Ciegos, sordos y egocéntricos

Desde hace poco más de 11 meses que este desgobierno lleva cacicando, revertiendo el estado hacia 1940, dictando decretos que “evaden” la soberanía popular y azuzando a sus hooligans (Trabajo, educación y la verdulera de Albacete, básicamente) llevamos movilizándonos casi día tras día, semana tras semana y mes a mes. Al principio éramos unos pocos. Ahora cada día somos más y se han unido muchos partidos políticos y organizaciones sindicales a nuestra lucha. Pero el que es sordo aunque tenga buen oído, no escuchará porque dentro de su estrategia de destrucción está que haya cuantas más huelgas, mejor y cuantas más manifestaciones también. Porque las huelgas y manifestaciones crispan a sus seguidores que defienden con uñas y dientes lo que la caspa propone aunque sea la mayor aberración del mundo.

Para ellos, los que secundamos las huelgas somos terroristas de la ETA. Los que defendemos una educación pública en la que no se pueda manipular la ley hasta convertir las aulas en correccionales masificados (37 o cuarenta alumnos por aula sin mesas porque no caben y apiñados en sillas dónde el apoyo para los folios apenas tiene 20 cm cuadrados) somos tachados de irresponsables. Quienes se manifiestan son algarábides (que provocan algarabías). Los que convocan manifestaciones o concentraciones extremistas y para colmo, quienes odiamos la violencia además somos extremistas violentos.

Quién está en posesión de la única verdad (la suya) desde un dios (cuyos mandatos se saltan si les conviene) hasta los planteamientos económicos (que ha llevado a la quiebra a todas aquellas empresas cuyos mangantes ahora nos dictan las normas) no escucha porque todos los demás estamos equivocados. Ellos son los que llevan la razón, por mucho que los millones de pobres que se han quedado en la miseria en el último año certifiquen lo contrario. Ellos son los que recetan gasolina para apagar el fuego. Tienen la “genial” idea de que una vez esté todo arrasado, solo podrán germinar las semillas aunque para ello, hayan dejado un rastro de muertos y desarrapados.

El día 14 de Noviembre, es muy probable que tengamos una nueva huelga general. Huelga que servirá de nuevo para calificarnos como irresponsables, etarras, extremistas y comunistas. Ninguno de esos apelativos es un insulto en si, pero quién los predica está desviando el foco de atención para que esos adjetivos no sean relacionados con sus actuaciones. Ellos no son comunistas sino fascistas, y desde luego son extremistas, terroristas políticos y muy, muy irresponsables. Pero la soberbia, la estupidez y sobre todo las ganas de servirse y de utilizar a los demás (sobre todo el dinero de nuestros impuestos) para amasar dinero les pone una biga en los ojos que les hace fijarse mucho más en la paja del ojo ajeno.

Debemos seguir en la calle, porque es nuestra única esperanza. La de que cada día seamos más y los de arriba, acaben bien abajo.

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6 comentarios en “Ciegos, sordos y egocéntricos

  1. El 14 de noviembre. Movilización convocada por los grupos de presión que se suma a las anteriormente convocadas por ellos y a las múltiples de todos los colores de los movimientos sociales. Los representantes, los partidos políticos, todavía no parecen enterarse bien del todo, quizá porque están atrapados por el poder financiero y el poder mediático.

    Los partidos políticos son la pieza del sistema que está evidenciando sus graves fallos. Uno con mayoría, el PP, legítimamente elegido ha perdido su legitimidad a chorros pero se ha hecho fuerte con la legalidad para convertirse en un actor social antisistema: el brote de nacionalismos empieza a hacer evidente la dictadura de la mayoría. Decretos para recortar derechos que garantizan la igualdad de oportunidades son su bandera.

    El resto de partidos, sus representantes que gozan de inmunidad parlamentaria, tienen la obligación de salir a la calle con sus representados y encabezar todo tipo de manifestaciones que convoquen los otros dos actores sociales (movimientos sociales y sindicatos). Es la manera de evitar las peligrosas consecuencias que va a tener la reforma del Código Penal. Si quieren representar, que es su obligación, que salgan a la calle con los representados a defender sin violencia los derechos sociales, civiles y políticos. Si se quedan en el Parlamento serán cómplices de la dictadura mayoritaria que está gripando el sistema.

    Salud, amigo Celemín, nos vemos en las calles.

  2. Los políticos al uso no saldrán a la calle. Primero porque desde su mundo burbujil no se enteran y segundo porque corren peligro entre la multitud. Muchos son los que piensan que sólo van a hacerse la foto.
    Somos nosotros, el pueblo de a pie, y los políticos que siempre han estado ahí, los que tenemos que dar el callo.

    Salud, calle y hulega general.

    • No te quito razón, amigo, la tienes al100%. Pero si Méndez y Toxo están siendo capaces de acercarse, poco a poco, a la ciudadanía a pesar de las que les cayó a raíz del 15-M, los parlamentarios se tienen que replantear su situación.

      Lara, Sabino, Llamazares, Garzón y alguno más deben empezar a dar forma al discurso político que emerge en la calle. Si estas minorías no reaccionan el Congreso se reconvertirá en unas Cortés de Procuradores, de hecho ya lo es. Tienen que empezar por dejar claro que no comulgan y como dentro del Congreso la aritmética parlamentaria y los medios los anulan deberían hacerlo en la calle; primero ellos solitos y luego ya veremos.

      Pocos escrúpulos tuvo el PP en convocar manifestaciones del brazo de la iglesia y beneficiándose del respeto de la izquierda a la democracia, cosa que ahora no hacen.

      Un abrazo

  3. De nuevo, las puntualizaciones que hace Red son no sólo sensatas, sino acertadas. Y de una lógica aplastante. Da en la diana cuando señala que los partidos están presos de los poderes financieros y por ende, mediáticos. Uno de los “melones abiertos” que dejan en evidencia al sistema.

    No hay justificación para que quienes son -o dicen ser nuestros representantes- ignoren la calle. Si se les llama pancarteros por parte de la caverna, pónganles un espejo para que se vean de la mano de la Iglesia en las calles y chitón.

    Pero, sería una forma de acercamiento necesario, imprescindible para recuperar a quienes dicen representar. Y sin ningúna duda, como apunta certeramente Red, la garantía que que el Código Penal recién reformado no caiga sobre las cabezas de la gente de la calle.

    Quedarse dentro del Parlamento les hará, se pongan como se pongan, cómplices del status quo que como indica Red, “está gripando el sistema”.

    ¡¡A la calle, coño, que los chuzos caen de punta!!

    Saud, amigos.

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