Camino a la miseria

El otro día escuchaba en la Cadena Ser, a un tipo que exponía que la inmigración ilegal, durante los años en los que los inmigrantes llegaban a España en centenares de miles, estaba propiciada y patrocinada por los empresarios que es a quién más interesaban los sin papeles.

No se si la CEOE del presunto delincuente que presidía entonces esta organización, estaban detrás de las mafias traficantes de personas, pero visto lo visto, este tipo que hablaba en la SER llevaba mucha parte de razón.

Dice un refrán castellano que dos no discuten si uno no quiere. De la misma forma, no habría trabajadores ilegales si los empresarios no se saltaran la ley. ¿A quién le interesa tener un empleado que cobra menos de la mitad que otro, que no tiene costes de seguridad social, ni papeleos, ni puede afiliarse a un sindicato, ni protestar y sobre todo hacer todo lo que le mandan sin ningún contrato que le ampare? Al resto de trabajadores legales, desde luego que no, porque mientras un empresario está explotando a una persona en esas circunstancias, le está privando del pan a otro legal.

La explotación de seres humanos por otros humanos ha estado siempre ligada a los ricos y poderosos (que en un tanto por ciento importante lo son precisamente por no tener escrúpulos).

Durante esta estafa que estamos sufriendo, los inmigrantes son los que aguantan el chaparrón porque están dispuestos a trabajar en condiciones y por salarios que los nativos no aceptan. Viven en algunos acasos hacinados para poder comer, pagar el alquiler y poder ahorrar para mandar dinero a sus familiares que quedaron en sus países de origen.

Ellos no son culpables de la situación. Son víctimas como los demás trabajadores.

Dice este desgobierno de la caspa, el palo y la misa diaria que la reforma laboral acabará dando trabajo a los parados. Lo que no cuenta es que, antes de darles trabajo acabará dejándonos a todos en el paro. Si a un ser humano que vive correctamente, le vamos quitando el trabajo, la casa, el coche, la comida y la dignidad, es evidente que si no se quita la vida o se la quita a alguien en un ataque de desesperación, acabará aceptando cualquier trabajo por cualquier salario y condiciones. Ese es el secreto de esta mierda de reforma de las condiciones laborales.

Mientras escribo estas líneas, mi mujer está viendo en la tele un reportaje sobre los negocios chinos. Viviendas superpobladas a 100 euros al mes que comparten 9 personas en 50 metros cuadrados. Todos explotados por otras personas que, al igual que ellos, fueron explotados y que han logrado el sueño capitalista en España.

Y eso es lo que pretenden los neonazis instalados en Alemania, convertir los países periféricos de la UE en colonias que compitan con los chinos.

Que el desgobierno casposo, fascista y nacional-católico quiera cobrar 700 euros a los inmigrantes que no tengan papeles para ser atendidos si se ponen enfermos, tiene un doble propósito. Por una parte dar negocio a las empresas privadas sanitarias que por cien euros menos ofrecen coberturas anuales y por otro, obligarles a trabajar en la economía sumergida. ¿De dónde va a sacar un inmigrante que no puede trabajar legalmente y que tiene que comer de la beneficencia 700 euros para pagar su seguro sanitario? Sólo hay dos caminos, o roba o trabaja sin papeles.

Este desgobierno hace de la indecencia su leit motiv, de la mentira su razón de ser, de la manipulación su seguimiento y de la involución el gran objetivo. Involución para que ellos puedan seguir viviendo opíparamente mientras los demás nos convertimos en esclavos.

Que la estupidez y la idiotez que sudan por todos sus poros, no os confundan. Cuando un Ministro como el doble del Insufrible gastador de la Botella, (el de Industria) dice una idiotez como que los Españoles se van de vacaciones a lugares exóticos con mosquitos y temperaturas de 40 grados (como si aquí no hubiera mosquitos en muchos lugares de costa y no hiciera calor), en lugar de dejar su dinero en España, no sólo está expresando su escaso nivel intelectual, sino que además está mandando un mensaje a todos aquellos que son de la ralea de “¡España, Paña!”.

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10 comentarios en “Camino a la miseria

  1. Nos olvidamos de que los nativos también aceptaban esas condiciones de trabajo… no se necesitan inmigrantes para explotar a la gente. Muchos españoles trabajaban cobrando en negro, o aceptando cobrar más de la mitad de su salario en negro, o echando más horas de las que debían sin cobrarlas…
    Los inmigrantes también, solo que no accedían a mejores puestos si no tenían papeles. Pero no es que empeoraran las condiciones de los de aquí.

    • Yo no he dicho tal cosa, Patricia. Los inmigrantes no son culpables de nada, son unos explotados mas. Con la diferencia de que ellos, en muchos casos son excluidos de la sociedad.

      ¿Cuántos españoles conoces tu que vivan hacinados en un piso? Chinos, sudameracanos y personas del Magreb son explotadas en el trabajo y en la vivienda.

      El culpable siempre es el que explota, aunque el explotado, nacional o extranjero pudiera en muchos casos hacer algo más de lo que hace.

      Salud, Sevillana-Madrileña…
      ¿Cómo van los urones?

      • Ya se que no has dicho que sean culpables, simplemente señalo que ni siquiera es lógico de lo que se les acusa.
        En cuanto al hacinamiento, normalmente un nativo tiene una red de solidaridad familiar que hace que su familia tenga acceso a un piso, pero también se alquilan pisos que son ratoneras por precios excesivos, normalmente a jóvenes emancipados o estudiantes. Y hay muchos en situaciones de vulnerabilidad muy invisibilizados.
        (Los hurones muriendo poco a poco por el calor, los pobres jejeje)

  2. Los inmigrantes del Tercer Mundo (concretemos), aquellos que son expulsados de sus países por hambre o por cuestiones políticas generalmente provocadas por los países ricos, han sido los nuevos esclavos de las sociedades “desarrolladas”. Antes eran cazados por los negreros, ahora no hace falta ir a por ellos; empobreciendo sus países se ven obligados a salir de allí.

    Al llegar aquí agradecen enormemente lo que nosotros consideraríamos un insulto. Ponen su trabajo con el que los explotadores obtienen grandes beneficios al ahorrares costes sociales.

    Los explotadores los utilizan para destrozar el mercado laboral y los políticos los estigmatizan como “invasores que vienen a quitarnos el trabajo” y “a contaminar nuestra cultura” cuando ya han sido exprimidos y dicen que ya no nos hacen falta. Un discurso que hace que en las clases bajas y no tan bajas genere xenofobia, lo cual interesa a los partidos conservadores y de extrema derecha: generar un caladero de votos entre las clases desfavorecidas.

    Reforma laboral combinada con políticas de inmigración xenófobas es el cocktail perfecto para la emergencia del fascismo. Escucho a demasiada gente tirar contra los inmigrantes y eso no me gusta. Cuidado no nos la cuelen por ahí, como ya ha ocurrido en pueblos de Catalunya.

    Estábamos mal y parió la abuela. A ver por dónde sale el “gominas” (Mario Conde).

    Saludos antinacionalistas.

    • Esa es mi preocupación también Red. La Xenofobia y el discurso maléfico de que vienen a quitarnos el trabajo se está instalando en las clases más pobres. En lugar de luchar contra el que de verdad es el causante de sus desgracias luchan contra sus vecinos porque tienen un tono de piel distinto, una entonación más musical o simplemente porque varias familias comparten vivienda.
      Es el juego de los fascistas, que como el de la falsa inutilidad de la política está haciendo mucho daño.

      Salud, amigo

  3. Y mira que este fue país de emigrantes. Muchos, tan indocumentados -a mí la palabra ilegal referida a un ser humano me aira- como los llegados en la actualidad en busca de un sueño que la implacable realidad se encarga pronto de destruir.

    Y qué bien viene el distinto, el foráneo a esos xenófobos patrios que se creen poseedores de una genética forjada con una mota de roña de don Pelayo.

    • Yo tenía un compañero ex-emigrante a Suiza y Alemania, que despotricaba sobre los inmigrantes. Cuando le recordaba que el llegó a Suiza con una maleta de madera y unas cuerdas, sin contrato y a la aventura, siempre decía que lo suyo era distinto.
      No hay peor cosa que olvidar lo que uno ha sido.
      Salud y bienvenido de nuevo.

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