El gravísimo delito de la libertad de expresión

“Alteración grave del orden público”. Este es el grave delito cometido por Willy Toledo y otras cinco personas a las que el Sahara les preocupa e intentan llamar atención sobre el genocidio del sátrapa marroquí.

El artículo 497.1 del Código Penal dictamina “pena de prisión de seis meses a un año” para quienes, sin ser miembros de los órganos legislativos estatales o autonómicos, alteren el orden de forma grave. En el caso de que la Justicia determine que la perturbación del orden no es grave, se les puede imponer la pena de multa de seis a doce meses“.

Y aquí está el “matiz”. Lo que se entiende por grave. Si hacemos caso al panfleto fascista fundado por ese viejo verde llamado Ansón, Willy y los demás activistas gritaron “Diputados Chorizos”. Pero he escuchado en el diario público los gritos hasta cinco veces y no he oído por ninguna parte lo de chorizos. Solamente escucho “Sahara libre” y “Sahara no se rinde”.
Independientemente de los gritos, quiero centrarme en la actitud del demócrata José Bono, que empieza, si mirar con lo de “silencio”, “silencio” (debía pensar que eran algunas de sus señorías trincosas) para continuar con lo de “Les ruego (iba a decir silencio pero entonces se da cuenta que no son los diputados)… expulsen, EXPULSEN de la sala a quienes gritan” (aquí una pequeña pausa y se desboca con lo de “Y tómenles sus nombres por si estuvieran cometiendo alguna falta o delito” y acaba con lo de “Y entréguenles en la comisaría del congreso”. Está claro que el P$%€, aparte de practicar por nuestro bien el arte de bajarnos los salarios, quitarnos los derechos y llevarnos al paro, tampoco permite que molestemos a sus señorías en plena votación no vaya a ser el pueblo sea el que tome la voz. Que el presidente del Congreso era un meapilas camuflado de socialdemócrata ya lo sabíamos. Que es más dado a defender santas y curas que a sus votantes también. Pero lo que no sabíamos y hemos aprendido es que tampoco le gusta la libertad de expresión y que se pone tenso con las discrepancias del pueblo en la casa del pueblo (como cuando el “otro demócrata” populista y demagogo llamado José Blanco se puso tan tenso que cesó al Presidente de Correos porque un cartero disfrazado de periodista le hizo tres preguntas inconvenientes (para él)).

A Zapatero el pelota, le crecen los enanos. Ha hecho lo imposible por acallar a los que defendemos el Sahara libre y el derecho de sus ciudadanos a autogobernarse. Pese a todos los esfuerzos por ser “amigo” del genocida alauita, éste le ha dado la espalda y dice que “necesitará una revaluación global de las relaciones con España, en todos los campos”. Los niños bobos nunca se dan cuenta que el peloteo trae el efecto contrario al buscado. Sólo espero (aunque cada día lo tengo más claro lo de la intervención) que al igual que Marruecos, la Merkel, sus bancos y los clubes de piratas trileros no tengan que reconsiderar sus posiciones y acabemos irremediablemente intervenidos.

Necesitamos deshacernos irremediablemente de este individuo o dentro de poco no habrá nada que poder recuperar.

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