Desmontemos las mentiras, exijamos lo que es nuestro

Todo es una farsa. Todo está basado en una espiral en las que una mentira sustituye a otra más grande y a ésta, otra aun mayor.

Imaginemos una Comunidad de Vecinos en la que el administrador es elegido en asamblea de vecinos. El administrador, que es un cenutrio y que ha subcontratado el mantenimiento de los ascensores, la limpieza de la escalera y la conservación del edificio a tres empresas de amigos que cobran casi el doble que el resto de los competidores pero que le dan a él el 20% del contrato, a fin de volver a ser elegido, baja las cuotas de la comunidad.  Por supuesto es reelegido porque los vecinos pasan olímpicamente de las reuniones de vecinos y de las cuentas y sólo ven que la comunidad está limpia, que enseguida cambian las bombillas cuando se funden y que encima les cuesta menos dinero.

En el segundo mandato, el administrador contrata con una empresa un anuncio enorme en el tejado por un periodo de 10 años por el que la comunidad recibirá 6.000 euros al año (además de los 2000 más que recibirá el administrador). Dos años después de poner el dichoso luminoso, al edificio le salen unas grietas que todo hace pensar que son consecuencia del peso. La empresa del luminoso dice que si quitan el letrero la Comunidad les debe pagar 30.000 euros por incumplimiento de contrato. El administrtador decide que es mejor reparar las grietas y reforzar el tejado para poder seguir contando con los 6.000 euros de la publicidad. La empresa que hace las reparaciones, reclama a la comunidad 35.000 euros de las obras. Y el administrador propone que para saldar las deudas, la única forma es prescindir del portero y reducir la calefacción tres horas al día. Seis meses después, la deuda de 35.000 euros apenas se ha reducido y la empresa de las reparaciones amenaza con ejercer acciones legales. Entonces, la junta de vecinos a propuesta del administrador, aprueba, reducir el agua caliente y la calefacción a 5 horas al día, cerrar el ascensor y que la escalera se limpie una vez a la semana. A pesar de todos los esfuerzos, la deuda de la comunidad no se reduce y una nueva propuesta del administrador les deja definitivamente sin agua caliente, sin limpieza de escalera y se pone una especie de canon por uso de la escalera. El canon es por vivienda en lugar de por el número de personas que la usan. Pero un año después, la deuda sigue sin  ser saldada y el administrador empieza a subir las cuotas de la comunidad, haciendo que todos los pisos paguen la misma, sin tener en cuenta los metros de cada vivienda.

Total, que para acabar con la deuda, los vecinos se han quedado sin ningún tipo de servicio y encima han acabado pagando las obras, que fueron más caras que haber quitado el cartel.

 

Los liberales, llevan tiempo con el mantra de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y con el de que los servicios públicos deben de ser rentables. Además nos quieren dar a entender que es algo que los políticos nos regalan por su bondad.

Y hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Los únicos que han vivido por encima de sus posibilidades son los políticos que se han gastado la pasta de hasta cuatro generaciones en obras faraónicas, en eventos organizados por empresas de amigos que nos costaban cuatro veces el valor del mercado, en polideportivos en pueblos con 300 habitantes que no hay quién los use salvo en verano y en comisiones a fundaciones por servicios que eran prestados por la propia administración y que han resultado ser empresas del timo.

Por otra parte, los servicios públicos deben de ser, eso, servicios y públicos y su rentabilidad no se debe tomar en la diferencia entre el coste del servicio y lo que el usuario paga, sino en el bienestar que crea y en la utilidad a la comunidad. La administración debe de ser todo lo amplia que se necesite a fin de que la maquinaria del estado pueda funcionar y por tanto reducirla hasta hacerla inoperativa no es un ahorro sino una malversación.

Por tanto, es hora de reclamar unos servicios públicos de calidad dotados suficientemente y que pagamos con nuestros impuestos. Es hora de decirles a nuestros políticos, que los impuestos son la única forma de contribuir al sostenimiento del estado y que por tanto, como el dinero es nuestro, debemos ser nosotros quienes decidamos en qué nos lo gastamos. Es la hora de decirles a nuestros políticos que queremos sanidad o educación en lugar de contribuir al sostenimiento religioso de una confesión. Que queremos transportes públicos de calidad y baratos, en lugar de subvenciones a visitas papales. Que queremos que el agua sea de todos, o sea nuestra, en lugar de que se malvenda a los amigos de La Rancia.

Es la hora de acabar con todas las mentiras de los fascistas y reclamar lo que es nuestro. Y sobre todo, de ser conscientes de que es nuestro.

La imagen que ilustra el post es propiedad de Forges
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8 comentarios en “Desmontemos las mentiras, exijamos lo que es nuestro

  1. Haciendo copia de la denostada ley SINDE, habría que hacer una ley SINVERguenzas, en la que se pudiera encarcerlar, mediante decisión de una comisión popular, a los políticos corruptos y mentirosos. Podríamos buscarles un bonito lema, como el usado por la industria de la cultura, algo así como “tu comisión ilegal mata, pero mata de hambre de verdad, a la gente normal. No prevariques, no mientas, no te vendas. La mentira es ilegal”.

    Me cago en todos ellos.

    Salud y menos anteojeras.

  2. Cuanta razón llevas Celemin. Lo que es nuestro, éstos hijos de … se lo quieren llevar a su casa. Una vez servidos de nuestro voto, van a lo suyo que es medrar y robar con nocturnidad y alevosia y encima les volvemos a votar. Joer quisiera tener tu fé hermano. Veo tantos motivos por el que el pueblo ya deberia estar en las barricadas, que no entiendo nada. Nos dejamos robar por los que hemos elegido, ¿Hay algo mas absurdo?. Te deseo lo mejor amigo.

    • La razón Pacorbe es que hay una gran proporción de pueblo que es insolidaria, que vive a costa de los demás y que tiene miedo a perder las copas, la moto o el coche deportivo. Gente que vive en casa de los padres y que les importa una mierda independizarse porque realmente viven en el Hotel mamá (mamá les plancha, les hace la comida, la cama y les limpia) y ellos a disfrutar de la vida. Ese es el principal escollo para que la sangre aun no haya corrido por las calles.

      Salud, amigo y fe en el futuro.

  3. El ejemplo de la comunidad de vecinos es preciso y aclaratorio. La pregunta es: ¿Ante tales y tantos desfalcos, qué le pasa a la gente para que no lo vea, no lo quiera ver y en definitiva no reaccione? ¿Qué cojones espera la gente de la vida?
    Salud Celemín.
    Roberto

    • Pues no lo se, amigo. Por lo que veo en mi entorno, muchos de los que pasan son jóvenes con trabajos precarios que viven con sus padres y cuya única ambición es fardar con su coche deportivo o su moto enorme y ruidosa y llevarse a las tías de calle. También conozco algún parado que le echa la culpa de su desgracia a Zapatero. En general, la gente no suele pararse a pensar en las causas ni a analizar el por qué de las cosas. Si encima andan pegados todo el día a la Tele, ahí tienes parte de la respuesta.

      Salud, y gracias por leer y sobre todo por comentar.

  4. Celemín, tu post es genial! Te sugiero, eso sí, que corrijas el error en el título: exijamos, con jota.

  5. Gracias Merxe por aclararme el error. La verdad es que una vez que me los has advertido, me ha dado un guantazo en el ojo, pero no me había dado cuenta.

    Gracias de nuevo, por la aclaración y por leerme.

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