DRY y el 15M, la colctividad individual.

Antes de nada, decir que el artículo de hoy es fruto de mi opinión UNICA y EXCLUSIVAMENTE. Esta no representa a nadie sino a mi mismo y lo que escribo lo hago convencido de que es como lo veo y en lo que creo.

Muchos de los que nos sentimos miembros del colectivo 15M o DRY, nos sentimos con un puñal clavado en la espalda, el pasado domingo, al enterarnos por la Agencia EFE de que una serie de personas que se autoproclaman portavoces de esta plataforma habían decidido en una supuesta asamblea convertirse en asociación “apartidista, asindicalista, no violenta y sin ánimo de lucro”.

Es posible que estas personas sean los creadores del nombre DRY. También es posible que fueran los convocantes de la primera manifestación de este colectivo allá por el mes de abril del año pasado. Pero aunque esto fuera así, al intentar engañarnos a la mayoría, perdieron el control del colectivo.

DRY no puede convertirse en asociación por la única razón de que el primer postulado de este colectivo es que no hay responsables, ni portavoces eternos, ni nadie representa a nadie porque todo el mundo se representa a sí mismo. DRY es, a  mi modo de ver, un movimiento ciudadano (¡indignados!) que, hartos de que los políticos que hasta ahora mandan y han mandado  no hagan nada por los que se suponen que representan, salen a la calle con el fin de conseguir una democracia más directa y participativa, un mundo más equitativo y justo y una sociedad más comprometida con su futuro.

También es evidente que los miembros de este colectivo en su mayor parte tienen ideología. Y que ésta se refleja en lo que hasta ahora se ha venido a llamar izquierda. Porque un colectivo que proclama que somos los de abajo que vamos a por los de arriba, que cree y lucha por una sociedad socialmente igualitaria, en la que los individuos tengan las mismas oportunidades, que reclaman un cambio en la ley electoral para que la representación sea más acorde con la ciudadanía, que lucha contra los desahucios, contra el paro, la pobreza y la marginación no puede ser de derechas. Todas esas ideas han venido acompañando a la izquierda desde que los liberales monárquicos se sentaban a la derecha en las Cortes francesas y los radicales a la izquierda.

Es evidente que tanto en un lado (la extrema derecha del PP) como en el otro (el PSOE) hemos creado malestar general y pocos amigos. A los del PP no les gustan los díscolos, los que reclaman y los que proclaman libertad, igualdad y una sociedad justa porque temen que estas ideas calen en la población y acaben llevándoles directamente a la trena o lo que es peor, a ser  miembros permanentes del cementerio.  Los del PSOE por su parte, nos echan la culpa de la pérdida del poder al optar los miembros de este movimiento por la abstención o por el voto a partidos muy minoritarios del espectro de la izquierda real.

Lo cierto es que el PSOE perdió las elecciones él solito al adentrarse en la segunda legislatura en políticas antisociales, de rebaja de derechos y de connivencia con los “mercados” y al querer congraciarse con la iglesia dándole fondos que ésta usó contra ellos. También es evidente que el PP las ganó a base de tener idiotizados a toda esa población que está todo el día pegada a la tele y que vive despierta el sueño de los famosos que por allí pululan y que básicamente no ha leído ni una sola línea escrita en su puñetera vida y por tanto, creen, que lo que sale en la tele es palabra de dios. El PP y los dueños del dinero han conseguido a base de la TDT Party y de prostituir los canales públicos televisivos como Telemadrid y el Canal Nou, que toda esa gente creyera que sus mentiras repetidas una y otra vez hasta la saciedad eran hechos reales. Zapatero era para toda esa gente el anticristo y un ser insulso que ni siente ni padece como Rajoy, el arcángel San Miguel. Hubo diez millones de incautos que creyeron que el problema era Zapatero y que si se lo quitaban de encima tendrían prosperidad y trabajo. Aun hoy en día, después de la que está cayendo, muchos de ellos siguen  creyendo en lo mismo a base de la manipulación y de que el PP sigue haciendo oposición a la oposición a base de mentir y difundir las mentiras como mantras (principio de Goebbels)

Que hemos cometido fallos es evidente. El primero ese slogan que han repetido estos personajes que quieren controlar el movimiento para su beneficio particular: “apartidista y  asindicalista”. Muchos de los que creemos en el 15M hemos militado en partidos políticos y sindicatos. Algunos todavía lo hacen. Y somos críticos con la “placidez” con la que los sindicatos viven las reformas que nos han dejado sin derechos. Es cierto que su fuerza (la de los sindicatos) se basa en sus afiliados y en el seguimiento de sus convocatorias y que como consecuencia de varios descalabros, han perdido la fuerza necesaria para negociar al alza. Pero, uno no puede renunciar a los principios y bajarse los pantalones a fin de perder lo menos posible. Eso no significa que no creamos que los sindicatos son necesarios y que sin ellos, todo irá a peor. Pero el término asindicalista y apolítico a muchos nos suena a la derecha de toda la vida, porque es lo que tradicionalmente decían los partidarios de Franco. Creemos en el sindicalismo comprometido que no negocia pérdidas de derechos.

Igualmente, aquel grito de “PSOE-PP la misma mierda es” se ha interpretado mal y ha sido poco afortunado. Es evidente que el PSOE no se habría atrevido a tanto y que el PP respira fascismo por todos sus poros. Pero estamos en lo de los sindicatos. El PSOE ha jugado desde 1982 a la democracia cristiana. Lo cual no estaría mal si se publicitara como un partido de centro derecha pero si para un partido que se dice socialista y obrero. Cinco reformas laborales a cada cual más restrictiva de derechos (aunque desde luego lejanas a la sinrazón fascista de esta última del PP), una reforma de las pensiones que hará que los menores de 40 años no puedan cobrar pensión en el futuro, una rebaja salarial de los funcionarios y otra efectiva del salario del resto de trabajadores no son desde luego medidas progresistas.

Por último, nos hemos enfrascado en debates inútiles y largos que han diluido los mensajes y los objetivos y que han cansado a la población.

Pero desde luego, el 15M ha conseguido alguno de sus objetivos. El principal que la gente se concienciase de la situación y de que las reformas son necesarias y urgentes. Se han conseguido junto con  el movimiento “stop desahucios” cientos de paralizaciones de desalojos y que muchas familias tengan futuro gracias a la dación en pago. Se han conseguido que de las asambleas de barrio salgan decenas de proyectos culturales que mejoran los barrios e integran a sus vecinos. Eso pese a las trabas puestas por los políticos de turno.

Sin embargo creo que el éxito mayor de este movimiento fue su participación en la infraestructura del referéndum sobre la privatización del Canal de Isabel II. No creo que la plataforma contra la privatización del canal hubiera conseguido poner ni la mitad de mesas electorales ni tener la participación tan importante que tuvo.

Nos queda conseguir la reforma electoral como primer paso para la reforma del estado.

De momento, tenemos por delante la manifestación del 12 de Mayo. Deberíamos dejar nuestras posturas personalistas y centrarnos en lo común: la reforma de la ley electoral, la reforma de la política para acabar con los privilegios de los políticos, el derecho a la vivienda, la devolución de los servicios públicos al pueblo, el control de las entidades bancarias, la imposición de un sistema fiscal progresivo y directo, la persecución del fraude fiscal, la reducción del gasto militar, la cancelación de los fondos a las iglesias y la separación iglesia-estado.

Pero es más, todos aquellos creen que estamos manejados por los fascistas, deberían pararse a considerar si nuestras peticiones concuerdan con las suyas y unir fuerzas. Porque en la unión está la fuerza y en la división la esclavitud.

Anuncios

12 comentarios en “DRY y el 15M, la colctividad individual.

  1. Me uno al peloteo, porque últimamente no comento mucho, pero no dejo de leer todas tus publicaciones aquí y no quiero que dejes de hacerlo.
    Un saludo y gracias.

    • Pues aunque hay días que uno no esté muy fino y no sepa que contar, para mi se ha convertido en un hábito y en una obligación.

      Salud

  2. “PSOE-PP la misma mierda es” se ha interpretado mal y ha sido poco afortunado.
    Es la primera vez que leo a alguien que admite lo poco afortunado que ha sido el lema y se agradece.
    El otro día en la concentración delante del Ministerio de Sanidad coreaban lo mismo de los dos sindicatos mayoritarios y una sr que había sido representante sindical de uno de ellos les recordó que no era momento de marcar esas diferencias y creo que es así.
    Si que es momento de unir fuerzas.
    Salud y gracias

    • Es el momento de unir fuerzas. He militado en CCOO hasta que se firmó la reforma de las pensiones. Esa fue la gota que colmó mi vaso. El 15 de Mayo, cuando escuché por primera vez ese grito de guerra de “PSOE-PP, la misma mierda es” me quedé sorprendido y no pude corearlo. Cuando escucho eso de “Barato, barato, se vende sindicato” me pasa lo mismo: no soy capaz de corear eso.
      Creo que la unión de todos en un mismo tronco común con un fin concreto ý un mismo objetivo es la única forma de conseguir que el sistema haga agua. Una vez dinamitado, que cada uno reclame lo que quiera.
      Pero también entiendo a quienes corean eso. El PSOE siempre hace que esas palabras tengan sentido. Hoy en las cortes, con las preguntas sobre la monarquía ha jugado de nuevo a la democracia cristiana y así no hay defensa posible.

      Salud y gracias Lume por tu comentario. Nuestros objetivos creo que se parecen mucho aunque tengamos puntos de vista distintos.

  3. Al PP se le ven/huelen las intenciones independientemente de los discursos. Al PSOE, también.
    En el PP pastan y cocean la derecha y la ultraderecha; en el PSOE hay que escarbar mucho para encontrar, entre sus luminarias, un/una izquierdista que no lo sea exclusivamente por saberse el estribillo de la Internacional; en cambio, abundan los pisaverdes, los escaladores sin piolet y los del sillón de mis entretelas… Ah, pero son especialistas en marear no sólo la perdiz sino hasta al mismísimo quebrantahuesos..
    El PP es infumable y chulesco; el PSOE, penoso.
    Pero no, no son la misma mierda. La del PSOE, convenientemente reciclada, aun puede servir de abono. La del PP, por su toxicidad, no hay bidón lo suficientemente hermético que pueda contenerla sin terminar agrietándose y contaminando el entorno.

    Salud(os).

  4. Pingback: Miembros del colectivo 15M | ASAMBLEA VINARÒS

Los comentarios están cerrados.