Iluminados vendedores de ego.

Desde hace algunos años, se viene siguiendo una máxima que dice que no es más listo quién más sabe sino quién mejor sabe venderse. Yo he tenido y tengo, algún compañero que aunque no sea lumbreras, sabe vender el tiempo dedicado al café o al bocadillo como si fuera una tesis doctoral en física cuántica.

En esta sociedad tan manipulada y tan manipulable en la que nos ha tocado vivir, hay más de los que saben venderse que de los lumbreras. Y hay muchos, que además de saber venderse se aprovechan de esa fama.

Los medios de comunicación son el medio perfecto para la manipulación de las masas y para que los que sepan venderse,  aparezcan como lumbreras iluminados que están en posesión de la verdad absoluta aunque sean analfabetos culturales y sociales.

En la política, estos vendedores de su ego, abundan como la mala hierba y se extienden como el fuego en un reguero de pólvora.

Uno de estos casos, la directora del FMI Christine Lagarde, cuyos méritos más tajantes en su carrera es la de manipular a los jurados americanos en defensa de las grandes compañías a las que les sacaba los cuartos por sus servicios  y sobre todo por  pagar a Bernard Tapie a través del consejo de un mediador privado (buscado por ella y por Tapie, supongo) cerca de 400 millones de euros de dinero público en el conflicto que tenía Tapie con el Credit Lyonnais.

Otro de los casos más escandalosos es el de míster  Jean-Claude Trichet cuya máxima aportación al mundo económico fue la de estar involucrado en la manipulación de las cuentas que hicieron quebrar  al banco francés Credit Lyonnais. Esos “méritos” una vez absueltos por los dioses jueces le sirvieron como trampolín para presidir el BCE.

En España, no nos faltan los candidatos. Desde El Babas que lleva ocho años sin menear ni un palillo, diciendo que tiene la solución para cuadrar el círculo sin decir cómo se puede hacer, hasta la actual Ministra de Hacienda, una mediocre funcionaria que a base de horas (por falta de capacidad para hacer su trabajo, supongo) y de una fobia incontrolada y exagerada a sus compañeros, logró llegar al Ministerio, bajarles el salario y quedar bien con los todopoderosos neoliberales. No es menos meritorio el puesto logrado por el actual Ministro de Fomento que hace carreteras para llagar a casas situadas en la costa (que incumplen la actual ley, sin que nadie haya dicho nada) y despilfarra el dinero en la A-1 provocando miles de horas de trabajo perdidas en atascos y desvíos a los ciudadanos de los alrededores de Burgos.

Pero el caso que más me llama la atención es el de Doña Rancia. Una pobre mujer con un escaso nivel cultural, lista como la madre que la parió y más mala que la tiña, que a base de peloteo y ella sabrá que más, consiguió que el estúpido tabletas insufrible y gastador de la botella, la nombrara Ministra de Cultura sin conocer cosas de la cultura tan simples como saber quién era Saramago (que ella confundió con una tal Sara Amago) o el principiante director de cine (entonces) de gran éxito (también ya entonces)  llamado Santiago Segura. Doña Rancia es doctora Horroris Causa en Manipulación. Lo último, la famosa carta enviada junto con la nómina a profesores de educación secundaria, llena de faltas de ortografía (aunque supongo que ella ni redactó ni leyó la carta), que éstos le corrigieron y que ahora nos pretende hacer creer que es falsa sacando otra igual, sin faltas, por supuesto con el sello de registro de salida. Como en este país, la mayor parte de  los periodistas son analfabetos funcionales y  no saben de la misa la media, no han llegado a la conclusión de que una carta jamás se envía por registro puesto que el hecho de que un  documento sea registrado, significa que debe de ser un requerimiento y tener constancia tanto de la salida como de su entrega en destino mediante firma. Sino el registro no sirve para la función establecida.

Así pues, con estos mimbres, no pretendamos hacer grandes cuévanos. Es más, lo mejor que podríamos hacer con ellos, en lugar de hacer cestos, es calentar la gloria ahora que llega el frío.

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Un comentario en “Iluminados vendedores de ego.

  1. No se puede desestimar el factor social , siempre hay que tener en cuenta el factor del resto de los individuos , si tan solo pudieramos obrar independientemente pero no existe una real independencia ni siquiera mental.

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