico que tras la multitudinaria manifestación, el sátrapa turco ha detenido a otros 72 funcionarios)
Europa ha naufragado. Ya no representa ni se sostiene en los principios de libertad, solidaridad, justicia social y Derechos Humanos. Todos se han dejado a un lado. Ahora se aboga por el mercantilismo, los derechos de las multinacionales, el neocolonialismo, el cierre de fronteras para el tráfico humano y el abandono de los exiliados políticos y emigrantes de la pobreza y del terror, a los que dejan morir, sin el menor pudor, en el Mediterráneo o en Campos de Concentración en Turquía.

En esta coyuntura, España no iba a ser menos. Leemos en este diario como los poderes públicos han permitido la conspiración que acabó con el Popular .
Se lamentaba el otro día un arquitecto, experto en rehabilitaciones, sobre la delgadez de la administración, de la que él mismo decía que casi había desparecido. Recordaba los tiempos en los que los ciudadanos podían rehabilitar sus viviendas con generosas ayudas y sobre todo con préstamos sin interés. Hoy es muy complicado. Y aunque él me lo negaba, lo cierto es que toda esta desaparición del estado, tiene su base en este hijoputismo en el que nos han metido dónde todos los servicios públicos que son rentables económicamente se han privatizado, (como la telefonía, la electricidad o el agua) y los que no, también los privatizan en diferido (lo llaman externalización de la gestión) haciéndolos rentables a base de aplicar cánones que pagamos con nuestros impuestos y que multiplican el coste por dos o por tres, revertiendo encima a lo estrictamente público aquello que es de difícil solución o de imposible rentabilidad.
La administración regida por indeseables, no sólo conchaba para repartirse el pastel de lo público o legislando el destino de los recursos, que salen de nuestros impuestos, para tapar los desmanes de los poderes económicos (rescate de bancos, el Castor y ahora 3.700 millones para las autopistas de peaje), sino que, además, permite y coopera en la especulación desmesurada permitiendo que se construya y especule con terrenos en los que jamás debería haberse permitido edificar. Un desgraciado ejemplo lo tenemos en el Barrio del Aeropuerto de Madrid, dónde los sucesivos mandatos del Partido Popular permitieron la construcción en el cauce del Arroyo de Rejas del Parque Empresarial Eisenhower y, en especial, de un edifico dónde tiene su sede la UCO de la Guardia Civil. En ese edificio, edificado en plena salida natural del agua, se permitió castrar el curso del arroyo con un muro de hormigón de dos metros y revestir de medidas de seguridad el colector, que con la suciedad, acaba sirviendo de tapón, según los sufridos vecinos, y contribuyen a las frecuentes inundaciones que tiene el Barrio en los últimos años. En tres años, llevan dos inundaciones, con el consiguiente desperfecto de sus muebles, sus casas y sus coches aparcados en la vecindad. Ninguna administración parece enterarse de que el muro hace de pantano. Nadie quiere solucionar un evidente problema. La Comunidad de Madrid, gobernada por el PP y apoyada por Ciudadanos se inhibe y tira balones fuera contra el Ayuntamiento de Madrid. No quieren agrandar el colector de aguas, cuya gestión depende del Canal de Isabel II o ceder la M22 para la construcción de uno nuevo.
Vean y juzguen ustedes. Lo que se ve al final del vídeo a la izquierda, es el muro.

Europa ha naufragado y España, que ni siquiera ha llegado a navegar en eso de la solidaridad y la justicia social en los últimos ochenta y un años, está totalmente hundida. Claro que, si preguntas, seguro que hay muchos como El Licar que te dirán que las medidas propagandísticas de este desgobierno y sus compinches de Rivera, son medidas pensadas para los pobres. Y otros muchos que como Jonathan ni siquiera saben de qué les estás hablando porque no les preocupa. Otros simplemente despotrican contra aquellos que son los únicos que en nuestra historia reciente buscan soluciones. No se dan cuenta de que una gran parte de esos que cobran en “A” menos de 18.000€, para subsistir, tienen dos trabajos, lo que le obliga a realizar declaración, si o si y que el principal beneficiario de esas medidas son las familias numerosas a las que no hace falta que les ayuden porque hoy, para tener prole, hay que tener recursos.

Salud, república y más escuelas. Y un colector nuevo.