Involución y fascismo

Si uno repasa la historia de Hitler y de su acceso al poder, y la compara con la actual situación en España, se le hiela la sangre al encontrar serias  coincidencias.

El Partido Popular lleva años echándole la culpa a las autonomías de los males del estado. Da igual que las más endeudadas, las menos democráticas y las que tienen más casos de corrupción sean las gobernadas por el PP, porque ellos, a base de propaganda como el proyecto de ley de transparencia, se quitan la mala fama de encima y le echan la culpa a los demás. Da igual que ese proyecto sea papel mojado porque instaura de nuevo el silencio administrativo como cortafuegos. Cuando alguien haga preguntas incómodas, con no contestar va de camino.

El gobierno, a base también de propaganda y mentiras, ha conseguido que los trabajadores aborrezcan de sus sindicatos. Con la nueva reforma de las relaciones laborales para convertirlas en relaciones de servilismo, se ha eliminado el papel de los sindicatos al cargarse de un plumazo la negociación colectiva.

De igual forma no están dispuestos a que demos la murga en la calle y para ello, como la violencia policial no parece amedrentarnos, planean convertir las detenciones por altercado y desobediencia a la autoridad, que son los cargos por los que últimamente se detiene a la gente en las manifestaciones, independientemente de que cientos de testigos digan que no ha sido así, en actos de terrorismo. Así lo que le pasó el otro día a Willy Toledo, en lugar de volverse en contra del gobierno y dejar a la fiscalía con el culo al aire, podrán acabar con las personas luchadoras metiéndolos en la cárcel.

Que la fiscalía pida prisión preventiva para Willy Toledo por actos que ni se han podido demostrar, ni creo que hayan sucedido y que diga que hay riesgo de fuga y sin embargo pida y deje en libertad a quién se lía a machetazos con otra persona, como sucedió en Torrelavega la noche del 29 último o que no vea problema en que el condenado Matas siga en la calle después de haberle caído 6 años de prisión, dice mucho de la separación inexistente de los poderes del estado.

Este estado corre un serio peligro de revolución porque la democracia hace tiempo que se convirtió en dictocracia y corre un serio peligro de convertirse directamente en dictadura. Para ello, están haciendo lo posible para evitar la contestación en la calle. Hace tiempo que llevan sembrando el odio entre sus feligreses con el fin de que no piensen y que vean a los rivales como gente peligrosa. Han conseguido colocar a los de su calaña en los principales puestos judiciales, emplean el “rodillo” haciendo del parlamento una figura ineficaz y pelele y colocan a familiares y amigos sin el más mínimo rubor en cargos de la administración.

Democracia, ¿dónde?

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8 comentarios en “Involución y fascismo

  1. Si señor. Clarividencia la tuya. Lo que está en el poder hoy es el fascismo puro y duro. Siguen creyéndose los dueños del cortijo y hacen lo que les conviene y utilizan la democracia tan solo cuando les es favorable. Ojalá que el pueblo algún dia atraviese la niebla por donde hoy está metido. Salud amigo y gracias por tus aportaciones, tan válidas y necesarias.

  2. De pobres elucubraciones, nada de nada. Que alguien llame pan al pan y vino al vino, se hacen más necesarios a medida que nos enmierdamos. Ante tanto lenguaje o neolenguaje disfrazándolo todo, es un alivio encontrar palabras y reflexiones como las tuyas. Por mi parte, gracias por seguir en la brecha.

  3. Hay cierta mansedumbre social a la hora de reaccionar contra las imposiciones que van sajando nuestros derechos. Es una situación que lleva produciéndose desde hace tiempo, en metástasis que avanza lentamente y cuyo tratamiento no ha variado desde que el primer grupo de seres humanos comprendió las ventajas de la toma de poder. Y aquí estamos, en una sociedad que se muestra inoperante pero donde, pese a todo, se mantienen archipiélagos de dignidad.

    Lúcido post, sí señor.

  4. Así es, amigo, claridad y certeza.
    Nací en los años 50. Puedo ver con perspectiva la evolución del país, del paisaje y del paisanaje.
    Por ceñirme a un sólo dato, la policía JAMÁS ha sido lo que debería. Nunca he llegado a sentirme tranquilo en su presencia, visceralmente. No he tenido ningún dato que avalara la idea de que la democracia, los métodos democráticos, hubieran impregnado sus filas. Si en principio fueron los mismos perros con otros collares, del gris al marrón, las sucesivas hornadas de las academias, bajo la influencia de gobiernos de “supuesto” signo diferente a pesar de, según dicen, haber jurado guardar y hacer guardar la Constitución (no sé cuál, claro) lo único que demuestran es que no la han leído o que su comprensión lectora quedó bajo mínimos.
    Conozco personas que pertenecen a los cuerpos de policía y GC que son eso, personas. Gentes con las que puedes hablar y que no esconden su malestar ante la falta de espíritu democrático de sus respectivos cuerpos pero me temo que son la excepción.
    Por sus obras les conocemos. Si le sumamos la impunidad que impera ante los desmanes, la consecuencia es lo que hay.

    El fascismo es muy agradable al poder, lo adopta e impone con mayor o menor sutileza, a veces con ninguna. Obligar a que los demás actúen según tus designios es el sueño de cualquiera que se crea dios.

  5. Aunque soy algo más joven, me pasa lo que a ti, que nunca me he sentido a gusto en presencia de un madero o picoleto. De pequeño, un hijoputa sargento de la guardia Civil me ponía las esposas muy pretas para que llorara y servir así de divertimento a los allí presentes.
    De joven, me han llegado a poner una metralleta en el cuello en Bilbao en un control policial en los años 70 (yo iba en un camión que repartía vino) y una pistola en la cabeza por defender a una amiga de un picoleto borracho y fuera de si en las fiestas de un pueblo de Burgos.
    Nunca me ha gustado su chulería. Y los contactos que he tenido con policías fuera de servicio y ya fuera de la órbita de Franco, me dejaron mal sabor de espíritu debido a sus ofensas racistas, machistas y contra todo aquel cuya vestimenta no sea la que ellos proponen como “normal”.
    Ahora, los veo en las manifestaciones, chulos, prepotentes, sin identificar y con esa brabuconería propia de los matones de discoteca y me hierve la sangre.
    No creo que estén al servicio del ciudadano, sino al del poder.
    Claro que también hay excepciones. Pero no me fío.
    Salud, amigo y gracias por explicar ese sentimiento que también es el mío,

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