Legitimidad ilegítima de una condesa mala

Recuerdo que, cuando era apenas un chaval, los falangistas que había en mi pueblo decían que Franco era un demócrata porque había celebrado dos referéndums y ambos los había ganado. Además el régimen fascista se definía a si mismo como democracia orgánica.

Ayer, cuando escuchaba en la radio a la Rancia decir que había sido elegida democráticamente y que por eso estaba legitimada para cargarse la educación pública, me recordaba mucho al enano cabrón y asesino Don Claudio. A La Rancia, le parece normal haber llegado a la presidencia como llegó la primera vez. A La Rancia, le parecen que las huelgas están fuera de lugar porque son políticas. Son curiosas las coincidencias, Franco también detestaba a los políticos porque, al igual que La Rancia, creen que para eso están ellos, para hacer su voluntad. Y al igual que el genocida, La Rancia desprecia al pueblo. Claro que de tal palo, tal astilla. La condesa acostumbrada a no tener dinero para calentar su palacio, y a que todos sus sirvientes callen y obedezcan sin rechistar, se ha pensado que el resto de los madrileños son como sus sirvientes. Y como no nos puede despedir, nos desprecia.

La hija de Belcebú, no dará su brazo a torcer, ni se bajará del burro, a no ser que le bajemos a fuerza de votos. La Rancia más mala que el sebo, no cambiará las órdenes dadas a principio de curso para que la enseñanza pública no pierda ni calidad, ni profesores. La Rancia, hija de Belcebú, sabe que los profesores no pueden aguantar económicamente una huelga indefinida y que, a quién insista, acabará cambiándole de instituto o echándole a la p. calle, si puede (como hizo con aquella profesora que salió en 20 minutos diciendo que la habían obligado a dar francés siendo profesora de inglés, que la cambiaron de centro y le bajaron las horas a la mitad, y el salario).

Pero está equivocada de cabo a rabo. Porque, aunque gane esta batalla, que la va a ganar, porque el profesorado irá cayendo según baje su cuenta corriente, ya ha conseguido una cosa: que profesores que nunca antes habían ido a la huelga, lo hayan hecho ahora, que profesores que son votantes del partido del trinque, ahora estén viendo lo que les espera y estén replanteándose su voto. Y sobre todo ha conseguido que la escuela pública se levante contra la intolerancia, contra el fascismo y contra la manipulación.

Somos los padres, los que deberíamos declarar huelga indefinida y que nuestros hijos no acudan a los centros. Somos los padres los que deberíamos estar en pie de guerra contra la tozudez, la insidia, la ignominia, la maldad y la hijoputez de quién creyéndose que el ejército rojo está de nuevo desarmado y cautivo, pretende seguir con las correas, los chanchullos, el negocio sucio y el aquí mando yo.

Soy ateo por convicción, y aun así, me queda la mínima esperanza de que dios exista y esta hija de la gran chingá acabe quemándose en el fuego eterno. Aunque visto lo visto, es posible hasta que se quede con el infierno a base de comisiones.

Por último, quiero que La Rancia y la consejera Lewinsky expliquen por qué en el colegio Ciudad de Guadalajara de Madrid hay más de 150 casos de gastroenteritis. ¿Tendrá algo que ver con todos esos piojosos meapilas que pernoctaron en el centro el pasado agosto con motivo de la visita del ex – nazi consentidor de pederastas?

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4 comentarios en “Legitimidad ilegítima de una condesa mala

  1. Hola Celemín

    Hace un tiempo que escribo nada en tu bitácora, pero te leo (y te voto en Escolar). Una vez más das en la diana: sólo la alianza entre padres y maestros (y los alumnos mayores) podrán parar a esa bruja de los mil demonios que padecéis. (Y ojo con la Cozpedal, que parece peor que la Rancia, y es más joven).

    Un abrazo

    al mayurka

  2. Mis Feria del Ganado Albacete, o la Bienpagá (como la conocéis en Valencia o Baleares), es mucho peor que la Rancia. Porque, La Rancia, es mala con avaricia, y la Bienpagá es avariciosa con maldad. Además de mucho menos “lista” y bastante más predecible.

  3. ¡Qué fuerte vas hoy celemín! Y mira que comparto tus sentimientos y sufro las maldades de nuestra Condesa.

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