Pasotismo

Creo que fue el sábado cuando atisbé una encuesta en uno de los desinformativos televisivos, en la que se decía que un porcentaje alto de los trabajadores (creo que estaba cercano al 70%) creía que una reforma laboral intensa era imprescindible pero que ninguno de ellos quería que se les rebajase el salario. Es lo que tiene la idiocia a la que la TV le dice lo que debe pensar. De tanto escuchar en todas las televisiones de la camorra liberal que el paro es culpa de las condiciones laborales actuales, se lo creen. No saben lo que significa una reforma laboral, pero se lo creen. Pero claro, cuando temen que les quiten dinero de su salario entonces contestan que la reforma es imprescindible en el caso de los demás pero no en el de ellos. Es más, creen que podrán evitar con esa respuesta que acabe pasando lo inevitable: que su salario se ajuste a la baja.

La situación actual no es debida en exclusiva a que los malísimos liberales hayan montado todo este timo que llaman crisis con el fin de acabar con las relaciones laborales actuales, con los estados sociales y con la democracia en sí misma. Todo eso es cierto, pero no lo es menos que si hubiéramos reaccionado con contundencia no se hubieran atrevido. El pasotismo del pueblo y el miedo de este a perder su “status” de clase media, fueron dejando hacer a estos trileros del esmoquin. Primero les dejamos controlar nuestras vidas a través de los préstamos, las tarjetas de crédito y las comisiones bancarias. Luego dejamos que sus negocios no quebraran porque según decían eso significaría nuestra quiebra (pero al final nosotros hemos acabado en la ruina y ellos no). Luego permitimos que se les rebajara el salario a los funcionarios porque eso no iba con nosotros (pero resultó que sus salarios rebajados fueron la rebaja de los nuestros). Más tarde permitimos que se dejaran de prestar servicios esenciales como los sanitarios o los educativos en unas condiciones mínimas. Luego dejamos que se volvieran a rescatar aquellas cajas que los políticos habían llevado a la quiebra mediante préstamos a los amigos y a ellos mismos a bajo interés o que la explosión de la burbuja inmobiliaria hizo que no pudieran devolver. Ahora, permitiremos que se acabe con la negociación colectiva, que se despida a los trabajadores incómodos por sus reivindicaciones o por que no quieran “tragar” con el despotismo empresarial, que se pueda trabajar por menos del salario mínimo interprofesional o que aprendices de treinta años puedan encadenar contratos indefinidamente por la comida y poco más. Luego vendrán las desapariciones de las pagas extras y de las vacaciones pagadas (como en Grecia) y por fin que, cuando te despidan, hayas de indemnizar al empresario.

Todo esto, ante la pasividad de un pueblo que piensa, como en los accidentes de tráfico, que eso nunca les va a pasar a ellos y que, dada la situación es mejor aceptar eso que quedarse en el paro (otra vez el miedo), sin darse cuenta de que van a acabar en el paro igual pero con el añadido de que cuando vuelvan a encontrar trabajo, los mil euros será un sueño inalcanzable y los horarios y puestos fijos, el respeto por sus derechos y la negociación colectiva, algo que cuentan los viejos chochos.

¿Cómo es posible que media España se ponga en pie de guerra por una estúpida broma de un programa de guiñoles franceses que llevan un huevo de años metiéndose con toda Francia y media Europa? ¿Cómo es posible que permitamos que el Gobierno español proteste oficialmente ante el francés por un programa de una TV “PRIVADA”? ¿Dónde estaba toda esa gente cuando los alemanes provocaron pérdidas millonarias en el sector hortofrutícola español al echarle la culpa de una infección al pepino español? ¿Dónde está toda esa gente cuando la Fürer del IV Reich, obliga a nuestros gobiernos a dejarnos sin derechos laborales y a acabar con la sanidad y la educación públicas?¿Dónde estaba toda esa gente cuando la empresa Gillette cerró su factoría en Sevilla para llevársela a Polonia porque allí los salarios eran muchos más bajos?¿Dónde está toda esa gente cuando se convocan huelgas generales para defender los derechos de los trabajadores? El pueblo español, siempre ha estado acostumbrado a que los demás le saquen las castañas del fuego y eso lleva irremediablemente a querer solventar en un día lo que se ha dejado hacer en años.

Ayer Atenas ardía por los cuatro costados. Tengo miedo porque es la única salida que nos están dejando.

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