Mi empresa, mi cortijo. España es mi empresa.

Hemos oído muchas veces aquello de que los trincosos gestionan lo público como si fuera una empresa. Siempre me ha chocado mucha esta afirmación, hasta que ayer mañana, me entero de que la Bienpagá, Miss Feria del Ganado de Albacete, no paga el IBI de los edificios de la Seguridad Social que tiene transferidos en su comunidad. Situación que puede llevar a que ayuntamientos de la región embarguen el dinero que la SS tiene para el pago de las pensiones (esto último según mi paisano y excompañero de Instituto Octavio Granado, a la sazón Secretario de Estado de Seguridad Social, ayer en la SER).

Si uno se para a pensar fríamente cómo se comportan los empresarios en España, verá que hay muchas similitudes con las actuaciones de los diferentes gobiernos del trinque. En la empresa española, cuando hay una situación comprometida de liquidez, se dejan de pagar las cuotas de la seguridad social de los trabajadores, se rebaja el salario a los empleados de base mientras los ejecutivos dicen que se bajan el sueldo pero cobran complementos por debajo del tapete,  se deja de pagar a los proveedores y todas aquellas deudas que la empresa tenga. Mientras, los gastos de representación, las comidas de empresa y los regalos siguen al ritmo de siempre porque los patronos creen que la empresa es suya (aunque sean un accionista más).

La Bienpagá hace ya tiempo que dejó de pagar a los farmacéuticos de la región  que adelantan las medicinas a jubilados y asalariados con la esperanza de que la Junta ingrese los diferentes costes subvencionados. Mientras, Miss feria del ganado pasa olímpicamente de pagar lo que se debe. Como ya he dicho, ahora tampoco paga el IBI de aquellos edificios que tiene transferidos.  Por supuesto, como medida de auteridad, le subió el salario a sus asesores en 4000 euracos  de nada y pasa dietas por su “asistencia” a las cortes.

En Madrid, ayer nos enteramos de que Doña Rancia que hace dos años declamó a los cuatro vientos que, en tiempos de crisis había que moderar los salarios y que ella y sus consejeros iban a predicar con el ejemplo, por debajo del mantel, con alevosía, engaño y mentiras recuperaban con creces lo dejado de ganar y algo más (eso si todo muy legal aunque amoral).

Ahora, empiezo a entender eso de gestionar el gobierno como lo harían en su empresa. Ahora empiezo a entender que es lo que significa. El por qué de los cuatro millones y medio de parados y porqué quieren acabar con todo lo que huela a decencia, a social y a justicia. Tanto los empresarios, como los políticos del trinque creen firmemente que todo lo que tocan es suyo y que por tanto, pueden hacer lo que les salga del escroto. De ahí su empeño en acabar con derechos que hacen de los trabajadores unas moscas cojoneras muy molestas y que no permiten “gestionar” como ellos quieren: como si todo fuera su cortijo.

Todos esos que van a votar masivamente el 20 N al Babas y su banda, creyendo que les van a dar trabajo, dinero y bienestar, pronto verán que les quitarán hasta los subsidios. Pronto verán que ya no les queda ni el recurso del pataleo porque las porras policiales se lo impedirán. Pronto verán que los golfos, siempre son golfos aunque se vistan de mercadillo y que quién se cree en posesión del don divino de ser señor, no está dispuesto a que cuatro pobres les pidan responsabilidades.

El 15 de Octubre, saldremos a la calle y para calentar motores, este jueves 29 marcharemos entre Cibeles y Sol.

Anuncios