Atizando el fuego…

España está declarada por las organizaciones internacionales como país democrático.

Sin embargo muchos de los que aquí sufrimos, tenemos la impresión cada día más enorme de que la democracia es una entelequia que se esfuma día a día.

Si nos tenemos que volver a informar por la prensa extranjera de lo que aquí pasa porque los medios de comunicación se han convertido en una especie de “mafia” cuyo único fin es crear opinión favorable a una opción política que sólo les favorece a ellos, a sus editores y a los que más tienen, es que en lugar de avanzar en estos últimos 36 años hemos retrocedido a los peores años del franquismo.

Si la policía es usada, de nuevo, como medio represor, al servicio de la coacción, del poder establecido y como medio de acallar y meter miedo a los díscolos, es que en lugar de avanzar en la democracia, hemos retrocedido a los peores años del asesino eunuco.

Si un tipo que amenaza con un cuchillo con un filo de más de treinta centímetros a un piquete y acaba acuchillando con él a una persona que ha ido a interponerse entre él y los piquetes a fin de apaciguar los ánimos, queda en libertad sin cargos, mientras que quienes presuntamente han provocado pequeños disturbios en Barcelona ingresan en prisión, no parece muy democrático ni justo. Y un país sin justicia, no puede ser democrático.

Si la policía provoca tirando pelotas de goma a quién pasea por la calle en bicicleta a fin de que monten en cólera, los agredan y puedan apalearles libremente,  esa situación se parece mucho más a los países dictatoriales que a los que se dicen en democracia.

Si el gobierno insulta la inteligencia del pueblo indultando a los defraudadores y encima, no hace ni seis meses que decía que eso era inadmisible, entonces, es que se está riendo del pueblo al igual que se ríen los dictadores.

Se están poniendo muchos materiales inflamables junto a una gran hoguera y cuando estallen, se preguntarán ¿Cómo ha sido posible?

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