Cleptócratas, cloacas y pólvora del pueblo

Ayer, una amiga me mandó este enlace [gracias MP] que,  aparte de plantear un interesante razonamiento sobre los problemas actuales de la gravedad de la crisis en España, denomina a nuestros políticos por el nombre que les corresponde: Cleptócratas. Definición que no significa otra cosa que enfermos que dedican  su vida a la burocracia con el fin de hacerse ricos a base de comisiones.

Siempre he estado convencido de que, las obras faraónicas llevadas a cabo por La Rancia en Madrid, no han tenido la finalidad de satisfacer una necesidad imperiosa o la de afianzar la calidad de vida de los madrileños, sino obtener cuantiosos beneficios en comisiones y en dinero público con el que sostener y medrar las empresas de los amigos y servidores. El caso del presidente de la patronal madrileña, según cuentan algunos (los Genoveses), que ha erigido su imperio sobre concesiones administrativas de restauración y de construcción de colegios concertados en suelo público,  vendría a confirmar esta idea mía de que las obras públicas se hacen principalmente para el beneficio de algunos.

Los  mentirosos y manipuladores del Partido Patrincar, tienen miles de ejemplos del empleo de dinero público (legal, por supuesto) para el enriquecimiento de amigos, familiares y simpatizantes (las estatuas compradas por el insufrible gastador de la botella en su época de Castilla y León, los cuadros que se dice que el gañán del Foro Asturias compraba a la galería de su ex mujer para el Ministerio, el mamotreto de las Obras públicas realizadas en España en 1856, que junto con una mierda de chapa, este mismo gañán regaló a todos los funcionarios con motivo del 150 aniversario de la creación del Ministerio de Fomento, las obras del AVE Madrid-Barcelona que pasan casualmente por unos terrenos de familiares de Doña Rancia, el soterramiento de la M-30, la Gürtel, las obras públicas en Baleares, etc.

Pero no sólo los mentirosos del trinque pueden darnos ejemplos de este desvío legal de dinero público a los bolsillos convenientes. En 1992, estaba en boca de todos, los chanchullos de las obras de la Expo, del AVE Madrid-Sevilla y de la autopista del 92. Nunca se pudieron demostrar estos chanchullos, claro, como nunca se demostrarán los de los trincosos. Pero el incremento patrimonial de muchos de nuestros cleptócratas, del que nunca han dado explicación y se han negado incluso a que se les investigue, parece confirmar todas estas insinuaciones.

Pero dicen en mi pueblo que, dos no pelean si uno no quiere. Y extrapolando, uno no roba si al que pretende robar no le deja. Pero en este país de paletos, aldeanos y nacionalistas de boina y azadón, todo el mundo quiere tener un aeropuerto en su ciudad (aunque nunca haya viajado en avión), todo el mundo quiere una parada de metro en su portal, todo el mundo quiere autovía que le lleve a su pueblo y todos los pueblos quieren polideportivos, piscinas, campos de fútbol corridas de toros y fuegos artificiales como el Palau San Jordi, las piscinas del 92, el Maracaná, Son Sant Joan, Las Ventas o los juegos de Pekín.

El pueblo español ha sido muy dado durante toda su historia a despilfarrar la pólvora del rey, pensando que como era él quién la pagaba, le estarían haciendo una faena malgastándola. Pero los reyes a lo largo de la historia de este país nunca han dado nada y se han llevado lo que han podido (salvo alguna extraña excepción). De tal forma que la pólvora del rey no lo es. Todo lo contrario, es la pólvora del pueblo, controlada por los cortesanos del rey y pagada con el hambre del pueblo.

Mientras no seamos conscientes de que lo primordial es la educción, la sanidad y unos servicios públicos de calidad, y que eso se paga con nuestro dinero y por tanto, igual que no compraríamos un Mercedes si luego no podemos pagar los cambios de aceite, tampoco debemos esperar que nuestros políticos nos pongan el AVE en  nuestro pueblo, nuestros cleptócratas seguirán exploliando el patrimonio de todos conseguido a base de nuestra penuria.

En adelante, debemos exigirles cuentas y que expliquen la necesidad de esas obras y el coste real de las mismas.

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2 comentarios en “Cleptócratas, cloacas y pólvora del pueblo

  1. Esos aeropuertos fantasmas tendrán su utilidad.
    Primero, los podrán utilizar los ricos con avionetas.
    Segundo, son magníficos helipuertos bien ubicados y adecuados para el transporte de tropas, antidisturbios, o para sacar con prisas a quien deseen de cualquier sitio.

    Son estúpidos pero no completamente estúpidos. Y sí, son malvados, completamente malvados.

    • ¡Jeder! es algo que, al menos yo, no había pensado, pero que, tal y como están las cosas, son opciones a tener en cuenta.

      Gracias por ese punto de vista, algo distinto pero, a mi modo de ver, muy bien encaminado.

      Salud,

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