Tendencias de la “Radio Anuncio”

Captura de pantalla 2013-01-04 a la(s) 23.38.21Soy una persona de radio. Cuando estoy en casa, la tengo encendida casi siempre. Creo que es un medio excepcional. Claro que, al igual que la prensa y la TV, está siempre al servicio del mejor postor. Vamos, del que más dinero le mete o de aquel que elige a sus responsables para que le hagan propaganda y promoción.

Durante muchos años, cuando el maestro Gabilondo daba sus cátedras por las mañanas, escuchaba con placer aquella radio que el gobierno de Isidoro pervirtió hasta hacer que su amigo el exfranquista de las prisas se quedara con la SER. Una cadena de emisoras independientes asociadas que, lamentablemente, como REPSOL, Telefónica o ENDESA, fueron víctimas del saqueo liberal y pasaron a manos mucho más “intencionadas”.

En los últimos años, tenía un consuelo en RNE dónde personas como Toni Garrido me habían devuelto el gusto por escuchar una radio entretenida, imparcial, que no pretendía deformar sino informar y en la que todo el mundo tenía su sitio. Desgraciadamente con la llegada de los corsarios al desgobierno de España, y su interés por acabar con todo aquello que atufara a “libertad” y en su empeño en utilizar los medios públicos como forma de autobombo, promoción y ensalzamiento de la caspa, tuve que “volver” a la radio anuncio, a mi pesar. Porque sin radio, yo no sé estar.

Pero hay muchos días en los que escuchar esa radio anuncio me produce fatiga y cabreo. Porque hay muchos momentos en que esa emisora es tan tendenciosa como la propia RNE o la COPE. Y hoy es un día de esos. Hoy, el tratamiento que los cantamañanas que tienen un micrófono para difundir sus miserias le han dado a la huelga de metro de Madrid es especialmente vergonzoso, zafio y sobre todo sectario. Difundir la opinión del Consejero de Transportes como si sus palabras fueran noticia y no opinión, no contrastar lo que se supone que era una información del citado consejero y pretender hacer ver a los oyentes que los huelguistas son unos degenerados privilegiados que no tienen sentido de la decencia es propio de cantamañanas casposos y no de periodistas serios.

Difundir opiniones sólo contrarias a los huelguistas cuando en otros medios se han difundido muchas más opiniones de pasajeros comprensivos con ellos, es deformar, no informar y sobre todo manipular.

Y poner en un plano inferior el derecho a la huelga con el supuesto derecho a que una serie de borregos lleven a sus niños de paseo a ver como decenas de empresas exponen su marca en algo que debiera ser popular y callejero, es propio de quién está más cerca del desgobierno del Babas que de los que defienden la libertad, la democracia y una sociedad justa y de derecho.

¡Cuan lejos quedan los tiempos de Gabilondo o de Carlos Llamas!

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16 comentarios en “Tendencias de la “Radio Anuncio”

  1. Pingback: Tendencias de la “Radio Anuncio” | EL VIL METAL. | Scoop.it
    • Nada, porque la radio no es negocio, salvo raros casos y conseguir una radio que al menos se pueda oir es harto complicado.

      Salud, amigo.

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  3. La cosa es para desesperarse, pero ya sabes Celemín, por mucho que quieran cambiar la realidad, ésta es la que es.

    Me hace mucha gracia ver como tratan de establecer que el caos que está viviendo Madrid estos meses es culpa de los trabajadores, o de la herencia socialista o de cualquier otra causa, pero nunca de los responsables del gobierno. La irresponsabilidad es escandalosa y ya no vale mucho el efecto placebo que puedan intentar los medios de comunicación.

    Lo que vivimos directamente en la calle, en el trabajo o en nuestras familias y relaciones sociales más próximas lo vamos percibiendo cada vez más como algo que poco tiene que ver con lo que nos sirven los medios de comunicación y persuasión. Lo que te pasa a tí, amigo Celemín, cada vez nos pasa a más gente; sólo hay que ver los barómetros de las empresas demoscópicas. Éstas son las que están marcando la agenda informativa de los medios y cada vez están más despistados, cada vez menos encuentran en quien personificar los problemas lo que está obligando a salir a los gobernantes y “responsables” a salir en los medios a decir las gilipolleces que dicen.

    Se observa últimamente que en las manifas y conflictos sociales no aparecen líderes sindicales ni representantes de los grupos de interés, pero sin embargo están detrás organizando la movilización. Han entendido bien el mensaje de “no nos representan”. Es la ciudadanía la que está actuando sin representantes evitando que el conflicto se pueda canalizar a través de “personificaciones” que muy bien luego podrían ser sometidas a las manipulaciones de los medios y quedar fuera de combate, esas personas y sus representados. Estamos aprendiendo a movernos en ese espacio de autonomía que nos proporciona internet.

    No tienen salida, eliminar internet sería un suicidio. Y con internet y la organización horizontal en red que proporciona y que no necesita de líderes con nombre y apellidos, más tarde o más temprano, tendrán que doblar la rodilla. Los medios tradicionales ya no tienen interlocutores para elaborar la información basada en personajes de referencia que tanto necesitan los políticos. Desde el poder se les podía controlar, ahora el poder vuelve al pueblo, pues no cree ya en sus representantes. No queda otra, hay que replantearse la representación política. Cada vez más los medios tradicionales tienen que buscar la noticia en nuestro espacio de autonomía y eso está teniendo ya sus efectos e irán a más.

    Ayer le hicieron una entrevista al Rey en la 1 y después, un casposo “reavival” de la transición para inocularnos la grandeza de lo que hemos hecho estos treinta últimos años. Entre otros muchos eché de menos a Nicolás Redondo o Gerardo Iglesias o Julio Anguita. Interpreté que están quemando los últimos cartuchos que pueden disparar ya desde los medios de comunicación tradicionales y observé que la pólvora que llevan dentro está mojada. Y me encantó una frase del camaleón Cebrián: “si El País va bien, el país va bien”. Él lo contextualizaba en los años ochenta, yo lo contextualizo a día de hoy: los dos “países” están hechos una mierda y ya no nos hace falta otro El País, tenemos internet.

    SCRyD

    • No vi la entrevista porque no veo TVE y no se lo que por allí pasa. Pero aunque lo hubiera sabido tampoco me interesa nada de lo que pueda decir ese señor. Hoy he oído en la radio que expresaba su malestar por los movimientos rupturistas que dice no benefician a España. Quién no beneficia al estado es quién se lleva todos los años más de nueve millones de euros sin justificación, tiene entre sus familiares a presuntos delincuentes y no se somete a la valoración del pueblo.

      Salud, amigo.

  4. Mira tú por dónde, amigo Cele, has ido a poner hoy el acento en algo que justo ayer mismo meditaba yo mientras andaba oyendo la emisora de marras. Me decía a mi mismo cuanto daño hacía la banalización por sistema de todo asunto que cayese en sus ondas. Y con ello, la desactivación de la carga de indignación que pudiera producir el asunto que tratase. La Ser, como todo lo procedente del grupo PRISA, ha dejado de ser para mi un punto de referencia obligado.

    Internet y su transversalidad, como bien apunta Red, han acabado con una forma de manipular que ha ido siempre desde la cúspide de la pirámide hacia abajo. Y que no se sostiene ya de modo parejo a como ha dejado de sostenerse el tinglado montado en la Transición, que ha quedado absolutamente al descubierto y con el cartón piedra mojado por la intemperie.

    Dos frases para el olvido: “Siempre nos quedará la Ser” y “El País ha demostrado que se puede hacer negocio poniéndose al servicio de la ciudadanía” Se acabaron las milongas. Sólo nos queda Internet.

    Conveniente artículo Cele. Pedagógico, como siempre, tu comentario querido Red.

    Un abrazo a todos.

    SCRyD

    • Un placer leerte Narbona, como siempre.

      La estructura social es como la estructura de un edificio. Cimientos, pilares, muros de carga, forjados y cubiertas una vez hechas es muy difíciles cambiarlos, son sólidas y resistentes. Cambiarlos cuesta mucho esfuerzo, pero no son eternos.

      En la estructura social los medios de comunicación tradicionales, generadores de opinión pública, están obsoletos. Están ya sometidos a fuertes cargas de presión que no pueden aguantar (prensa escrita es ya una evidencia). Ahora el periodismo tiene que nutrirse cada vez más de la información que el ciudadano cuelga en las redes virtuales y tienen que ir asumiendo que su función y supervivencia consiste en ser altavoz de la INFORMACIÓN y OPINIÓN PÚBLICA que está emergiendo en la red virtual. Los medios tradicionales no van a desaparecer, son muy necesarios, pero tienen que ir asumiendo esa independencia que les impone la ciberciudadanía.

      La red es infinita y siempre necesitaremos algún medio que seleccione la información que en ella habita, por ahí creo que puede encontrar una salida el periodismo profesional, pero siendo muy conscientes de que ahora esa información la podremos contrastar los ciudadanos con un golpe de “click” en nuestros hardwards y no sólo eso, también podemos opinar y criticar. Hoy los periódicos han quedado reducidos ha panfletos de partidos políticos y corporaciones con intereses particulares. Ahora un periódico que quiera sobrevivir creo que debería asumir un pluralismo interno, una profesionalidad periodística independiente y diferenciar de manera taxativa información, opinión y propaganda. El periodismo es imprescindible, el negocio de las empresas de telecomunicación no. El periodismo que se someta a directrices al margen de su deontología profesional nunca será periodismo y terminaran pagando las consecuencias: Telemadrid, canal 9 de la Comunidad Valenciana, la prensa escrita en general, TVE, son ejemplos del fracaso del periodismo.

      Y el que quiera que lo entienda: la respuesta está en internet y en el nuevo espacio de autonomía que ha creado. No vale eso que dicen algunos mermados: “tenemos más votos de los que se manifiestan”; que ya no nos representáis ¡Coño! La cadena legitimidad-legalidad-gobierno se ha roto y la estamos reconstruyendo los ciudadanos, como la democracia manda, no dios.

      Un saludo

  5. Me has recordado a Carlos Llamas, un tio que no se casaba con nadie y tenia su opinión propia, sin amos, no como el 99 % de éstos periodistas de hoy que están vendidos al capital. Y de ellos es la gran responsabilidad de tener al pueblo aborregado atrozmente. Salud amigos.

    • Por eso digo que ¡Que lejos quedan aquellos tiempos! No quiero periodistas dóciles, paniaguados de ninguna tendencia. Quiero gente que informe, que contraste y que cuando da opinión, distinga claramente eso de la información.
      Salud, amigo

  6. Por último, estamos oyendo, proveniente desde gurús que hasta no hace mucho sentaban cátedra cada vez que se pronunciaban, que “nos vayamos acomodando a la nueva realidad, porque el estado de bienestar que conocíamos no va a volver más”. Y si bien esto el algo que está por ver, lo que si que no va a volver más es el status quo que ha permitido a los poderes manejar -informativamente hablando- a su absoluta conveniencia a la ciudadanía. Internet lo ha desmontado todo. Y sin ningún género de dudas, ha democratizado igualmente la circulación de la información. Lo de la “dosificación conveniente” desde arriba hacia abajo, se ha acabado.

    Estoy con Red en que el PERIODISMO es imprescindible y necesario. El negocio de las empresas de telecomunicación al uso, no.

    Muy bueno y completo tu comentario Red. Es igualmente un placer leerte siempre.

    Saludos.

    • Ahora, amigo Narbona, por parte del grupo de las Prisas, se ha emprendido una campaña contra lo que ellos llaman, la basura de Internet. Basura que somos todos nosotros. Todos los que “No tragamos” con lo que ellos dicen y dictaminan como bueno.
      Se han dado cuenta que su peso específico ha caído en picado y que, por mucha audiencia que digan los de TNS que tienen, muchos de nosotros somos oyentes, lectores y televidentes “transeúntes” y que sabemos discernir lo que nos interesa de sus informaciones y lo que no.

      Salud, internet y libertad

  7. Así es en efecto. Le has puesto el nombre correcto: somos “transeúntes” de sus medios. Y discernimos los que nos interesa y detectamos con facilidad las manipulaciones. No les perdemos la pista tampoco. Por razones obvias. Por eso sabemos que usan todo tipo de casos y cosas para enmierdar Internet.

    En la Red puedes encontrar lo que quieras, pero del mismo modo que no sigues a un medio habitual, sea escrito, oído o televisado, si sabes qué o quienes están detrás de ellos y no soportas su manera de “relatar los hechos”, tampoco sigues a la misma caterva en Internet, que la hay.

    Lo que aquí no encontramos es alguien que diga desde una poltrona: “Esto sí sale, esto no. Magnificad esto o silenciar lo otro”. Pero, sobre todo, que circula algo completamente distinto a lo que sucede en los medios tradicionales: la libertad de pensamiento. Que no ha de confundirse con la libertad de expresión. Y es fácil saber de qué hablamos si nos fijamos en qué periodistas dejan fuera de circulación, qué gente docta en materia económica no pueden ver que sus ideas no pueden difundirse porque ponen en entredicho con razones de peso el pensamiento único y permitido. A esa gente sí que las vamos a encontrar aquí. Por eso molesta Internet. Porque con este invento del diablo no pueden controlar a todos durante todo el tiempo.

    Saludos, amigos.

  8. Totalmente de acuerdo con todos Vds. Hace algun tiempo me pasó como a Celemín y dejé de escuchar informativos, ni RNE ni SER.
    Y esto ha tenido un efecto colateral beneficioso: ya no hay peleas con mis hijos cuando vamos juntos en el coche, hablo con ellos de una tal Rihanna (no sé si se escribe así), una tal Adelle, ya me he enterado que es eso del Gañán Style, en fin; comentamos en casa las bromas matinales de un tal Cárdenas.
    Confío no obstante que si hubiera aviso de tsunami, cosa rara en la estepa, también lo darán en las emisoras musicales.

    Salud amigos y un abrazo.

    • Pues es una opción que he estado tomando también estas navidades.
      Salud amigo y gracias por comentar,

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