La cagada Sinde

Yo también estoy en contra de la Ley Sinde. Vaya por delante que jamás en mi vida me he bajado ni una sola canción, ni un solo disco “pirata”. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de películas o libros digitales. No tengo emule, ni ares, ni ningún otro sistema de búsqueda y descarga de archivos. Las películas que alguna que otra vez me he “bajado”, (más otra que alguna), nunca están ya en cartelera. De los libros no puedo decir lo mismo, porque hasta ahora, no he sido capaz de encontrar ningún sitio web dónde comprar libros digitales actuales. Y en más de una ocasión, me he comprado el libro en papel y después lo he buscado “pirata” en internet. Dicho esto, espero que nadie me considere un “pirata” o estafador informático.

Lo que más me molesta de esta ley es que, como demostró wikileaks, es una ley para acallar las protestas de las multinacionales americanas. Una ley para contentar al amigo Obama. Lo que más miedo me da de esta ley, es que podrían haber cerrado wikileaks no porque los servidores se nieguen a alojar la web, sino porque la comisión, formada por miembros del gobierno de turno, decida que la misma vulnera la propiedad intelectual.

Yo soy uno de los muchos que no nos gusta el todo gratis de internet. Entre otras cosas porque muchas de las cosas gratis no lo son y otras introducen programas espías en tu ordenador. Yo soy uno de los que no le importaría pagar 5 euros por un libro que no tiene ningún gasto de maquetación, impresión, diseño gráfico y otros que si tienen los libros impresos. Un ejemplo: me compré en papel el último libro de Kent Follet: “la caída de los gigantes” , me costó 24,90 €. El libro digital costaba 21 €. ¿Cómo es posible? Con el cine me pasa algo parecido. Nunca intento ver una película de estreno en casa. Veo muy poco cine (en el último año me habré bajado unas 4 películas) y no me importaría pagar 2 o tres euros por una película de hace un año. Desde luego lo que no estoy dispuesto es a pagar 18 euros por una peli que ya no está ni en cartelera, ni de actualidad y que ya ha recaudado lo que tenía que recaudar. De la música no me pronuncio porque ya he dicho que nunca me he bajado ni una sola canción, pero estaría dispuesto a pagar 0,50 € o 1 € por una canción que me guste y no tener que bajarme todo un disco del que solamente me gusta una melodía.

La industria discográfica, del cine y en menor medida las editoriales, no se quieren dar cuenta de que ya no pueden imponer en este negocio. Éstos son lo que eran los monjes en la edad media. Aquellos que en los monasterios copiaban a mano manuscritos hasta que llegó la Imprenta (el internet del siglo XV). Supongo que también los monasterios querrían en su día imponer cánones a los libros copiados por el nuevo método, porque muchos de ellos vivían de eso. Al final, la razón siempre se impone a la imposición.

Me molesta y me sigue molestando que el gobierno de Zapatero sea el mayoral de los mercados, de las multinacionales norteamericanas y que no sea capaz ya de dialogar ni de consensuar y sobre todo que no sea capaz de escuchar a aquellos a los que les deben la Moncloa.

Enlace para hoy:

Anteayer me enviaron este enlace por correo. Ayer los puso Al-Mayurca en casa Monolo Saco. No os lo perdáis. Islandia

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