Impuestos, el yuyu del liberofascismo.

Ayer conocimos una encuesta del CIS, según la cual el 82% de los españoles opinan que los impuestos no son acordes con el artículo 31.1 de la Constitución (sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad). Además el 84% piensa que el fraude fiscal es inmenso e insostenible. (El 16% que ha dicho lo contrario, debe de ser justamente el que defrauda).

El 54,5% cree que se pagan demasiados impuestos y el 26,6% piensa que además se pagan más impuestos que en el resto de Europa.

Como todo en esta vida es cuestión de subjetividad (de ver la feria según le ha ido a uno), vamos con los datos sobre presión fiscal en nuestro entorno.

La presión fiscal media de la Unión está en el 39,3% mientras que en España es del 33% del PIB. Desde 2007, la presión fiscal ha ido retrocediendo y los ingresos recaudados por impuestos ha caído en más de 5,5 puntos (desde el 37,2 en 2007 al 31,7 en 2010). Estamos muy lejos de Dinamarca dónde los impuestos suponen un 48,2 o del 47,1% del PIB de Suecia. Estamos mucho más cerca de los EEUU dónde la presión fiscal supone un 25% del PIB o de Rumanía (28%), Eslovaquia (29,1%), Irlanda (29,3%), Lituania (30,3%) y Estonia (32,2%).

La presión fiscal sobre la renta (IRPF) en España es de 43% frente al 42,4 de la media de la zona Euro. Lejos del 56,4% de Suecia.

La presión fiscal sobre sociedades en España es de un 30% frente a los 39,7% de la Zona euro y lejos de Francia y Bélgica con más de un 34%.

La tasa máxima de IRPF en 1995 en España era de un 56%. Hoy el marginal medio está en un 45,8%.

Hasta aquí los datos objetivos. Cada uno puede interpretarlos como quiera y según conveniencia.

Bajo mi punto de vista, me llama mucho la atención que la presión fiscal sobre el trabajo, se acerque mucho más a los Astados Unidos (un país sin Seguridad Social, con una educación pública para marginados y sin servicios públicos) que a Suecia (el paradigma del estado social y moderno).

También es destacable que la presión ha ido decayendo con los años, pero que cuanto más importa el patrimonio más ha caído el tipo impositivo (10,2 puntos en el máximo, por unas décimas en el mínimo).

Por último también destacable que mientras que la media de presión sobre la renta está en el 43% la que se aplica a las sociedades apenas llega al 30%. Y todos sabemos que algunos empresarios le compran las compresas a sus trabajadoras, la leche a sus hijos o el jabón para lavar la ropa. Eso al menos es lo que dicen las facturas que acompañan a sus balances.

Zapatero dijo aquello de que bajar impuestos es de izquierdas, agobiado por la presión de la “opinión” de un pueblo aborregado que como se ve no sabe casi nada de lo que opina.

Los impuestos, son la base de cualquier estado que quiera mantener un mínimo de servicios públicos de calidad. Que los impuestos estén basados en los principios de progresividad y de igualdad no solo es necesario para el bienestar social sino que es absolutamente imprescindible bajo unos criterios de moralidad y ética.

El nuevo orden fascista impide a los estados recaudar más a través de los impuestos progresivos, haciendo que el pueblo llano sea el que sostenga un estado (limitado al interés de los fascistas) a través de los impuestos regresivos, desiguales e injustos (los indirectos: IVA, gasolina, y tasas sobre servicios públicos). Además proclaman como principal ley el mantra de “nuestro bien” y para alcanzarlo, como no hay ingresos, pretenden desmantelar todo lo público.

Fuentes: Europa Press; RTVE; Público

Imagen: Rapé

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2 comentarios en “Impuestos, el yuyu del liberofascismo.

  1. La clara tendencia es a minimizar los impuestos directos y aumentar los indirectos. El que quiera algo que lo pague, sea médicos o autovías. El IVA es la panacea, Disfrutamos de un 18% actual, que en Enero será un 20 ó 24%, según cansancio.
    Vamos, lo que se llama justicia distributiva de la contributiva.
    El razonamiento es aplastante para los simples: si no utilizo algo, no tengo porqué pagarlo.
    Claro que bien mirado, ese razonamiento supondría la desaparición del ejército y de paso de la Chacón. Con, Con.

    Salud ¡PÚBLICA!

    • La tendencia de los neoliberales es a que el estado esté ahí para cuando necesiten que les “rescaten” pero mientras, que les deje hacer lo que quieran.
      El negocio es el negocia, de ahí lo de los impuestos y también la desparación de todo servicio público.

      Salud y educación públicas y res-publica

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