No es país para honrados

Recuerdo como si fuera hoy que, con apenas 12 años, a hurtadillas, echaba mi primer cigarrillo en el puente romano de Cangas de Onís. Y lo recuerdo no por el cigarro en si, sino por la gran muesca que le hizo a mi conciencia. Estuve muchos días acongojado pensando en la maldad de un acto que durante años me habían machado como peligroso y malo.

Esta misma sensación regresó a mi unos meses más tarde cuando, queriendo imitar a los malos, malotes, intenté llevarme sin pagar un palote de una tienda de chuches. Mi cara debía de ser un poema porque el tendero me “cazó” al vuelo y le debí dar tanta pena que me dejó salir, no sin haberme echado una buena reprimenda.

Esa sensación de hacer algo malo se fue mitigando conforme el hábito del tabaco se instalaba en mi, hasta que llegó al extremo de que, durante mis años de fumador oculto, nunca volví a creer que hacía nada malo. (Ahora sin embargo que ya no fumo, creo que ha sido uno de los mayores errores de mi vida).

Creo que he contado alguna vez que tenía un compañero de pensión en mis años de estudiante, que cometió la gran estupidez de salir una noche con una pandilla de quinquis a robar un cassete de coche, porque así “se lo regalaban”. Tras es primer casette vinieron unos altavoces, otros robos varios en coches y hasta un asalto a un bar. Me contaba este ex-compañero que por cierto, no carecía de recursos como un servidor sino que justamente por tener coche y medios, necesitó el primer robo, que la primera vez, sintió como un ahogo y que estuvo varios días dándole vueltas al hurto y pensando seriamente en devolver lo robado. Entre el primer y el segundo robo pasó casi un mes. Entre el segundo y el tercero apenas diez días y a partir del cuarto, ya era una “necesidad” salir todas las noches al pille.

Si alguien educado en la moral de que el robo es algo malo, que ser delincuente es el camino fácil y el incorrecto, acaba cayendo en ese mundo tan ruin, ¿que no va a ocurrir con quién ve desde pequeño cómo sus progenitores maltratan al servicio, cómo son capaces de amasar fortunas a base de explotar, de expoliar y de pisotear los derechos de los que consideran sus “inferiores”.

Si además prostituyen la legalidad, si la retuercen hasta hacerla moralmente indignate, si cambian la legalidad a su conveniencia para poder actuar con todas las de la ley, pero sin dejar de arramplar con todo lo que quieren, el camino del delincuente legal se convierte en un verdadero sendero de pétalos de rosa.

Ayer decía Roso Mª Artal en su blog que, para poder sacar a delante la destrucción del derecho al aborto, con una ley misógina y meapilas, el egregio faraón convertido en menestro, y sus secuaces en las CCAA han nombrado a 7 conocidos antiabortistas de los 12 miembros del comité de Bioética que debe evaluar la nueva ley antiaborto.

Este suceso, no es algo nuevo. Durante años, se negaron a renovar los tribunales de justicia y el CGPJ porque no tenían mayoría suficiente para imponer a sus candidatos, en espera de mejores resultados electorales. Solo cuando un condescendiente Zapatero “tragó” con un siervo de esa secta que copa todo el poder del estado y que acabó pasándonos en dietas más de 15.000 euros por folgar con su guardaespaldas, estuvieron de acuerdo en el nombramiento. Llevan años hablando de transparencia, pero la pasada semana se opusieron a que el Congreso aprobara una moción para que todos los diputados hagan públicos sus salarios (do todos los tipos). Llevan años hablando de apoyar al ciudadano, pero son los inventores del silencio administrativo. El Congreso lleva seis meses acorralado por vallas para que el pueblo ni se acerque. Y cuando se ven escocidos por la verdad, acaban llevando a los tribunales al mensajero.

Han prostituido de tal manera todas las instituciones del estado que, sobre el papel existen, pero que en realidad el poder ejecutivo mangonea a todos los demás. De tal forma que todas sus tropelías son probablemente legales pero de una inmoralidad manifiesta.

Pero al contrario que lo que me pasaba a mi con mis primeros cigarrillos o a mi ex-compañero de posada con los robos, estos nunca sienten remordimientos y creen firmemente que tienen el derecho de hacer todo lo que hacen. Desde prostituir la institución del defensor del pueblo, hasta tener a homicidas como asesores.

Este es el país de los malvados.

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4 comentarios en “No es país para honrados

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  3. Como decía mi abuela… “de casta le viene al galgo”. Chapó Cele…!! Estupendo y demoledor. Buena síntesis o balance de situación. Ya lo hemos dicho por activa y por pasiva. De una manera y de otra, pero estamos en estos lodos por los polvos irresueltos o mal resueltos del aquel “cambiar las apariencias para que en el fondo todo siga, en esencia, igual” que supuso la maldita Transición. El todo atado y bien atado ya hemos sabido en qué consistía.

    Pero el status-quo gatopardiano ha quedado a la intemperie. Y el cartón-piedra de su decorado que ha quedado mojado y al descubierto. Y eso no tiene vuelta atrás.

    Dejo para la reflexión una artículo de Suso de Toro de 8 de enero y que no tiene desperdicio. Ya saben, decir España es pensar en Dinero, Religión y… Espada.

    http://www.eldiario.es/zonacritica/Morenes-debe-cesado_6_88251185.html

    Salud, amigos. Y calles y desobediencia.

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