Miedo

Decía el otro día José Luis Sampedro en el programa “Salvados” de la Sexta que el miedo es el causante de que los criminales liberales estén campando a sus anchas y consiguiendo llevarnos hacia una nueva edad media.

El miedo es un arma mortífera usada por la iglesia católica, por ejemplo, desde casi su nacimiento. El infierno no es otra cosa que miedo a que después de esta vida haya otra peor. La oscuridad de iglesias y catedrales no es otra cosa que miedo para que la gente acepte el mensaje que se le da más fácilmente. La inquisición no era otra cosa que el órgano gestor del miedo. El represor que infundía creencias a base de miedo. Miedo a la tortura, miedo al infierno y miedo a ser quemado vivo. El miedo es el dueño del ser humano.

Desde hace cuatro años, el miedo se difunde a base de noticias catastróficas. Miedo al paro, miedo a vivir peor que nuestros padres, miedo a quedarse sin casa, miedo a no tener dinero y sobre todo miedo a lo que queda por venir, sobre todo si no hacemos lo que se nos ordena. Y tal es el miedo que, aun después de comprobar que todas las medidas que nos proponen lo único que hacen es meternos más y más en un agujero sin salida, seguimos como zombis las instrucciones por miedo precisamente a estar peor.

Ayer, por ejemplo, el inmundo diario de Pedro Jeta (el del liguero), publicaba en primera página que el 60% de los trabajadores aceptarían un contrato con 20 días de indemnización por despido y que el 85% estarían dispuestos a trabajar por menos del salario mínimo interprofesional. Esta es una encuesta capciosa propia de un manipulador como el del liguero y las botas de aguja. Seguro que si hubieran preguntado a todas esas personas si preferían comer o morirse de hambre, hubieran dicho en un 100%,  que comer y si hubieran preguntado si preferían trabajar 16 horas diarias o estar en el paro sin cobrar nada, el 100% hubieran dicho que trabajar 16 horas. Porque el miedo se contagia y crea una especie de histeria colectiva que paraliza el razonamiento para dar paso a una conformidad cuyo fin es la supervivencia.

El miedo ha llegado al extremo y a la indecencia de que la inmoralidad se ha convertido en filosofía de vida. Personajes indecentes que deberían de estar en la cárcel como el actual presidente de Italia, responsable directo del maquillaje de las cuentas griegas, cuyo trabajo en toda su vida ha consistido en “engañar”, “maquillar” y “maquinar” y cuyo salario ha sido siempre más de cien veces superior al salario mínimo interprofesional, (en palabras llanas un tipo que jamás ha tenido problemas para llegar a fin de mes), ose burlarse de quién quiere la seguridad de un trabajo y de un salario. O que un obispo que probablemente el máximo esfuerzo que haya podido hacer en toda su vida sea el de la concupiscencia y que vive de la subvención que el estado le regala a su secta, ose “demonizar” a aquellos pobres que deben vivir del subsidio que el estado tiene que darles para no morir de inanición. O que, quién se ha pasado ocho años en la oposición hablando mal de su país allí donde quisieran escucharles, sin dar una sola idea de solución, sin aportar nada más que odio, ruido y pelea, pida ahora colaboración a la oposición y tache de malos ciudadanos y malos españoles a quienes osemos criticarles. O que quiénes debieran ocultar que han llevado las empresas que gestionaban a la quiebra, en lugar de esconderlo, lo relaten en su currículum con letra Arial Black de 24 pulgadas y les sirva para ser nombrados no solo gestores de lo público, sino tecnócratas y gurús de la economía.

Vivimos en una sociedad atosigada, acomplejada y acongojada por el miedo. El miedo es el nexo del sometimiento y mientras no seamos capaces de desechar esos miedos y de infundir miedo a todos estos arruinadores, no seremos capaces de invertir la situación. Con la urgencia de quién sabe que nos queda poco tiempo para desterrar esos miedos y hacer que se vuelvan contra los opresores  porque pronto, la situación será ya irreversible.

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8 comentarios en “Miedo

  1. Tal y como están las cosas, y el experimento llamado Grecia, dónde se están planteando hasta dejar sin vacaciones pagadas, los señores liberales no nos van a dejar ni clandestinidad, porque, todo tipo de yesca puede prender hasta en barbecho. Y eso no se lo pueden permitir.

    Salud, amigo

  2. Estoy contigo, Celemín. El miedo es una emoción primaria; todos lo tenemos y no es fácil sobreponerse a esa pasión. Orson Welles nos dio una magistral lección sobre el miedo en “La guerra de los mundos”. Nuestros amos nos alimentan sistemáticamente con pienso compuesto por interminables dosis de miedos cambiantes para mantenernos dóciles y conformistas.

    No me parece verosímil que podamos infundir miedo a los amos criminales, Celemín, como no imagino ovejas metiendo miedo a su pastor. Muchos somos los que vemos que el sistema está podrido, pero no sabemos cómo curarlo, ni reconstruirlo, ni sustituirlo. No sabemos cómo cambiar el mundo.

    Sampedro es un genio y además es sabio y humilde. Sabe que estamos retrocediendo y que estamos aumentando la diferencia (distancia) entre ricos y pobres. Los amos están fabricando más pobreza y multiplicando el número de pobres porque es necesario para que aumente la riqueza de los señores. Pero me temo que tampoco Sampedro conoce la salida de este laberinto diabólico.

    En mi opinión estamos viviendo una guerra mundial. No es bélica, pero es un paso adelante después del gran negocio de la guerra fría. Reagan, Thatcher y Bush nos mostraron el camino establecido por el capital, y en eso estamos. Parece que no les conviene montar un espectáculo de guerra bélica mundial, no sé porqué, y hoy se entretienen fabricando /consumiendo armamento por doquier mientras van doblegando el primer mundo hacia el estatus de la Edad Media (como bien has apuntado)

    En otro hilo comentabas: “…Sólo cuando unos cuantos han vencido el miedo, y el miedo se traspasa a los hideputas, entonces están dispuestos al cambio.” Tal vez tengas razón. Tal vez necesitamos líderes, gentes ajenas a la casta política y económica. Gentes nuevas, de mente fresca y libre. Ovejas capaces de imaginar que tal vez haya hierba fuera de donde manda el amo.

    Yo no sé dónde están.

    ¡Salud y humanidad!

    • muy radical lo de la guillotina, y efectivo!
      Tal vez si hubiera un grupo “terrorista” que atentara personalmente contra algunos oligarcas, sabrían lo que es el miedo.
      Pero yo prefiero “la hoguera, la hoguera, la hoguera…”
      Fuera de bromas, lo que hace Anonymous puede ser una salida,aunque como siempre, hace falta valor… y dinero a espuertas
      Salud, compañeros de lágrimas!

      • No me refería yo a la guillotina sino a la toma de la Bastilla. Pero es una idea. Lo de Anonymous estaría bien si fuera constante y efectivo. Por ejemplo, en lugar de bloquear los orednadores de la CIA o de la bolsa de NEW York, tal vez una transación de 5.000 millones de dólares desde alguna cuenta de las caimán a otra de Etiopía, sembraría el pánico y sería más eefectiva.

        Salud, amigo y gracias por tu participación.

  3. Creo que son verdades como puños. Personalmente soy pesimista, y al igual que Dani, no veo salida. Muchos vemos el engaño, pero no caminos a seguir.
    Ojalá me equivoque y podamos encontrar pronto un camino. Sino, pobres de nuestros hijos.

    • Los caminos nos los labramos nosotros mismos. Todo esto que está pasando no es por casualidad, ni porque los asquerosos ladrones liberales sean muy malos (que lo son) sino porque se lo estamos permitiendo. Quizá por comodidad, quizá por cobardía o quizá por egoismo y porque muchos sólo vinven el momento. Para acabar con esto, soló necesitamos unas cuantas personas (como 1.000.000) dispuestas a salir a la calle y a marchar hacia la Moncloa. Nada más.

      Salud y gracias por participar.

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