Miente, declama,… que algo queda

Muchas veces hemos hablado de que, una de las estrategias de los trincosos es repetir miles de veces una misma mentira hasta que “cale” en la conciencia de la gente. Es el calumnia que algo queda. Muchas veces, los trincosos parece que tuvieran espías en los bares y parques dónde los españolitos que ven la tele y no tienen mucha idea de política (ni de nada) desean solucionar un tema cualquiera con la idea más simple que les viene a la cabeza.

El estado autonómico llegó a España con la constitución del 78, como resultado de un incipiente sentimiento nacionalista. Muchos éramos los que, fruto de cuarenta años de “una, grande y libre”, pensábamos y queríamos que nuestra comunidad fuera distinta de las demás. Para los que no vivieron aquel fulgor nacionalista, les diré que Segovia estuvo a punto de convertirse en comunidad autónoma uniprovincial y que fruto de esos sentimientos Cantabria y la Rioja dejaron de pertenecer a lo que hasta entonces se conocía como Castilla la Vieja para emprender un camino autonómico en solitario. Las autonomías eran una continuación del incipiente estado federal de la república truncado por el golpe de estado del genocida eunuco. Fruto de esa continuación y del fulgor nacionalista, así como del “una, grande y libre” se concibieron los artículos 143 y 151 de la constitución, y por tanto, la España autonómica de dos velocidades y de dos conceptos muy distintos.

Bien, pues últimamente, los trincosos están dando la matraca con el estado autonómico. Con el mantra del doble gasto y del gasto superfluo que suponen las autonomías. De tal forma que si en 2003 cerca de un 52% estaban de acuerdo con la formación del estado autonómico, hoy sólo un 42% apoyan sin restricciones la concepción del estado actual. De “calar” esta negatividad en la conciencia del pueblo, llevan encargándose desde hace tres años el partido patrincar. Todos sabemos que las encuestas las carga el diablo y que, por ejemplo, los españoles son los únicos que declaran en un 70% no conocer la constitución y sin embargo, de ese 70%, el 90 % está de acuerdo con ella (teóricamente no se puede estar de acuerdo o desacuerdo con algo que se desconoce, pero España es “asín”). Si el pueblo soberano dejara por un instante de ver la tele y se pusiera a pensar por sí mismo, podría preguntarse cómo es posible que un partido que declama a los cuatro vientos el grandioso e inútil gasto autonómico, sin embargo, sea el culpable mayoritario de ese gasto (Madrid, Valencia y Murcia son de las más endeudadas, hasta el punto de que en la Comunidad Valenciana, Fenosa ha cortado la luz en varios edificios por falta de pago y correos no admite ningún tipo de envío “oficial” de esa comunidad).

El partido de Fraga siempre estuvo en contra del estado autonómico y, ahora, podrían ver como este estado autonómico se derrumba cumpliendo en sueño de volver a la España “una, grande y libre” (y de paso librarse de indeseables como los catalanes, vascos y algún otro que les quita votos y gobiernos al coaligarse con el P$%€ para formar gobierno).

Otra de las estrategias de los trincosos es hacer culpables de hechos violentos puntuales a sus enemigos políticos o públicos. No hace mucho, le daban un tremendo golpe a un presentador de TeleRancia por ir beodo y meterse con una chica. Los fascistas empezaron una campaña contra el Gran Wyoming a quién culpaban de ser el autor “intelectual” del golpe. Más tarde se supo el porqué de la pelea, en la que nadie fue culpable salvo el propio periodista borracho y quién le golpeó, pero el daño a Wyoming ya estaba hecho. Ahora, dos desalmados con tácticas que utilizan grupos neonazis (puños americanos) le han roto la cara al miserable del Consejero de Cultura de Murcia (ese que se reía, cuando los sindicatos le recriminaban que se les bajara el salario a los funcionarios mientras que esa Conserjería malgasta el dinero en subvenciones a grupos afines al fascismo). Bien, pues desde “El Babas” hasta “la pedales” ya han salido a echarle la culpa de la paliza a sus contrincante del P$%€, a Rubalcaba (al que le tienen pánico porque creen que les puede volver a quitar el gobierno de la nación) y a los sindicatos.

Los trincosos son especialistas en calumniar, en soltar “bolas” que penetran en la conciencia social, y en conseguir por medios rastreros, lo que no consiguen en las urnas.

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Imagen: Manel Fontdevila

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4 comentarios en “Miente, declama,… que algo queda

  1. En una vuelta de tuerca más al inducido Alzheimer colectivo español, el PP pretende ahora que olvidemos que la mitad de las comunidades autonómicas españolas tienen gobiernos del PP, algunos desde hace casi dos décadas, o que el ínclito Jose María Aznar López/Primo de Rivera comenzó su andadura mundial como presidente de Castilla y León (tras una brutal campaña mediático/judicial para derrocar al presidente socialista Demetrio Madrid, que década y pico después fue declarado inocente de todos los cargos judiciales promovidos por Aznar y el PP en contra suya).
    Los sinvergüenzas son así. De todos modos, es el mismo Aznar que negoció con ETA, acercó sus presos a Euskadi, excarceló a otros y la llamó “Movimiento de Liberación Nacional Vasco”, y que ahora convierte en anatema cualquier intento gubernamental socialista de acabar de forma negociada con la violencia en el País Vasco. Difícilmente se puede ser más canalla.
    Un saludo cordial.

  2. Los “trincosos” cómo les llamas (tendrías que hacer un diccionario de apodos, que a veces uno se pierde), tienen de su parte la ignorancia de la España más cañí, que ante sus dificultades, sólo se les ocurre mirar al mantero de turno y culparle de las desgracias del país (véase el ejemplo de Anglada aquí en Catalunya o de la propia líder de los trincosos catalanes, que no dudaron de explotar los réditos electorales de estos descontentos forjados en la marginación social).
    Hoy he hablado del tema con uno de CIU, tratando de hacerle ver que lo que predican desde Madrid, aunque indudablemente venga bañado por la recuperación del centralismo, es lo mismo que ellos propugnan para Catalunya: austeridad, recortes sociales, etc… Su respuesta: “yo también digo que se debe anular el estado de las autonomías, pero de las que no tienen identidad, las que sí, cómo Catalunya, País Vasco y Galicia, las históricas, deberían permanecer” Chis pum. Un defensor de la autonomía catalana, pero centralista en el resto del estado.
    Por mucho que nos empecinemos, vivimos en un país profundamente conservador y en mucho casos, cómo apuntas, escaso de conocimiento, lo cual es extremadamente pernicioso a la hora de discernir lo que te conviene, de lo que dicen que te conviene.

  3. Así es, mourisimo. Y el chauvinismo de algunos en Cataluña, ronda el ridículo más espantoso. Pero hay una cosa de eso que me preocupa en demasía. Cuando un mister 4% (uno de CIU) dice que autonomía sólo para los que tienen identidad histórica, lo que están demostrando es su posición asquerosamente fascista. Porque lo que están diciendo es que ellos, son mejores que yo porque ellos son catalanes y yo soy de Burgos.
    Hace ya muchos años que descubrí que el nacionalismo es una forma de fascismo. Cuando uno se cree mejor que los demás por haber nacido rio arriba, aparte de necio y estúpido está demostrando xenofobia, que no es otra cosa que odio al que uno cree distinto.

    Salud, y como dicen en tu tierra ¡ i força al canut!!

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