Mentiras, reformas y chinalización de Europa

Según comentaban ayer en la Cadena Ser, mañana (osea hoy) el gobierno liberal del España puede aprobar por decreto la tan reclamada (por ellos, ¡claro!) reforma laboral. Una reforma laboral que parece que traerá el despido sin coste.

Parece que a un país como este, al que según las estadísticas, le sobran cinco millones de parados, no le hace falta que el despido sea más libre (porque ya lo es de hecho).

Por eso voy a intentar desmontar todas esas estúpidas teorías de los liberales que aseguran que “una reforma laboral profunda” es necesaria y que en este país no se puede conseguir despedir a nadie sin que le cueste al empresario su negocio.

¿Alguien conoce alguna persona menor de 30 años con un contrato indefinido, con despido de 45 días por año y que quiera acabar jubilado en esa empresa? Es posible que haya alguno, porque estadísticamente es imposible que no haya alguien, pero en mi entorno no conozco a nadie (Y eso que trabajo en una empresa pública). ¿Cuántos menores de 40 años tienen ese tipo de contrato?

Según los datos estadísticos, con cada reforma laboral la cosa ha ido de mal en peor. En la primera reforma de Zapatero, el paro confiscaba la vida de más o menos dos millones y medio de personas. Con la última, cuatro millones y ahora ya estamos rayando los cinco. Antes de ponerse en marcha la primera reforma laboral de Zapatero, los contratos indefinidos estaban en el 15%, con la segunda en un 10% y en octubre del año pasado en torno al 5%. Es decir, con cada reforma más parados y menos contratos fijos.

Según un estudio de fedea (Fundación de estudios de la Economía aplicada) ninguna reforma laboral realizada en España ha conseguido que los contratos temporales se conviertan en fijos. La reforma del 2006, lo consiguió en un principio en unos significativos ratios, pero a partir de 2008, estos ratios han caído en picado.

Es decir que, si la excusa de los liberales para llevar a cabo las reformas laborales es la de crear empleo en primer término y que éstos se extiendan en el tiempo, los hechos determinan que es una gran mentira. Ahora hay casi tres millones y medio más de parados que en 2006 y la tasa de contratos indefinidos ha caído 10 puntos.

¿Qué se pretende entonces? Pues lo que se pretende con esta nueva reforma es lo mismo que con el resto de consecuencias de este timo liberal, acabar con los derechos, con la isla socialdemócrata que hasta ahora había sido Europa y lo que yo he venido en llamar Chinalizar Europa que no es otra cosa que en lugar de exportar las condiciones laborales y los derechos de los europeos a China, India, Brasil o Argentina, se trata de que los europeos trabajen como los chinos, cobren lo que los chinos y vivamos como los chinos y por ende, trasladar todas esas condiciones infrahumanas de los chinos al resto del mundo.

Europa era un grano en el culo del liberalismo. Europa tenía sanidad gratuita y universal, coberturas sociales para parados e indigentes, educación pública universal y unos salarios mensuales que triplicaban los anuales del resto del mundo (y en la mayoría de los casos los multiplicaban por 1000).

Europa daba trabajo y una vida más o menos cómoda a sus ciudadanos. Eso hacía que millones de personas de todo el mundo se colaran en su territorio en busca de este Dorado moderno. Eso provocó los primeros recortes en derechos civiles. Por otra parte, China, con la caída del Telón de Acero, se ha convertido en un gigante emergente que le ha convertido en la primera potencia económica del mundo. Pero hay un gran problema. China tiene ella sola un cuarto de la población mundial (eso en estadísticas legales porque se habla de que en China están alrededor de la mitad de los humanos). Y no hay recursos, ni dinero  para que ese número de individuos vivan en las condiciones que vivíamos en Europa. Eso, provocaría grandes revueltas en ese país y que su economía y la del resto de liberales, se fuera al garete. De ahí que, las grandes “sombras” que manejan la economía mundial (clubes como Bilderberg, Davos, etc) decidieran que había que acabar con los hospitales públicos, con las escuelas públicas y con los salarios medios de la Unión. De esa guerra, se están salvando los alemanes porque son parte importante de la “sombra”. Pero se ha conseguido que Grecia, Portugal e Irlanda se hayan convertido en países tercermundistas y que España, Italia o Bélgica, lleven camino de ello. Los antiguos países miembros del Pacto de Varsovia, que ahora están en la Unión, nunca han dejado de ser subdesarrollados hasta el punto que Hungría corre el peligro de convertirse en una república fascista (si no lo es ya) y bananera.

Con este tipo de medidas, están consiguiendo que los trabajadores se “peguen” entre si, por un puesto de trabajo. Han conseguido que los salarios se igualen al salario mínimo y que en la mayor parte de Europa se viva como en cualquier otro país del segundo mundo, donde hay ricos muy ricos y pobres pidiendo en las calles y delinquiendo para poder comer.

Cada día que pasa, se hace más difícil revertir la situación.

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