No hay pan pa tanto chorizo, ni perros alemanes para tan poca longaniza

Recuerdo que cuando yo era muy pequeño, tendría como unos siete u ocho años, había un chico en mi pueblo que había emigrado a Francia. Cuando volvía de vacaciones venía con un espléndido Citroën Tiburón que por entonces no se veían mucho en la Castilla de las vacas, los trillos y las eras llenas de gavillas. Era el paradigma de quién emigra a una tierra lejana para salir del paro (aunque con el asesino no había paro estadísticamente) y la pobreza y vuelve a su tierra de origen envuelto en oro.

Hubo otros que se fueron y de los que nunca se supo si les fue bien o mal. Probablemente la vergüenza de no haber conseguido lo que buscaban, les impidió volver con una mano delante y otra detrás y el peso del fracaso entre los hombros.

Ayer, viendo el programa del “Follonero” en La Sexta, me di cuenta de que este timo de la crisis es tan viejo como el mear. Hasta ahora, sólo habíamos visto en esos programas de “españoles, madrileños, andaluces, … por el mundo”, a los guapos veinteañeros con carrera que querían explicar su experiencia porque habían triunfado. Españoles que llegaron a Alemania y que, fueron contratados en grandes empresas con sueldos dignos. Españoles que pasaron de los 800 euros y jornadas laborales interminables a los 3000 y jornadas flexibles. Era la cara bonita del ejemplo alemán.

Pero mira tú por dónde, que llega un periodista irreverente que habitualmente presenta ambas caras de la misma moneda, y entrevista a una chica española que trabaja en dos empresas en jornadas de 18 y 10 horas semanales y que apenas llega a los 700 euros. Una española sobradamente preparada pero que acabó sirviendo comidas en un fast food en lugar de cómo auxiliar de vuelo de Lufthansa. Una española que cuenta que entre sus conocidos españoles, sólo el 5% ha conseguido un trabajo decente. Lo normal, son ingenieros trabajando en McDonald o como ayudantes de cocina en un restaurante español.

Y para asegurarse más, entrevista a un sociólogo joven y alemán que explica que el “milagro” alemán ha consistido en, primero meter el miedo del paro en el cuerpo de los ciudadanos alemanes, para luego mitigarlo con empleos basura. Una tasa de paro reducida a base de contratos por horas, sin ninguna seguridad, con sueldos de mierda y en el que el trabajador sirve para reducir impuestos al empresario. ¿Os va sonando el estilo de vida?

Y eso es lo que nos espera. Contratos basura, por tiempos variables según las necesidades. Eso que significará, como en Alemania, más riqueza para empresarios y menos para los trabajadores. Contaba este sociólogo alemán que el miedo que les metían era el siguiente. Una gran multinacional alemana, bajó los salarios a sus empleados, comenzaron una huelga y la multinacional cerró y se llevó la factoría a Rumanía. A partir de ahí, todos prefieren trabajar en condiciones de siervos, antes que quedarse en el paro. Porque la alternativa que se les ha explicado como única es que la empresa se vaya al tercer mundo.

Pero este sistema alemán, tiene un fallo fundamental: el consumo. Sigue basando su expansión en el consumo. ¿Y quién va a consumir con 600 euros al mes? ¿A quién le van a vender sus preciosos y caros BMW, Audis o Opel Zafiras?

Es evidente que, como ya he contado varias veces, este sistema protege a los ricos de la sobreexplotación del planeta. Desde hace tiempo que los científicos advierten de que no hay recursos para que la tierra alimente a 5.000.000.000 millones de personas al ritmo de consumo del primer mundo dónde se tira más comida y energía en un día que la que un etíope medio gastaría en un año completo. Si el trabajo es precario y el sueldo escaso, bajará el ritmo de consumo alimenticio, las casas serán ocupadas por más personas y por tanto el consumo energético descenderá.

En lugar de concienciar a la gente sobre la sobrexplotación del planeta y correr el riesgo de que el pueblo ignore las advertencias (lo que hasta ahora ha estado ocurriendo) y por tanto llegue el momento en que nadie tenga que comer, los poderosos se están “protegiendo” evitando que China e India, los dos países más poblados de la tierra, puedan llegar a los excesos del primer mundo. Y dado que no es posible impedir el desarrollo de esos dos grandes países y por tanto, que quieran ser como los europeos, lo mejor es hacer que el primer mundo reconvierta a sus trabajadores al sistema del tercer mundo: muchas horas, nulas condiciones y poco salario. De esta forma, los chinos e indios no podrán exigir lo que en Europa ya no existe.

Este sistema es no solo injusto sino maquiavélico. Los ricos cada vez acumulan más riqueza y más recursos y los pobres son cada día más pobres. O vamos a un sistema justo de solidaridad con todos los pueblos del planeta o el planeta no tiene futuro.

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9 comentarios en “No hay pan pa tanto chorizo, ni perros alemanes para tan poca longaniza

  1. ¡Ojala, nos equivoquemos! . Bueno, corrijo, el planeta tiene futuro…..sin nosotros.
    Desapareceremos, pero la vida, otra vida quizás, seguirá.

    La edad media hacia la que nos encaminamos, traerá guerras, enfermedades, miseria y muerte.
    Los ricos…, sin pobres, son, “na siquiera”.

    ¡Salud!

  2. Es posible que la única solución sea esa, la reducción del número de habitantes.
    Pero dudo mucho que los poderosos sean los que reciban su merecido. Los pobres siempre son las víctimas.

    De todas formas, debemos luchar por conseguir un mundo más justo, sin reformas laborales, sin pérdidas de derechos y sin esclavitud, porque de no ser así, no habrá forma de que otros pueblos puedan poseer todas esas libertades.

  3. Pingback: No hay pan para tanto chorizo, ni perros alemanes para tan poca longaniza
  4. Alemania se sostiene actualmente por un plan de ayudas que hasta el momento maquilla sus resultados de paro. Sin embargo le queda poco tiempo de vida, lo que en principio era una coherente medida socialdemócrata, ha servido a la vez para la introducción de medidas neoliberales poco a poco, que se imponen al resto de países sin contar toda la verdad, pero a día de hoy la cohesión social se encuentra en un delicado punto de equilibrio. Me da que o hunden al resto de Europa o se hunde su economía; no entienden los “gobernantes” que todas estas políticas solo benefician a las grandes empresas transnacionales?, y las empresas productivas locales ¿no ven que reformas como la propugnada en España son pan para hoy y hambre para mañana?.
    Para más información os adjunto un enlace interesante sobre el tema:
    http://www.spaniards.es/foros/2012/01/09/sin-el-hartz-iv-el-indice-de-paro-en-alemania-superaria-el-15

    Salud

    • Buen enlace que aclara un poco más la situación.

      En cuanto a las medidas de aquí van bastante más lejos que las alemanas. Allí no hay despido improcedente (es decir, no se puede despedir sino es por una de las tres únicas razones objetivas que marca un juez) y los cntratos basura son menos basura que los que proponen aquí.

      Salud,

  5. Tienes toda la razón, si activo el modo conspiranoico, empiezo a pensar que han degradado las condiciones alemanas, protegiéndolas para que no se montara el pollo en su casa, los resultados los venden como un éxito y exigen medidas más duras al resto para “acallar un poco” el descontento creciente en su sociedad (los humanos somos asín de idiotas ). Mal lo veo para la vieja Europa… mientras los USA, en manos de la FED, sin dar mucha publicidad están estableciendo en paralelo banca pública en todos los estados, poco a poco mejorará su situación y nos venderán los gurús que es porque al final las medidas neoliberales dan frutos positivos (por supuesto las voces como la del profesor Navarro serán cuidadosamente evitadas por los falsimedia hispanistaníes)… a la vez fuerzan la no disposición en Europa del petróleo iraní (del que ellos no dependen)… y la cosa se pondrá calentita a la mayor gloria de la banca sionista, como siempre refugiada tras la población judía, tan puteada por ellos y deseosa de llevar una vida normal como el resto del mundo.
    Salud y hasta mañana, ya no suelto más rollos 😉 Un placer leer los artículos y los comentarios.

  6. Un maravilloso planeta como es el nuestro y que todos los dias admiro sobre todo cuando paseo por la playa y veo ese mar y ese cielo de un azul tan intenso, con un sol radiante, estamos destrozándolo en lugar de mimarlo.
    Y todo por la avaricia de un grupo de amasa-fortunas que lo mismo le da acabar con la belleza de la tierra, que acabar con los individuos que vivimos en ella.
    Y encima no son ni siquiera felices, ya que su avaricia les impide no pensar mas que en el dinero. Estan matidos en una porqueria que les hace mas daño a ellos que el daño que nos pueden hacer a nosotros.
    De todas formas veo en el horizonte una revolución, un gran cambio. Un despertar de los oprimidos. Una primavera mundial.

    Un beso grande

  7. Tu que eres optimista de “natural” es normal que veas el futuro del color de la esperanza. Yo, sin embargo me siento algo más pesimista. Los tiranos están al mando. Los cipayos usados como cuerpo represor. Su táctica consiste en cabrear a sus no votantes de forma que encuentren la escusa perfecta para acabar con las pocas libertades de las que gozamos.

    Sólo espero que exista el mañana y que no sea feudal.

    Un besote Luna.

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