Mentiroso

Mentiroso. Que un Ministro sea un mentiroso es causa de dimisión inmediata en cualquier país civilizado y con tradición democrática dónde la iglesia mantiene su infierno y su redención entre los muros de los templos. Aquí, dónde las sectas católicas como el Opus Dei pululan por los distintos estamentos gubernamentales, parece que la redención de las mentiras la hace su dios en la calle y siempre afecta a los mismos.

Que un periodista que va de estrella y de divo le haga una entrevista a “Su Ministro” como osan denominar al señor Wert en las tertulias de sabelotodos SERianos (que casualmente no saben de casi nada), parece algo normal pues el acceso al Ministro será bastante más sencillo que el de otra cadena. Pero que un Ministro cuente una mentira, poniendo ejemplos de sectarismo sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía sacados de un ENSAYO que NUNCA ha sido utilizado como libro de texto, eso pasa a ser una metedura de pata por desinformación. Si esa metedura de pata se extiende en el tiempo con insistencia, cuando la editorial AKAL vuelve a asegurar en un comunicado de prensa que el libro es un ensayo y no un libro de texto aprobado como tal por el Ministerio de Educación, entonces se convierte de metedura de pata en burda mentira. Y si esa falsedad además se hace con el ánimo de justificar lo injustificable y para sustituir una asignatura DEMOCRÁTICA por otra más acorde a los principios nacionalcaspocatolicistas que imperan en España desde hace 73 años, entonces además es maliciosa.

Con el gastador de la Botella se intentó revitalizar la casposa ideología reinante durante el mandato usurpado mediante un golpe de estado por el genocida de los pantanos más conocido como Don Claudio*. Fue un vago intento porque su arrogancia, su estupidez y su soberbia, les desalojaron del gobierno a través de los votos. Ocho años les ha costado volver y ahora lo hacen con el ansia de quién siente que tiene un tiempo perdido.

Se trata de instaurar cuanto antes todas aquellas “tradiciones”  mancilladas por los distintos gobiernos del partido de tendencia democratacristiana pero con nombre socialista. No les gusta aquello que haga pensar a los ciudadanos. Porque cuando el ciudadano piensa por sí mismo, suele abrir los ojos y reclamar aquello en lo que cree por derecho. Por eso, no les gusta la escuela pública, porque no pueden controlar sus cátedras. No les gustan las asignaturas que enseñan que la vida es algo más que ir a misa los domingos y que fornicar para procrear. No les gusta que la familia no esté formada por un padre de bien, una madre esclava que se presta a su señor (marido) y unos hijos que van a misa los domingos y fiestas de guardar. No les gustan las asignaturas que puedan hacer pensar al estudiante que todos debemos de contribuir al sostenimiento del estado. Que quién cobra comisiones ilegales por conceder contratos públicos es un ladrón. Que quién se vale de su puesto para engordar su patrimonio es un prevaricador y que quién se gasta lo que no es suyo y por encima de lo que le confían, un malversador.

Por eso, prefieren asignaturas más acordes con otros tiempos. Asignaturas que rescatan hasta el nombre de una memoria infestada de muertos. Prefieren convertir la escuela pública en guetos para pobres y desheredados. Prefieren que los pobres no se cultiven porque son molestos con sus reivindicaciones. Ellos prefieren que los ciudadanos tengan que llevar a sus hijos a las escuelas concertadas, donde monjas y frailes se encargarán de formatear el cerebro de los pequeños para que vayan por el buen camino: el suyo.

Para eso, no han dudado en quitar un año de bachillerato. En hacer reformas de manera que los chavales con quince años tengan que decidir si quieren estudiar para ser fontaneros o para Médicos. En reformas que consistan en que la edad para la educación obligatoria no coincida con el fin de un ciclo formativo, para asegurar que los colegios de pago tengan asistencia garantizada y que los tontos y los pobres tengan que ser jardineros, maquinistas o fresadores. En ofertar una educación profesional copiada de Alemania, donde existe un tejido productivo que España no tiene. Una educación profesional que echará de la escuela a los tontos y pobres porque no hay empresas suficientes que acojan a los aprendices.

Esa es precisamente su finalidad, echar de la escuela a los marginados con el fin de que nunca puedan salir de la marginación y obtener mano de obra barata. Es el sueño americano en España. Porque EsssPPPPPAÑÑÑAAA (¡coño!) sigue siendo diferente. EsssPPPAAÑÑAAA (¡coño!) vuelve a ser la reserva espiritual de occidente.

*Es que no tengo confianza con torturadores como para llamarle Claudillo.
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La imagen es propiedad de Carlos A. Domenech
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8 comentarios en “Mentiroso

  1. La enseñanza de la ética aristotélica pasó a mejor vida como nos
    demuestran los hechos de la vida cotidiana. Y me temo que aquélla escuela de progreso, la de Blasco Ibáñez, la de Mallol, de Esplá, de Blas de Otero … y de otros muchos que se enseñaba y discutía en las escuelas públicas en la España de los años treinta, se fue al carajo de inmediato y para siempre, por imperativo de las armas. De la posibilidad de convertirnos en un país culto pasamos a aplaudir todo lo chabacano, lo grosero, lo escasamente inteligente y las arengas carentes de verdad, de moral y de humanidad. Ahora, de nuevo los estómagos agradecidos portadores del palio, vuelven a la manida cantinela del …”Por el imperio hacia Dios”.
    Es la “Divina Tragedia” de la España contemporánea que desciende sin remedio hacia el noveno círculo, aquél, antesala de las calderas de Lucifer donde permanecen a la espera los indiferentes, los necios y los faltos de espíritu crítico.

    Salud y dignidad.

    • Aquella educación, amigo mío, fue tachada de comunista, de apología del libertinaje y sobre todo de carente de moralidad (la de la iglesia de la inquisición y los curas que se metían en la cama de Isabel II).

      Hoy, al igual que entonces, la escuela pública es un peligro porque empiezan a ver que los profesores no son partidarios de monaguillos sino de librepensadores.

      Tu comentario, tiene un nivel que para mi quisiera yo y apostilla lo que muchos nos tememos: la sociedad casposa está cubrinedo de nuevo la piel de toro.

      Salud, amigo y es un gran placer departir contigo y sobre todo leer tus comentarios.

  2. Francamente, todo sectarismo me ofusca la razón. Pero tengo claro que tenemos la obligación de formar ciudadanos libres, con capacidad para elegir y tomar sus propias decisiones. Y eso parece que va en contra de los que prefieren ciudadanos dóciles a los que se les suministra la decisión tomada, como si fuera un jarabe para la tos.

    Casposo, sin duda. Mejor que no conozcan el mundo y todas sus opciones, porque igual podrían llegar a la conclusión de que lo “nuestro” no es su mejor elección.

    Educación liberticida, sin duda.

    • Fomentar la ignorancia no solo es garantía de sumisión sino tambien de mano de obra barata y dócil. Y éstos estan muy acostumbrados a ser servidos sin tener que pagar por ello.

      Salud, amigo de Joaquim y bienvenido.

  3. Hola:
    Al leer tu articulo, he recordado que hace muchos años, después de un traslado de residencia, y después de que un armario empotrado se derrumbara en medio de la noche al arrancarse los estantes que sujetaban los libros, que guardábamos de nuestros estudios mi mujer y yo, decidiéramos hacer limpieza y desprendernos de algunos de ellos, ya que abarcaban bachillerato y carrera.
    Costo desprenderse de esos libros, porque formaban parte de nuestras vidas, pero recuerdo que por unanimidad decidimos echar a la basura (no había contenedores de reciclaje, entonces), los libros de FEN formación del espíritu “nazional” y religión.
    Un colega al contárselo me pregunto, el porque, y le respondí que porque los consideraba pornográficos, ya que me daría mucha vergüenza que mis hijos los leyeran.
    Tal como van las cosas, dentro de unos años algunos que se encuentren en la misma situación que yo tendrán que volver a tirar libros “pornográficos” al contenedor de reciclaje.
    Eso si son capaces de darse cuenta de que esos libros lo son, claro.
    Disfruta/emos del día

  4. Fíjate que a mi me parece un sacrilegio tirar un libro a la basura. Pero, hace algunos años, me pasó algo parecido. La casa de mis padres en el pueblo tiene un desván amplio y allí guardamos todos los libros y apuntes desde hace muchos años. Un día viendo que es lo que por allí había, me salió un libro que era ese mismo: “Educación cívica. Formación del espíritu nacional”. Lo cogí con todas mis ganas y acabó pasto de las llamas en la Gloria (que por si alguien no lo sabe es un sistema de calefacción que se usa en la provincia de Burgos consistente en una galería que recorre el subsuelo de la casa y por dónde se prende fuego con el fin de calentar el suelo).

    Pensé entonces, y pienso ahora, que no todos los legajos son libros aunque se adornen de piel y oro.

    Salud, amigo. O mejor en tu caso Salut.

  5. Para algunos es más importante Educación para la tiranía que para la ciudadanía.
    Me sigo ciscando en todos ellos.
    Pobres hijos nuestros!!!!

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