La rancia, la publicidad engañosa y el autobombo

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Llevo unos días, cuando voy por las mañanas a trabajar, escuchando una cuña radiofónica en la que unos niños le dicen a sus padres que quieren estudiar en un de los 242 colegios bilingües de la Comunidad de Madrid. Si no fuera porque conozco de cerca la realidad de estos colegios, no me habría llamado la atención esta campaña publicitaria de la Comunidad de Madrid. Buscando en la red el coste de la campaña me encuentro que ha costado 1,8 millones de euros. Casi dos millones de euros tirados a una bolsa de basura.
¿Para qué sirve una campaña de publicidad en la que no hay producto? Me explico: imaginemos que la Renault regalara 250 coches entre sus clientes que más coches Renault hubieran comprado a lo largo de la última década. Y que una vez regalados todos los coches, contratara una campaña publicitaria que dijera a los clientes que Renault regala 250 coches. ¿Qué pensaríamos de esa campaña? ¿Publicidad engañosa? Resulta que, al menos en los colegios bilingües públicos que yo conozco, no hay plazas vacantes desde segundo de infantil. Es decir, si tienes un hijo pequeño y la suerte de que lo cojan a los tres años, bien, sino ya te puedes dar cabezazos contra la pared porque las probabilidades de que tu hijo entre a los seis años es de un 0,02% y más tarde de un 0,8%.
Lo que la Rancia está haciendo con esta campaña, además de llenar las arcas de alguna empresa de publicidad, es engañar al ciudadano y sobre todo darse autobombo. Como aquello que cantábamos cuando éramos lo que los ingleses llaman teenager, “que buenos son los padres escolapios…” Engañar a los ciudadanos porque según dice el artículo 4 de la Ley de General de Publicidad, es publicidad engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca a error de los destinatarios. ¿No decirle a los ciudadanos que las posibilidades de acceder a una plaza en uno de estos colegios es casi nula, es una omisión que induce a error a los destinatarios?
Estamos demasiado acostumbrados a que la Rancia se gaste la pastuki en inútiles campañas de publicidad para el ciudadano pero muy rentables para ella y los suyos. Y estamos también muy acostumbrados en Madrid a que este personaje le eche la culpa a Zapatero de la falta de dinero y que, por el contrario, lo derroche de esta manera.
¿Cuántas plazas de colegio se pueden crear con dos millones de euros? Una de las características de los colegios bilingües, hasta ahora, era que cada dos años eran examinados por la prestigiosa institución “The TRINITY Colege London”, institución que emite el título del grado que sea si el alumno supera el duro examen. Pues bien este año, no hay examen Trinity. Lo va ha hacer la Comunidad pero no sabemos ni el tipo de examen, ni la validez del mismo, ni quién, ni como. ¿Podrían haber sido examinados todos los alumnos de Madrid con 1,8 millones de euros por esta prestigiosa entidad? Claro que entonces el pueblo de Madrid no se enteraría de la maravillosa presidenta que tiene, que hace colegios bilingües, hospitales públicos, ambulatorios, etc. Que luego los colegios públicos debe de llevar servilletas de papel de casa, que los hospitales estén vacíos de elementos o que los ambulatorios tengan muchos enfermos y pocos medios, eso ya no se lo cuenta la Rancia a sus votantes porque ZP no le da más crédito.
Deberíamos empezar a copiar la táctica del grupo fascista “Manos Arriba” (esto es un atraco) y empezar a acudir al juzgado a denunciar todas estas irregularidades. Tal vez así la casta de los hidalgos, los que se creen con el derecho de hacer lo que les venga en gana porque el estado es de su propiedad, serían conscientes de que el pueblo vigila y que nuestra misión no consiste simplemente en ir a votar cada cuatro años.

Ya sabéis aquello de que “La Suma de Tontos”.

Salud, más lectura, menos mentirosos, mas educación y menos TV. Y por supuesto apagón de TeleRancia.

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