Ya no es miedo, es pavor.

En los años sesenta, el franquismo se inventó a un terrible malhechor para provocar pavor, miedo y sentimiento de gratitud hacia el régimen. Se trataba de Eleuterio Sánchez, “El Lute”, a quien una vez encarcelado por robar dos gallinas para no morir de hambre, se le acusó injustamente de cometer un robo a una joyería en Madrid y de asesinar al vigilante de seguridad de la misma. La prensa de la época se encargó de crear el clima perfecto de odio hacia este cabeza de turco, presentándole como un peligroso asesino.

En los mismos años en los que el Lute era el delincuente nº 1 de este país, un jeta estafador proveniente del golpe franquista, montó una sociedad dedicada al alquiler de apartamentos en la Costa del Sol, sociedad que acabó convirtiéndose en un grupo que finalmente se empeño en estafar a pequeños y grandes ahorradores, vendiendo apartamentos que ni siquiera existían. Ese grupo lo presidía honoríficamente el hermano del entonces Ministro de Marina, y entre los vocales estaban el presidente de la Audiencia Provincial de Guadalajara, el exjefe de Seguridad de Don Claudio, y un Consejero del Banco Agrícola como representante del Ministerio de Hacienda. En 1973, la estafa era de tal calibre que el gobierno prohibió a SOFICO publicitar rentabilidades del 12% (que era lo que hasta entonces prometía). Poco antes de su quiebra, el Gobierno del dictador le concedió un diploma por la labor realizada en beneficio de “la industria turística”.

En el juicio celebrado 14 años después de que el régimen le prohibiera la publicidad escandalosamente engañosa, el Tribunal Supremo eximió del proceso a todas las autoridades de Don Claudio  “al quedar constatado sin lugar a dudas que la dirección y decisiones ejecutivas de todas las actividades financieras de Sofico las tomaba personal y exclusivamente Pedro Salmerón”.

Todo este rollo que os he contado viene a cuento de la teoría que publiqué hace unos días en otro post sobre que el PP iba a ayudar al PSOE a que la pérdida de escaños no fuera estrepitosa.

La verdad es que ya no se qué pensar. Es más, ayer tarde llegué a tener verdadero miedo a que el PP gane las elecciones. Porque que Doña Rancia monte un poyo monumental porque dos presuntos borrachos le peguen una patada en la puerta de la Calle Jesús del Valle nº 10, y que de eso consiga hacer un debate nacional sobre la inseguridad ciudadana, me da mucho pavor (por no decir escalofríos de miedo). Que los empresarios madrileños propongan eliminar el derecho de huelga cuando afecte a la economía (o sea siempre) y que nadie ponga el grito en el cielo, me da tanto miedo, como me daban en mis tiempos mozos los grises o la guardia civil.

Muchos dirán que no es posible actualmente suspender el derecho de huelga. Y eso mismo pensaba yo anteayer cuando leí la propuesta. Pero pensando mucho lo que está sucediendo con la educación en Madrid y las huelgas sucesivas que ni siquiera han conseguido la atención de Doña Rancia o de la propia Lewisky, creo que lo que tienen planeado es propio de una mente maquiavélica y mala como la de la marquesa. Pensad un poco. Hoy es el sexto día de huelga y Doña Rancia, la Lewisky como si no fuera con ellas. ¿Para qué sirve la huelga si quien tiene que, al menos intentar acercar posturas, toma la decisión faescista de no hacer ni p. caso? No es casualidad que esta señora pida que no se permitan manifestaciones, que quiera sacar la policía a la calle para acabar a hostias con los movimientos reivindicativos, que se pida la cadena perpetua, que se diga que hay que aplastar a los etarras sin ninguna concesión.

No es casualidad que según las últimas estadísticas del CIS más de la mitad de los españoles esté en el abanico de entre el 6 y el 8 dónde el 0 es extrema izquierda y el 9 la extrema derecha. Hay que recordar que hace una década esa mitad estaba entre el 3 y el 6 de la misma escala.

Poco a poco, están minando el pensamiento de la gente hasta conseguir lo que quieren. Y si alguien puede proponer que se acabe con uno de los derechos más importantes de una democracia como el de huelga o manifestación sin que nadie levante la voz, es que el faescismo está más cerca de lo que quisiéramos y que a lo peor, que el PP gane las elecciones no sólo no produce el necesario cambio en el sistema (por aumento de las reivindicaciones y del malestar general, que no por méritos ppropios) sino que, el ppropio sistema,  se hace irreversible y nos fagocita.

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2 comentarios en “Ya no es miedo, es pavor.

  1. Me acabas de poner los pelos de punto y ya sé a quien votar. Mi voto irá a Rubalcaba, que igual será centro derecha, pero al menos no es ultra derecha.

    Además, pienso que se pueden conseguir más cambios positivos con él, que con el babas.

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