Hasta los americanos le llaman a ZP cagabandurrias

Tras los resultados de anoche en Cataluña, todos los expertos parecen estar de acuerdo en que el Parlamento Catalán se parece muy mucho al de Euskadi. Y eso no parece ser una casualidad.

Decía el sábado pasado Rubalcaba en un mitin, que estaría bueno que ahora que España es cuando más necesita las políticas socialistas, ganase la derecha. Y no le falta razón en la necesidad de políticas sociales. Lo que pasa es que la derecha lleva gobernando en España, siendo muy poco pesimista, desde almenos hace dos años y medio.

El P$%€, sabe que el electorado que aupó a ZP al Gobierno (que no al poder) en dos ocasiones, está muy quemado con sus actuaciones, con sus políticas económicas neofascistaliberales, con sus “tragaderas” a todo lo impuesto por los trileros llamados mercados y por la Merkel y el general Sarcozy. Y no paran de intentar agradar a ese electorado con medidas, muchas veces, poco o nada pensadas y que producen espasmos a ese electorado (como la medida anunciada por Leire Pajín sobre la custodia a los presuntos maltratadotes, que puso en guerra a todos los juristas, incluidos Jueces para la Democracia, o como la ley para una muerte sin dolor que quieren semidisfrazar de eutanasia).

Ahora que el pueblo catalán les ha dado el primer varapalo por hacer esa política del buenismo, del intento de agradar a todo el mundo, deberían aprender de una vez por todas que en la vida, uno es como es y que intentar agradar a los que no te quieren produce rechazo entre los que te quieren tal y como eres y arcadas entre los que no te quieren y a los que intentas acercarte. Por ello, si el P$%€ quiere ser de verdad un partido socialdemócrata, debería actuar como tal y no como un vulgar democratacristiano.

Pero me temo que Zapatero, al que hasta los propios servicios secretos norteamericanos tachan de pusilánime, veleta, cortoplacista y con un único objetivo: las encuestas electorales, no será capaz de variar ni un ápice su adoración a los nuevos dioses de los clubes Davos o Bidelberg, llamados ahora mercados, ni de dejar de ser un cagabandurrias, cantamañanas.

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