Segregación no es excelencia, y lo Rancio menos.

Doña Rancia es una experta en la manipulación. Para ello, suele basarse en estadísticas o estudios confeccionados a medida o cuya  muestra se tergiversa para así obtener los resultados deseados. Las listas de espera, en la sanidad son buena muestra de ello. En lugar de tomar como fecha inicial la primera visita al médico de familia, se toma la fecha en la que te dan la documentación preparatoria para la anestesia. Así, una operación que de media suele tardar entre seis meses y un año y medio (depende si tomamos la fecha en el que el médico de familia te manda al especialista porque ha visto algo que no le gusta o si tomamos como fecha la de la primera visita al especialista.) Sin embargo, la Rancia se jacta de que las listas de espera son inferiores a un mes.

Como el día 26 de mayo hay elecciones y hay que sacar de la chistera alguna promesa electoral, y puesto que, como no hay dinero ya no pueden hacer negocio con las obras del metro, Doña Rancia y su maquiavélica Consejera de Deseducación han planeado una de sus sectarias estupideces que probablemente llevarán a cabo y cuya finalidad es doble. Por una parte hacer llegar a los retacos intelectuales votantes del trinque, la falsa idea de que se promueve la igualdad y el mérito y por otra, mejorar las malas encuestas que sobre la educación damos en este país (informe PISA y similares). Esta “ocurrencia” se llama educación en la excelencia (como veis, los nombres siempre son publicitarios) que consiste en segregar a 100 alumnos con nota media superior a 8 para que estudien en un centro especial.

Sufro en mis propias carnes el abandono, la dejadez y la desigualdad que en la Comunidad de Madrid lleva a cabo la Rancia y su impresentable consejera (prepotente y fascista). Desde los colegios bilingües dónde los niños deben llevarse de casa las servilletas y el papel higiénico y dónde los que funcionan, es por el interés y esfuerzo que ponen unos profesores, a veces con dinero propio, hasta la escasez de plazas de educación infantil o las clases dadas en barracones, sin calefacción y sin aire acondicionado. El colegio en el que estudia mi hijo, lleva diez años esperando que le hagan un gimnasio porque el que tienen está en el ático del colegio y tiene un aforo de 17 personas.

Las becas se asignan por el mérito de ser familia numerosa. Conozco una familia con tres hijos que no tenía el título de familia numerosa (porque no se habían preocupado en sacarlo). Esta familia tiene unos ingresos de alrededor de 4000 euros mensuales. Siempre que pidieron beca, se la denegaron. Pero he aquí que el curso pasado se sacaron el dichoso carnet. Y voila: dos años seguidos con beca de libros y de comedor.

Los colegios bilingües, carecen de un aula de idiomas, la pizarra digital que acaban de estrenar carece de equipación informática y los ordenadores de la sala de idem, son regalo de una empresa de un padre del AMPA que los sustituyó por otros nuevos.

El presupuesto para educación se reduce año a año (este 2011 un 5% menos que en 2010, cuando hay un 7% más de alumnado). La reducción económica ha llegado al extremo de sustituir un examen que hacían los colegios bilingües llamado Trinity (que cuesta una pasta) por otro confeccionado por la propia Comunidad. Como los resultados no fueron los deseados, este año, han rebajado el nivel y la exigencia. Con la prueba de cuarto curso de primaria, pasa algo parecido. Si hace dos años los resultados fueron casi desastrosos, el año pasado hicieron dos cosas impresentables para subir el nivel: comunicar a los colegios que sólo presentaran a las pruebas a los mejores (podían decir por ejemplo que ese día, los niños estaban enfermos) y enfocar el temario a la resolución del examen. Porque aquí lo que importa son las estadísticas y los falsos resultados.

Repugnante también son las actitudes de la jefa de la Sección femenina también llamada Consejera de Educación que echa la culpa del fracaso escolar a la LOGSE y se pone flores cuando los resultados son menos malos (ojo, que no buenos) del informe PISA.

Mi hijo, podría estar dentro de esos elegidos porque sus medias están en el sobresaliente. Pero, lo que mi hijo necesita es que no le hubiesen quitado el autobús que le llevaba al colegio, porque el camino al cole es tortuoso y muy peligroso. Lo que mi hijo necesita es que hubiera una psicóloga infantil en cada colegio y no una para cada seis, entre otras cosas para que uno de sus amigos no hubiera tenido que repetir curso porque la cita con la psicóloga la pidió su madre en octubre de 2009 y la psicóloga le vio por primera vez el 22 de Junio de 2010 (un día antes de la finalización del curso). Y este año, a pesar de estar diagnosticado por un psicólogo infantil de pago, iría por el mismo camino, de no gastarse sus padres la pasta. Lo que mi hijo necesita, es tener un aula exclusiva dónde poder escuchar y hablar en inglés. Lo que mi hijo necesita es un camino al colegio en el que no se juegue la vida y unos policías municipales que vigilen el camino y la entrada al colegio, cosa que no hacen en el colegio público pero si en el privado.

Lo que mi hijo necesita es no tener que sufrir a unos sinvergüenzas que hacen negocio con todo y que maltratan los servicios públicos, a la educación pública y a la sanidad madrileña y no un instituto especial dónde la Rancia, la Facha y la madre que los parió a todos, vayan a hacerse la foto para beneplácito de sus TDLC.

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