Una habitual causualidad

La violencia ejercida por la policía española contra los manifestantes del 15-M es sostenimiento de la legalidad, del orden y de la democracia. La violencia ejercida por la policía y el ejército en Siria es terrorismo, masacre y violación de los derechos humanos. Los bombardeos ejercidos por Gadafi contra  los rebeldes son inhumanos, violentos y delitos de lesa humanidad. Los bombardeos de la OTAN contra las tropas de Gadafi en los que mueren libios civiles inocentes, son respetuosos, preventivos y necesarios.

Que doña Rancia suba el billete sencillo de metro y autobús un 50% (de 1 euro a 1,50) es igualar Madrid con el resto de las ciudades europeas. Regalarle el metrobús (para ser exacto les regala las 4/5 partes de su coste) a los meapilas que vienen a arengar al encubre pederastas, es un buen negocio para Madrid. Ocupar el retiro con cientos de confesionarios es consecuencia de la libertad. Manifestarse en contra de que la visita del papa sea sufragada con fondos públicos es de peligrosos antisistema.

Que la Comunidad de Madrid pretenda reducir la inversión en educación y que para ello, no dude en reducir las horas lectivas, quitar la figura del profesor tutor y empeorar la calidad de la enseñanza es necesario (¡según Doña Rancia, claro!) en una época de crisis y ahorro. Que la Comunidad de Madrid subvencione con 50 millones de euros los actos del pederasta, que preste colegios e instalaciones, ¿también forma parte de ese ahorro?

Reducir el presupuesto sanitario en Cataluña y las subvenciones a las guarderías, elevar el coste de la matrícula universitaria tres veces el incremento del IPC, reducir las ayudas a parados y necesitados, subirse los salarios alcaldes y concejales, trabajar un día menos los diputados, no acudir al Congreso o al Senado, finiquitar la negociación colectiva, sacar a la policía a la calle a dar hostias sin ton ni son, subir los impuestos indirectos, hacer que la justicia sirva a los amigos del alma, ver cómo corruptos, ladrones, prevaricadores y cohechistas circulan por la calle riéndose en la cara de quiénes acuden a protestar por sus tropelías, que el hay-untamiento de Madrid, el más endeudado de Europa se gaste 1/10 de su deuda en propaganda,  es algo habitual en esta sociedad liberal fascista camuflada de democracia.

Algunos (los de siempre) se preguntan del porqué de los disturbios de Londres y de otras ciudades del Reino Unido. No quieren acordarse de cuando la alcohólica Thatcher  empezó a bajar impuestos a los ricos y subírselos a los pobres a base de cargas indirectas. No quieren acordarse de la modernidad laboral basada en despidos gratuitos e indiscriminados, de la expoliación de los recursos sociales, de las ayudas y de los derechos de los parados. Modernidad empezada por la Thatcher pero continuada por el infame Blair y por el tonto Gordon (el marrón) [ambos laboristas]. Tampoco se acuerdan de las subidas de las tasas universitarias del último año y de la clasista sociedad británica. Y mucho menos se acuerdan de la nula formación de las clases no pudientes de la pérfida Albión, ni de las nulas salidas laborales de sus chicos y chicas residentes en esos barrios, ni de su educación en el consumo a base de horas de televisión.

Si a alguien de por aquí le suenan todas esas causas, debería empezar ya a tomar nota y a poner soluciones. La violencia, nunca es gratuita. La violencia es consecuencia de la desesperación y del no tener nada que perder. Y aquí, cada día tenemos mucho menos que perder y mucho más que reclamar. Decía Guerra (Alfonso) que desde una tienda de campaña no se arregla nada. Como no se arregla es viviendo fuera de onda, volando en clase busines , mientras el pueblo ni siquiera puede ir en metro. Cobrando dietas por no asistir a las instituciones mientras padres, hermanos y tíos revuelven en la basura para poder alimentarse. Como no se arreglan es pagando visitas papales y negando el derecho de manifestarse, no contra el Papa, ni los meapilas, sino contra el cargo público de los costes.  Como no se arregla, es intentando vender a base de TV y periódicos que los que reclaman son piojosos antisistema. Porque, muchos ya no tienen ni para tele y mucho menos para prensa escrita. Y el camino pacífico está llegando a su fin. La gasolina no explota sola, pero si con una chispa, a veces, fruto de la casualidad. Y a mí no me gustaría estar cerca de esa chispa cuando el exceso de gasolina rebose el vaso.

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