Luchas equivocadas

Es habitual que en este puñetero país cuando las personas protestan por algo, acaben desviando el foco de su reclamación hacia la comparación con las mejores condiciones de los otros para intentar que, en lugar de reivindicar sus mejoras, acaben queriendo que se empeoren las de los demás.

No soy futbolero, no me gusta el fútbol y como decía Marx de la religión, creo que el fútbol es el éxtasis del pueblo (ya se que él decía opio, pero entonces no existía esta droga moderna que te deja alelao, enfermo y te vuelve absolutamente jilipollas). Por eso, cuando el otro día escuchaba al Alcalde de Bilbao rebuznar con demagogia asimilando la actualidad y el salario de un jugador, me sentí igual que cuando la mayor parte de los españoles se acordaron de todas las madres de los controladores aéreos, no por que su huelga fuera o no encubierta, sino porque ganaban un salario según ellos demencial.

Al igual que dije entonces, los trabajadores no debemos reclamar nuestros derechos intentando rebajar los de los demás, sino todo lo contrario. La lucha debe de ser para conseguir mejorar nuestras condiciones y no para empeorar las del vecino.

Los que me conocen personalmente saben que no tengo mucho apego ni aprecio hacia la policía (en general, ya sean picoletos, maderos o miñones) debido a una serie de experiencias nefastas. Cuando era niño un sargento de los picoletos que venía por mi casa, me ponía las esposas y me hacía daño sólo para echar unas risas. En Bilbao, con apenas 16 años, me metieron el cañón de una “zeta” en la oreja y con poco más de veinte años, un mamarracho que venía desquiciado de Euskadi le puso la pistola en la sien de un amigo porque le reprendió cuando intentaba propasarse con una de nuestras amigas. Por eso, este post no es nada objetivo.

Resulta que ayer 22 de agosto, unos cuarenta policías se concentraron frente al Ministerio del Interior, no para reclamarle que deje sin efecto la rebaja salarial de los empleados públicos, no para gritarle a la cara a su jefe que se comporta como el peor de los fascistas cuando les azuza contra el personal civil para molerlos a palos, no para reclamar salario justo y digno, no. Se concentraron para reclamar al gobierno que tenga un “trato diferente” [y preferente] con ellos y que por tanto, deje sin efecto SU rebaja salarial porque “ellos no son como los demás funcionarios”. Decía el Secretario general del CEP que Yo no quito valor a otros funcionarios, pero la seguridad en España no es comparable a ningún otro funcionariado. La seguridad se debe tratar de otra forma“.

¡Hombre, por supuesto que ellos no son como los demás! Mientras ellos se dedican a dar palos, a proteger a banqueros y poderosos, los médicos o bomberos están salvando vidas, los profesores están educando a sus hijos para que cuando sean mayores sean capaces de interpretar las órdenes de un fascista y así “torearlas” sin necesidad de amoratar las espaldas de los ciudadanos. Los barrenderos nos limpian las calles para que la suciedad no se convierta en enfermedad, sin los celadores que nos llevan a las pruebas médicas, moriríamos en los hospitales, sin la señora de la limpieza los virus y bacterias acabarían matándonos, sin los carteros nos quedaríamos sin la comunicación de ese trabajo que tanto necesitamos, sin los trabajadores del INE no habría censo electoral y sin los de los juzgados, jamás tendríamos la oportunidad de defendernos de las injusticias. ¿Porqué son ellos más necesarios que los demás? En Marinaleda no hay policía y es uno de los pueblos con menor tasa de delincuencia y todo el mundo tiene trabajo.

A no ser claro que ese mensaje sea una seria advertencia subliminal al Ministro del Interior para dejarle claro que, si el gobierno los trata como a los demás empleados públicos, dejarán de dar palos a diestro y siniestro y tal y como están las cosas, puede que algún político acabe en el hospital. Y eso, sería aun más intolerable todavía. No porque dejen de dar palos, lo que sería una estupenda noticia, sino porque, al final se confirmaría lo que muchos sospechamos, que sólo son mercenarios sin escrúpulos al servicio del que manda.

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13 comentarios en “Luchas equivocadas

  1. Buenos días.

    Las fuerzas de seguridad del estado están al servicio de quien les paga el sueldo, es decir, sus más inmediatos jefes.

    Tenemos la estúpida manía de pensar que a los funcionarios los pagamos nosotros, y bueno, pues no es así, a los funcionarios los paga el estado en base a lo que ciertos cargos determinan, y el estado, al igual que Eroski, recibe su dinero del pueblo. Quizás la diferencia reside en que podemos elegir ir al Eroski, al Carrefour o al Mercadona, y que el estado tiene el monopolio de la recaudación de impuestos.

    Para mi el mensaje de que La Seguridad no es comparable a cualquier otro funcionariado viene a reflejar que Las Fuerzas de Seguridad quieren estar más ligadas al Ejército, ser menos civiles, alejarse de la sociedad.

    • Coincido contigo en que a los trabajadores públicos los paga la administración u organismo correspondiente y no los ciudadanos. No va por ahí el sentido del post.
      También coincido en que son más militares que civiles y eso es una rémora del franquismo que ya debiera haber sido superada.
      Cuando un policía se cree que es más que los demás y que su trabajo es imprescindible es cuando se olvida que su deber (como el de cualquier otro trabajador público) es trabajar conforme a la ley y por tanto según el artículo 104 de la constitución, las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado tienen como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana, cumplir y hacer cumplir la ley. Cuando el Ministro de turno llama a disolver una manifestación pacífica, está haciendo que se incumpla el derecho de los ciudadanos a manifestarse y desde luego, un policía, jamás debiera usar la fuerza bruta para disolver una manifestación pacífica. Cuando hay saña se están extralimitando.
      Por eso, digo que no son distintos a los demás trabajadores públicos porque su función debería ser una más de las de los distintos colectivos públicos. Cuando uno amenaza con no cumplir con lo que le ordenan, es que su trabajo no es el que debiera.

      Salud amigo.

    • Muchas gracias por el comunicado.
      Tengo alguna experiencia en negociación con los piratas del partido de los negocios y siempre hacen lo mismo: “buenas palabras y puñaladas por la espalda”.
      Y si el director General de la Policía les dice que son “especiales” es porque es lo que los policías quieren oír.
      A mi no me parece mal que presionen con los medios que tienen para que no les quiten ni la paga ni la productividad. Cada uno se busca las abichuelas como puede. Lo que me parecería mal es que amenazaran con dejar de hacer algo que cuando menos es “alegal”, pero que le viene muy bien al gobierno de turno, para reclamar sus derechos. Porque entonces, se demostraría que la policía no sirve a la ciudadanía sino que serían “porteros de discoteca” al servicio del gobierno de turno. Y eso es INACEPTABLE.
      Salud y gracias por el enlace.

    • Si los sindicatos policiales aceptaran cualquier privilegio diferenciador respecto al resto de los empleados públicos serían vistos como traidores.

      Exijid llevar el número visible y dejaros de medias tintas. Sois pueblo y vuestro deber es estar con el pueblo al igual que el poder, si este se demarca en beneficio de los privilegiados no seáis cómplices. El pueblo nunca es el enemigo, sólo Franco lo entendió así y las consecuencias todavía las estamos sufriendo.

      Saludos

  2. Simplemente el hecho de que ellos mismos no exijan llevar el número de agente que les identifica de manera visible ya me indica cierta complicidad insana con los abusos de poder que siempre tienden a cometer quienes lo detentan.

    Si lucieran su identificación se pensarían dos veces el porrazo que van a endiñar. Pero en las academias los instruyen en la cobardía, no en el servicio al ciudadano al que sus jefes llaman “enemigo”. Están preparados para infundir el miedo dando estopa desproporcionadamente a los débiles. Ante bomberos o mineros, gente atlética y con carácter, se quitan el casco en plan solidario: son cobardes. También insolidarios, esa manifestación a la que te refieres lo demuestra. Buscan el cobijo de los poderosos traicionando a los suyos por un plato de lentejas

    En Inglaterra llevan su número y van sin pistola. Aquí son pedazos de carne con ojos a las órdenes del poder que defiende intereses muy concretos, los de los ricos.

    Sólo hay que pensar en el origen de la Guardia Civil: policía rural, militarizada, para guardar los intereses de los terratenientes. No ha cambiado mucho después de más de 150 años.

    Que luzcan su placa como ordena la ley, y si van sin pistola mejor, mientras no lo hagan los veré como cobardes fuerzas represoras.

    Salud

  3. …y de funcionariado va la cosa. Una buena amiga, funcionaria de carrera con cerca de treinta años de servicio en la enseñanza. Toda su vida laboral en el pueblo, luchadora infatigable, vocacional hasta el desespero de su familia, a quienes sólo les dedicaba los fines de semana, obtuvo plaza, por Concurso de Traslados, en la que se gastó todos los puntos acumulados, en un colegio de la capital en septiembre de 2011. En junio de 2012 los recortes de esta tropa de indecentes, la convierten en desplazada forzosa. Todavía no la he escuchado decir que ella merecería un trato preferente por pertenecer al Cuerpo de Maestros/Maestras.

    • Es que nadie con un poquito de inteligencia y dignidad relclamaría un trato especial para él. Entre otras cosas porque eso es ilegal y va contra el principio de igualdad. Ya se que hay miles de subterfugios para saltarse la ley, pero eso es aún más ruin.
      Salud, amigo y deséale toda la suerte del mundo a tu amiga!

  4. Y digo yo. Si ahora se quejan por cobrar lo mismo que el resto de funcionarios, ¿por qué no se quejaban antes de la bajada? A mi me parece una situación idéntica.
    Lo que parece que les jode es que ya más de media población les tiene un asco y un miedo visceral por sus acciones tan viles. Normal. Y, que bueno, ya que han asimilado la profesión de putita de sus amos, al menos no poner la cama.

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