Fascistas, incendiarios, vagos y maleantes

El desvarío del Partido Patrincar ha llegado a un extremo francamente peligroso.

Ayer, en la presentación de un libro titulado “Vivir frente al terror” de Carlos Iturgáiz, sacaron todos sus peligrosos hooligans fascistas a la palestra. Desde el peor Ministro de la Historia de España (y mira que es difícil ostentar ese cargo) el mentiroso Acebes, hasta el franquista y especulador de intrigas Mayor Oreja, pasando por el inerte Babas, a la sazón líder nada carismático y personaje inmovilista dónde los haya, de la oOPUSición.

Como continuación a la manifestación fascista de la AVT dónde se pidió la encarcelación del Ministro que más etarras ha metido entre rejas, ayer en la presentación del libro de Iturgáiz, se dijeron perlas como que “El gobierno es culpable de que ETA acuda de nuevo a las instituciones” “Bildu es una coalición fraudulenta e ilegal”  y el “PP nunca negoció con ETA. Sólo hablo con ellos dos horas”. Estos fascistas de pacotilla se han quitado la careta. Dictaminan quién es legal y quién no (quizá porque saben que sus “amigos” judiciales les harán el trabajo sucio). A sabiendas, mienten cuando dicen que el Gobierno debe impedir que Bildu se presente a las elecciones cuando quién debe determinarlo es el poder judicial (claro que para ellos, todo es lo mismo).

Pedro no queda ahí la cosa. Por la tarde Gallardón se despachaba resucitando  la ley de vagos y maleantes del Franquismo. Para Gallardón no importa el Artículo 19 de la constitución: “Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional”. Gallardón quiere “limpiar” las calles de esa “gentuza” que afea su ciudad y las entradas a sus iglesias. Porque, si el año pasado quiso quitar los hombres anuncios con la escusa de que era un trabajo denigrante (como si trabajar diez horas diarias por 800 euros al mes fuera menos denigrante) pero con el verdadero motivo de que su presencia molesta “a la gente de bien”, ahora, aunque la razón esgrimida sea humanitaria, realmente lo que está detrás en un motivo clasista, fascistoide y de limpieza humana. A las personas “de bien” como a Gallardón le molestan que los pobres pidan en sus narices. Si estuvieran pidiendo en el PAU de Vallecas, en Barajas pueblo o en Carabanchel, la cosa cambiaría, pero en el centro de Madrid, producen un paisaje feo que al alcalde Faraón no le gusta nada.

Esta misma tarde La Rancia opina que “la procesión Atea” es una ofensa a los católicos. El Ultra Cobo, dice que es una provocación y los expertos en querellas contra todo aquel que consideran peligroso, la asociación de fascistas “tevoyacallar” decide presentar querellas criminales contra varias asociaciones laicas. Resulta que en un  país laico uno puede salir a la calle vestido de miembro del Ku Klux Klan. O por ejemplo, puede joderle la siesta a toda la vecindad durante tres meses con golpes de tambor y chirriantes sonidos de cornetas. O también puede usar la vía pública para hacer uso exclusivo de ella en manifestaciones religiosas, pero no puedes salir a la calle a manifestarte contra la iglesia y contra sus intromisiones en la vida civil. O por ejemplo, debes desviar el recorrido de un maratón para el que te han dado permiso antes, porque coincide en calle y hora con una procesión.

Los fascistas, no sólo nos están ganando la partida en el liberalismo económico, sino que nos intentan acallar y volver a situaciones nada recomendables de pensamiento único y religiosidad a la fuerza. El parlamento debe parar cuanto antes a esta maraña de hijosdeputa antes de que la situación se les vaya de las manos a algunos. Para luego es tarde y no valdrán lamentaciones.

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6 comentarios en “Fascistas, incendiarios, vagos y maleantes

  1. Poca posibilidad de frenar esta tendencia ultra le vamos a dejar al Congreso de los Diputados, si son los ultras los que consiguen llenarlo con mayoría absoluta.

  2. Las cosas para ponerse bien, primero deben ponerse mal. Y la culpa no será de los que ya no votamos P$%€, sino de los que han prostituido el socialismo convirtiéndolo es socioliberalismo y los que nos han engañado.

    Salud,

  3. Pues sí, siendo bien cierto lo que dices y triste por descontado, el poder que tienen, se lo hemos dado nosotros y no me refiero a las urnas.
    Cada día estoy más convencido que el ser militante ya no diré de izquierdas, sino del sentido común, de la eliminación de las desigualdades, no pasa por ir a votar cada 4 años.
    Piensa en que la sociedad en la que estamos, es una sociedad de consumo, no una sociedad política, tú consumes todos los días, pero votas cada cuatro años. En tus decisiones diarias, es cuando puedes cambiar las cosas. La verdad es que es un poco largo de explicar, simplemente pondré un ejemplo: estar en contra del pensionazo, la reforma laboral y demás medidas neofascistas y tener tus ahorros en el Santander.
    Y esto sería aplicable a muchos más ámbitos.
    Te recomiendo una conferencia de Arcadi Oliveres, profesor de economía de la universidad de Barcelona, publicada en la página Consumehastamorir.
    Puede entonces que, cómo yo, te hagas de la opinión, de que esta crisis solo es consecuencia de nuestros actos diarios, al menos en su mayor parte.
    Un saludo amigo

  4. Efectivamente Mourismo. Para el Post de mañana estaba dudando entre la República o esto que tu cuentas: la concienciación diaria. Porque, como tu, diariamente en mis actos cotidianos, procuro ser consciente de lo que compro. Del dinero no hablo porque como no tengo un duro, no tengo esos problemas.

    Salud, amigo.

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