Kioto ha muerto, ¡Viva Kioto!

Mientras muchas personas pasaban el último puente de la Constitución tirados en los aeropuertos españoles (otro día habrá que pedirle al Ministro de Fomento que explique por qué a las 14:00 horas del viernes 3, AENA ya sabía que se iba a cerrar el espacio aéreo, o por qué nadie ha explicado ni nos hemos enterado del cierre del espacio aéreo gallego la semana anterior al puente), decía que mientras esto sucedía, otra mucha gente lloraba de rabia e impotencia viendo como el río se llevaba sus casas y sus enseres queridos.

No sé si sólo es sensación mía (porque los seres humanos tenemos la memoria muy frágil) pero ahora ya muy pocas veces llueve “normal”. Ahora o estamos un montón de meses sin caer una gota (como hace un par de años) o cae todo el agua de repente. Probablemente sea una de las consecuencias de ese cambio climático que decía el primo del “Babas” que no existía o que negaba el insufrible del clembueterol gastador de la botella y del que ahora asesora a la Global Adaptation Institute (una falsa ONG que vive del dinero “negro” del petróleo y del que no gastan en evitar su polución). El jueves 2, en la provincia de Burgos nevaba copiosamente, mientras cientos de relámpagos iluminaban la noche y los truenos desvelaban a los ciudadanos.

El pasado viernes, acabó la Conferencia de COP16 organizado por las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún”. Una conferencia en la que, al igual que pasó en Copenhague, acabó con la promesa de que los acuerdos se tomarán en la siguiente (es como el cartel ese de los bares que dice “hoy no se fía, mañana si”). Los medios habituales se han caracterizado por ensalzar los presuntos acuerdos como los “compromisos” de China y los Astados Unidos de comprometerse en la limitación de emisiones de gases de efecto invernadero y que es la primera vez que tienen objetivos sobre el CO2 en Naciones Unidas. Pero todo es un no querer hacer y un querer quedar bien. Cito aquí a alguien que estuvo dentro de la cumbre:

“Una hora antes de la reunión final recibieron los documentos, así que era imposible de analizar y reflexionar profundamente los tal vez 100 paginas con textos complicados y negociar durante horas con falta de sueño durante ya algunas días. Puede ser bajo esas circunstancias que 192 representantes de los países del mundo tomen los mas importantes decisiones que se pueden tomar sobre el futuro del planeta?”

Así que poco ruido y todavía menos nueces o como dicen en mi pueblo, todo quedó en agua de borrajas.

La verdad es que los países desarrollados gustan mucho del ecologismo de despacho. En España, tenemos unas cuantas instituciones de este tipo. Una de ellas se llama “Confederación Hidrográfica del rio que sea (Duero, Ebro, Tajo, etc)”. Según Wikipedia las confederaciones hidrográficas son entidades de derecho público adscritas al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marítimo y tienen como misión las tareas de planificación hidrológica, gestión de los recursos del dominio público hidráulico en razón de la cuenca en donde se encuentren, la concesión de derechos de explotación de los recursos acuíferos, la construcción y planeamiento de infraestructuras hidráulicas y la gestión medioambiental de su zona, con especial atención a la preservación de los recursos y a la calidad del agua.
En realidad son dinosaurios burocráticos cuya misión es, en nombre del ecologismo, la de impedir que se limpien los cauces de los ríos, impedir que se realice cualquier obra pública en los mismos que no sea supervisada por ellos y la de no hacerse cargo de los daños que producen las crecidas por falta de limpieza de cauces, arroyos, rieras o ramblas. Tampoco impiden que se construya ilegalmente en los márgenes naturales de estos lugares, ni impiden los asentamientos, cultivos o huertos ilegales en los mismos. Total que quién debiera salvaguardar que ríos y cauces estuvieran en óptimas condiciones para encauzar avenidas, se dedican a poner cortapisas a ayuntamientos y particulares en la limpieza de los mismos y a mirar para otro lado en asentamientos ilegales y destrozos por inundaciones.

Anuncios