Funcionarios: mentiras, envidias y medias verdades.

La envidia es el pecado nacional de España. Por eso, cuando la patronal reclama ahora que el nuevo gobierno despida funcionarios, muchos se alegran porque siempre el mal ajeno ha sido el consuelo de los tontos.

A pesar de lo que la gente cree y de los artículos de algún que otro plumilla muerto de hambre como Larra al que su debilidad le llevaba a estar en guerra contra todo y contra todos, los funcionarios ni son más vagos que el resto de los ciudadanos ni tampoco más trabajadores que los de la empresa privada. Es cierto que durante algunas épocas pasadas entre el café, el bocata y el crucigrama, algunos de estos servidores de lo público ocupaban su jornada laboral. Ahora, los que yo conozco trabajan de 07:30 a 14:00 y de 16:30 a 18:00 horas de lunes a jueves y los viernes de 07:30 a 15:00. Sé que tampoco es lo habitual. Y os puedo asegurar que ni pasan el tiempo en el bar, ni toman más café que los que conozco que trabajan en la empresa privada.

Por mi trabajo tengo relación tanto con los trabajadores de lo público como con los de la privada. Y puedo asegurar que en todos los sitios cuecen habas. Particularmente en organizaciones con muchos empleados, el escaqueo es similar en ambos casos. Sin embargo, la preparación es bastante superior en la función pública que en la empresa privada. Es raro encontrarse a administrativos con carrera en la privada pero es habitual encontrar conserjes con estudios superiores en la administración.

La inquina hacia el funcionario por parte de las personas es pura envidia. Hablan de su estabilidad, de su empleo seguro y de sus días de vacaciones. La verdad es que hoy por hoy, nadie tiene los garbanzos asegurados como lo prueba que la patronal exija despidos, los catálogos de puestos de trabajo casi han desaparecido y ningún funcionario tiene más días de vacaciones que los de la empresa privada.

¿Por qué entonces se la patronal se mete con ellos? Para la patronal, el funcionario es el peligro constante que puede dar al traste con sus pretensiones. El funcionario exige que las vacaciones le sean concedidas según están establecidas en los convenios, exigen a si mismo que sus nóminas se paguen el día establecido y no cuando al señorito le salga de los cojones, y toman los días a los que tienen derecho sin el peligro de la represalia del despido. En muchas empresas privadas las vacaciones o se cogen cuando les dejan o incluso se perdonan, se cobra cuando el jefe quiere y a nadie se le ocurre quedarse  un día  en casa por mudanza (al que tiene derecho por convenio) por el miedo a ser despedido.

Los discordantes siempre son peligrosos y más para personajes como el amigo de La Rancia. Para él la administración es peligrosa porque se queja de sus concesiones a dedo para construir en suelo público colegios privados. Los funcionarios son peligrosos porque no trabajan 12 horas por el salario de 6. Los funcionarios son peligrosos porque no doblan la espina dorsal a su paso y porque son capaces de responder ante la injusticia. Los funcionarios exigen, los paniaguados no.

Las mentiras sobre la duplicidad o triplicidad de puestos en la administración, la de la sobredimensión de las plantillas o las de sus salarios son la comidilla de los tontos y de los ignorantes.

Os dejo dos cuadros con el número de funcionarios en consonancia con la población activa en Europa y con el salario de los funcionarios.

Anuncios

8 comentarios en “Funcionarios: mentiras, envidias y medias verdades.

  1. Vivimos en el reino de los papanatas.
    Funcionarios, controladores, pilotos…., cualquier sector cuyos trabajadores hayan logrado mejores condiciones de trabajo que uno mismo, es objetivo de las envidias y encarnizamiento verbal.
    Lo sabemos todo (la ignorancia es atrevida) pontificamos movidos por la baja estima propia vituperando al que envidiamos.
    Ya lo dijo alguien: “no hay cosa más tonta que un obrero de derechas”.

    Salud ¡PUBLICA!

    • Esa es otra, en cuanto convocan huelga, los bobos dicen que son unos privilegiados.

      Cuando vienen mal dadas, deben asumir las rebajas, pero cuando en una obra, sin estudios, preparación ni selección alguna ganaban 3000 euros mes, entonces nadie se acordaba de los míseros funcionarios.

      Salud.

  2. Yo soy personal laboral interino de la Universidad de Sevilla; gano unos 18000€ al año, y si me siento privilegiado no es por no dar ni golpe, de hecho mi función es dar golpes (de azada, soy jardinero), sino por verme liberado del miedo a exigir mis derechos, a pesar de tener un encargado fascista y algunos compañeros zombis; privilegiado porque en la privada el convenio dice que los jardineros tenemos 4 días de asuntos propios, y no conozco aún a ninguno que se pidiera ni uno solo, ni yo mismo lo hacía, claro está.
    ¿Soy un privilegiado por ganar un cinco por ciento menos? No: ni cuñado, jardinero en la privada, gana lo mismo desde hace años, al menos no le bajaron el sueldo.

    Salud y Libertad, Celemín

    • El discurso del privilegio es un discurso peligroso que los liberales publicitan y los bobos repiten. Nadie debe sentirse privilegiado por tener trabajo, por reclamar sus derechos o por ganar un sueldo pequeño, grande o muy grande. Los privilegiados son los que, basándose en la injusticia, en la inmoralidad y muchas veces en saltarse la ley, hacen dinero a costa del hambre de millones de personas, de su libertad y sobre todo sin exponer nada a cambio.
      Privilegiados son los que, basándose en la confianza que les dan los votantes aprovechan sus puestos para elevarse los salarios mientras piden contención para los demás, los que deben cotizar siete años para jubilarse mientras hacen que los demás deban cotizar 38 y los que, beneficiándo a empresas mientras están en el gobierno, se aseguran un puesto en el consejo de administración después.

      Un jardinero, sólo puede sentirse privilejiado si hace que sus flores salgan antes que las de los demás y sus plantas están más lustrosas.

      Salud, amigo y tienes permiso para coger de aquí lo que gustes. Es público.

  3. Por cierto, ¿me da usted permiso para copiar y enviar su artículo a otros funcionarios que se sinten perseguidos por la envidia?

Los comentarios están cerrados.