Más fascismo, esto es la guerra!!!!

Ayer, hablábamos de la tramposa Mariloly, de los peligros de los cantos de sirena y de la patada en todo el centro de flotación de la democracia con las propuestas de reducción de parlamentarios que NUNCA afectan a aquellos que no creen en la libertad y que en realidad son medidas encubiertas para sostener un poder cada día más protestado en la calle.

Y al parecer, eso, la calle, les molesta muy mucho. Quieren hacer ver a la idiocia de las ideas de la España, grande, libre y una, a la de “todos los políticos son iguales” y a la de los que piensan que esto se arregla con un fantoche de mano dura, que las manifestaciones del 25S-26S y 29 S no les han afectado. En realidad, se trata de todo lo contrario. Como decía ayer en su artículo del diario.es don “Carne Cruda”, el rodeo al Congreso les ha llegado a algunos políticos como una cuerda alrededor de su gaznate. Cuerda que se tensaba, cuantas más hostias daban los maderos en la calle.

Pero a quién más les ha afectado son a los indolentes del Partido de los Negocios, que además de joderle el protagonismo al Chisgarabís del puro, de las perogrulladas y de las idioteces varias, mientras se fumaba un habano en New York, han visto como los seis mil de la Plaza del Neeptuno, conseguíamos portadas nada más y nada menos que en el New York Times.

Pero en su huída hacia delante, hacia el fascismo puro y duro, ya sin caretas ni sedas tintadas de grupo democrático, sale ayer la que no respeta la ley cuando tiene a un prófugo en su mismo colchón, cuando ordena a la policía cargar y disparar dentro de recintos cerrados como bares y estaciones de metro, la que ordena que sus policías no vayan identificados, y nos dice que va siendo hora de hacer una ley de manifestación a medida del partido de los negocios. Una ley que permita que si quién se manifiesta es contrario a las medidas empobrecedoras de un desgobierno inútil, sean consideradas ilegales y todos sus participantes acusados de atentado contra las instituciones. Una ley que permita, sin embargo que antiabortistas, curas, y demás caspa puedan salir a la calle cuando quieran y como quieran. Una ley que prohíba expresar en la calle cosas tan malvadas como el derecho a una vivienda digna, el de una sanidad universal o una educación en condiciones, mientras que permita ideas tan “progresistas” como la obligatoriedad de permanecer con la misma mujer/hombre durante toda la vida, la de que los pobres no puedan decidir sobre el futuro de lo que han engendrado o más adelante la obligatoriedad de la misa diaria.

A la fascista delegada del desgobierno, se le ve cada día más el plumero. Al parecer, ahora que Doña Rancia está momentáneamente K.O., quiere coger las riendas de la diligencia que lleva directa al infierno.

Legalice usted que la policía pueda cargar con fuego real en las manifestaciones. Total ya no se puede caer más en la hijoputez, ni ser más burda, fascista y soplagaitas que lo que usted es, señora del prófugo.                   

Anuncios

3 comentarios en “Más fascismo, esto es la guerra!!!!

  1. También leí el artículo de “Carne Cruda”. Esclarecedor. Siempre sostengo que cuando se hace una acción inteligente, en contestación a lo que es una constante insoportable, como es el caso de una protesta callejera, el primero que desbarra ha perdido. El 29-S, y los días previos, ya había perdido el Gobierno. Sólo con semejante desproporción en el despliegue y aislamiento del Congreso, ya perdieron la partida. Lo que vino después… las descargas policiales como en los mejores tiempos de la dictadura franquista, eso, ya no tiene nombre. O sí. Ahí están -tanto los testimonios de quienes han sufrido en sus propias carnes a “nuestra” “democrática” policía- como los vídeos, incontestables, que han circulado hasta lo indecible.

    La verborrea de los representantes policiales en La Sexta (el único islote que se atreve a conectar la realidad con la gente que consume como única fuente de información la TV) también ha posibilitado que se retraten y conozcamos cómo piensan los encargados de dar los palos. Elocuente y clarificador.

    Y para rematar el pastel, además de condecoraciones, hemos soportado las barbaridades de “demócratas de toda la vida” (léase fascistas conversos) indicando que se censuren las imágenes de las descargas policiales. O de Cifuentes, pidiendo otro asalto, uno más, a los derechos reconocidos en la Constitución. Ya sabemos que las “regulaciones” y las “reformas” recaen siempre sobre los de abajo, nunca sobre los que mandan económicamente ni de sus representantes políticos.

    Y, aunque de momento en la Audiencia les han parado los pies, tiempo al tiempo, porque cada día que pasa una vuelta de tuerca nueva nos va demostrando que la democracia surgida a partir de la Transición es una democracia de cartón piedra, una chapuza para salir del paso y de lo que en aquellos momentos era algo, como ahora, innegable: la presión de la calle sobre el Régimen. O como más finamente indican otros: “democracia de perfil bajo”

    Sigamos echando por tierra la mascarada. La calle, lo está consiguiendo.

    Salud, y como siempre, calle.

  2. Dicen que eran sólo 6.000. Pues si esos 6.000 les hacen reaccionar de esa manera su coherencia solo es explicable desde una lógica fascista: manipulo la información para quitar importancia, desautorizar y demonizar a los que ejercen sus derechos pero actúo como si nos invadiera el enemigo.

    Me encanta su reacción, cada día se evidencian más. También la de los manifestantes y detenidos, están consiguiendo cargar de simbolismo y héroes el discurso del pueblo, la que facilita su cohesión, refuerza identidades y anima a participar cada vez más a los neutrales y tibios (la historia del Camarero Casillas es total). También radicaliza a los participantes más comprometidos. Son las consecuencias de un torticero diagnóstico de la situación: no es un problema de orden público, es una cuestión de cambio social. La sociedad está cada vez más acorralada y si no hay válvula de escape petará.

    Si los políticos tuvieran verdadero espíritu democrático y no hubieran conformado clase o casta, un partido de izquierdas (si tuvieran principios sería imposible hablar de clase política pues un progresista puro no tiene nada que ver con un conservador neoliberal) sería capaz de canalizar el conflicto. Pero al no tener credibilidad y ser conscientes de ello no se atreven a tomar la iniciativa decididamente. Estamos sin representación política, solo representan a los mercados que les ordena que nos transfieran su miedo.

    Empieza a ser hora de que los políticos de izquierda se dejen ver en estos eventos, sin complejos, como hizo la derecha cuando estaba en la oposición. A ver si los maderos se atreven a actuar de esa forma cuando hay representantes del pueblo entre los manifestantes. Tienen que retomar decididamente el discurso de izquierdas en el Parlamento y eso sólo lo conocerán cuando sean capaces de volver a conectar con la calle.

    Las Cospe se ha pasado veinte pueblos, pero la izquierda también. Consecuencia de la retirada de los sueldos a los diputados tiene que ser una renovación de conciencia por una vuelta a los orígenes; ahora vamos a ver si emerge una izquierda más auténtica, la que pide el pueblo. Es la última oportunidad para la izquierda parlamentaria: o demuestran estar con el pueblo o están contra él. Que se dejen ya de bailar el agua al capital y empiecen ya de una vez a ejercer su papel, se lo están poniendo a huevo.

    El rescate no es que sea inevitable, es que ya estamos intervenidos y no lo creemos por tanto eufemismo que emplean. La izquierda tiene que decir mucho sobre por qué unas condiciones y no otras para el rescate y sin costes para ella.

    Los sindicatos mayoritarios están sabiendo aproximarse al pueblo después de las hostias que han recibido, se han dado cuenta de que tienen que tender puentes con los movimientos sociales y lo van consiguiendo poco a poco desde un segundo plano, van recuperando capacidad de movilización y control del conflicto, se van acercando al pueblo. Es necesario que los partidos de izquierda se vayan aplicando el cuento y eso se hace estando con el pueblo sin tibiezas ni ambigüedades.

    Si los atentados contra la democracia que estamos padeciendo por el nacionalcatolicismo no les hacen reaccionar ya a los parlamentarios de izquierdas (que no tienen nada que perder y si mucho que ganar pues están ante la dictadura de la mayoría) de manera proporcional, la anomia se apoderará de la sociedad. Al tiempo.

    http://www.diarioelaguijon.com/noticia/6351/LOS-AGUIJONAZOS/Rajoy-sustituira-a-Cifuentes-como-Delegada-del-Gobierno-por-la-metedura-de-pata-del-25-S.html

    Salud, calle y red, amigos. Y en la calle los parlamentarios de izquierdas, sin protagonismos, sin siglas, pero con nuestros lemas y si no que también les quiten el sueldo para que espabilen.

Los comentarios están cerrados.