Marruecos y una postura común europea

Ayer, en el seno de la Unión Europea, se produjo un gran avance en las relaciones UE-Cuba. Por fin, parece que los veintisiete quieren poner sobre el papel lo que en la realidad hacen día a día. Porque TODOS los países de la Unión, mantienen relaciones comerciales con Cuba. Lo de la “postura común” un invento del insufrible bufón de las Azores, para quedar bien con el alcohólico Sheriff de Wasingtown, es muy posible que pronto quede atrás.
Los del Partido Patrincar, están de uñas con la posibilidad. Porque para ellos, la Colombia de Uribe es una democracia ejemplar (a pesar de los muertos inocentes) pero la Cuba de Castro y la Venezuela de Chaves son el demonio personificado.

Bien, a lo que iba. Si los de la Unión son capaces de tener sentido común (¡por fin!) y empezar a enderezar algo que a quién más perjudica es a los propios cubanos y a todos sus disidentes de dentro de la isla (y a los de fuera también, porque si se abren las relaciones, se abrirá Cuba y su Gobierno), España debería empezar a “negociar” otro frente de batalla más cercano y mucho más sanginolento: Marruecos y su guerra sucia contra el pueblo Saharaui.

Lo que pasó el domingo por la tarde (y pasa cualquier día del año) es digno de una “postura común” europea contra un rey medieval que campa y asesina a su gusto. Marruecos dice que el coche tiroteado en el que iba el pobre muchacho muerto estaba lleno de armas. Los marroquíes son impresionantes, saben, con solo ver un coche que circula por un camino de tierra en el desierto si lleva armas y si sus tripulantes son peligrosos terroristas. La CIA, el Mosad y el CSID, entre otros, deberían ser entrenados por los servicios secretos de Marruecos a fin de aprender esas técnicas maravillosas.
Evidentemente, Marruecos y su sátrapa rey, mienten.

La postura común de los veintisiete contra Marruecos, debería intentar democratizar este reino, con elecciones democráticas y reales, con un cambio político que modernice la monarquía, o directamente que juzgue al asesino rey de Marruecos en el tribunal de la Haya por genocidio y establezca una república democrática. Esta postura común, debe abogar por la defensa de la independencia del Sahara. Por la demolición del muro que Marruecos construyó en el desierto y por la liberalización del pueblo saharaui. Todos sabemos que la Francia de Sarkozy, que tiene importantísimos negocios mineros en Marruecos, no está por la labor. Pero ahí debe estar España, para convencer a sus aliados francos. El cambio político exigido, no cambiaría la hegemonía francesa sobre el reino alauita. Pero sí sobre la vida de miles de refugiados que malviven entre las arenas del desierto en medio de la nada, sin pan, sin recursos y sin una patria ocupada por un rey medieval y asesino.

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