Democracia dictatorial

Los pilares de un estado dictatorial son un gobierno de espaldas al pueblo, una justicia injusta que doblega a los ciudadanos al poder del estado y una policía o ejército represivo que guarda a sus dirigentes de los peligros de rebelión del pueblo.

En España, según la Constitución de 1978 el estado se define como una monarquía parlamentaria (art. 1.3) y como un estado social y democrático de derecho… (art. 1.2), dónde la soberanía nacional reside en el pueblo. Pues bien, el gobierno saliente de la nación, junto con el principal partido de la oposición (ahora partido ganador desde el 20N), modificaron la Constitución a espaldas del pueblo para introducir un mandato de una dirigente de un país extranjero. Así mismo, y de espaldas al mismo pueblo dónde reside la soberanía, el Gobierno saliente no ha mucho, nos metió dentro del escudo antimisiles de la OTAN, y para más inri, desobedeciendo el mandato popular en el referéndum de 1986.

Mientras la fiscalía pide 8 años de prisión para Enric Durán ( el llamado Robín Hood de los bancos que se aprovechó de las lagunas del sistema, para pedir  préstamos por importe de más de 400.000 euros con la intención de no pagarlos y cuyo dinero lo repartió entre varias ONGs), al señor Alfredo Sáenz, expresidente de Banesto en cuya etapa realizó delitos de falsedad documental y una denuncia falsa contra cuatro empresarios a los que privó de libertad durante varios meses, fue condenado a seis meses de cárcel. Condena que no ha cumplido, ni cumplirá pues fue indultado en el último Consejo de Ministros.

Así mismo, los profesores, padres y todos aquellos que fueron a votar con la camiseta de la marea verde (unos 200 fueron identificados), están recibiendo citaciones de los juzgados para que presenten alegaciones contra un supuesto delito de vulneración de la “prohibición de difundir propaganda electoral el día de las votaciones”. Da igual que en la camiseta no figure ningún slogan contra o a favor de ningún partido, da igual que no haya ninguna ley que prohíba llevar la vestimenta que uno considere oportuno. Es más, ¿acaso no es propaganda de los partidos unas acreditaciones de interventores o apoderados que cuelgan al cuello por cientos y que pasean en los alrededores dónde están las papeletas? ¿No es propaganda que junto a las puertas de los colegios electorales figuren colgados de una farola dos carteles pidiendo el voto para el PP? ¿No es ilegal pedir el voto directamente el día de las elecciones como lo hizo el presidente de Baleares?

Del tercer estadio que aparece en las dictaduras, sólo recordar los numerosos vídeos con tortazos, porrazos y chulerías varias sucedidos durante este verano en las manifestaciones del 15 M y en la visita del Papa. Los presuntos infiltrados que inician revueltas y roturas de escaparates y el incumplimiento de la normativa vigente sobre uniformes e identificación.

Por último, quiero llamar la atención sobre algo que escuché a Iñaki Gabilondo el domingo y que hago extensivo a la situación actual en nuestro país. Comentaba Iñaki sobre los tecnócratas y un titular del periódico Le Monde que decía así: “se ha tenido que tomar esta decisión a la vista del fracaso de la política y de que no había alternativa posible y que tan pronto como sea posible, la situación volverá a la normalidad” que esto mismo lo han dicho cientos de militares que han llegado al poder a través de un golpe de estado. A esto yo añado que, durante las dictaduras y en particular la que viví durante mi niñez y principio de adolescencia, las cosas, Don Claudio, las hacía por nuestro bien, no nos consultaba y a quién se oponía, acababa en Carabanchel por orden de un juez y con la “escolta” de la policía. Hoy por hoy, todo lo que ha hecho Zapatero y lo que pretende hacer el Babas, es por nuestro bien (aunque sea en nuestra contra) y cuando reclamas mediante procedimientos que no les gustan o que creen que pueden hacerles daño, acabas en Alcalá-Meco o con 3.000 euros menos, por orden de un juez y con la ayuda de la policía.

Blanco y en botella.

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6 comentarios en “Democracia dictatorial

  1. Tienes razón, vivimos en un tocomocho continuado.

    Es difícil unir conciencias, sobre todo, siendo, como somos, timoratos. Por no decir cobardes.
    Estamos a dos días de hacer efectivo el pago del IBI en la capital (al menos) me pregunto: ¿Qué sucedería si dos millones de propietarios decidieran depositar el dinero de ese impuesto, nunca mejor llamado, en una caja de un juzgado?, ¿y si fueran tres millones?.
    Absurdo, ¡ con el trabajo que supone hacerlo!.

    Si el Estado ignora a sus ciudadanos, ya va siendo hora que hagamos lo mismo con él.
    ¡Insumisión!

    Salud ¡PÚBLICA!

  2. Eso es algo que tengo en mente y que no sé muy bien como darle forma. Dado que ya los métodos antiguos de reivindicación no funcionan y dado que ellos utilizan la legalidad para sus fines, deberíamos empezar a hacer lo mismo.
    Lo del juzgado, es una de las opciones. La otra ess no dividir el pago y pagar todos el último día y no precisamente por banco.

    Salud, insumisión.

  3. El Sr. Santos era un auténtico profeta:

    Que el mundo fue y será
    una porquería, ya lo sé.
    En el quinientos seis
    y en el dos mil, también.
    Que siempre ha habido chorros,
    maquiavelos y estafaos,
    contentos y amargaos,
    barones y dublés.
    Pero que el siglo veinte
    es un despliegue
    de maldá insolente,
    ya no hay quien lo niegue.
    Vivimos revolcaos en un merengue
    y en el mismo lodo
    todos manoseados.

    Hoy resulta que es lo mismo
    ser derecho que traidor,
    ignorante, sabio o chorro,
    generoso o estafador…
    ¡Todo es igual!
    ¡Nada es mejor!
    Lo mismo un burro
    que un gran profesor.
    No hay aplazaos ni escalafón,
    los ignorantes nos han igualao.
    Si uno vive en la impostura
    y otro roba en su ambición,
    da lo mismo que sea cura,
    colchonero, Rey de Bastos,
    caradura o polizón.

    ¡Qué falta de respeto,
    qué atropello a la razón!
    Cualquiera es un señor,
    cualquiera es un ladrón…
    Mezclao con Stravisky
    va Don Bosco y La Mignon,
    Don Chicho y Napoleón,
    Carnera y San Martín…
    Igual que en la vidriera
    irrespetuosa
    de los cambalaches
    se ha mezclao la vida,
    y herida por un sable sin remache
    ves llorar la Biblia
    junto a un calefón.

    Siglo veinte, cambalache
    problemático y febril…
    El que no llora no mama
    y el que no afana es un gil.
    ¡Dale, nomás…!
    ¡Dale, que va…!
    ¡Que allá en el Horno
    nos vamo’a encontrar…!
    No pienses más; sentate a un lao,
    que ha nadie importa si naciste honrao…
    Es lo mismo el que labura
    noche y día como un buey,
    que el que vive de los otros,
    que el que mata, que el que cura,
    o está fuera de la ley…

    Salud y menos anteojeras

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