Cultura y educación democrática

A mediados del silo XIX, surgen los partidos políticos como aglomeración de intereses “egoístas” dentro de los parlamentos con representación por sufragio. Es decir, que parlamentarios se unen entre si y forman una especie de sociedad que luche por los intereses comunes del grupo (que casi nunca coincidían con el bien común del resto de los mortales).

Frente al individualismo, la desunión y la desorganización, surge el grupo, la unión, la organización y sobre todo una única voz que representa a varios parlamentarios.

Si regresamos a nuestra coyuntura coetánea, ¿qué es un partido político? Pues un partido político es una empresa en la que trabaja un montón de gente a fin de ganar dinero que pague las facturas y de de comer a los empleados. Su producción es hacer que sus trabajadores (que llaman militantes) ocupen cargos de representación remunerada y cuantos más mejor porque, a mayor representación mayor subvención por parte del estado. Como en cualquier empresa, al director general (al que llaman presidente o secretario general, según los casos) le corresponde la tarea mejor pagada y cuanto mayor sea el escalafón, mayor posibilidad de encontrar un puesto mejor remunerado.

Al igual que una empresa que se dedica a la metalurgia no puede obtener ingresos extras del tráfico de drogas, un partido político legalmente no puede obtener ingresos del tráfico de influencias, del cohecho o del saqueo a las arcas públicas.

Desde este punto de vista, es evidente que un partido político actual nunca va a perseguir los intereses del bien común, sino los de aquellos que le lleven a tener más y más representación. En un mundo perfecto y sin interferencias, el partido político que más ingresos tendría es aquel que tuviera más militantes y que tuviera contentos a sus votantes por los logros conseguidos para ellos.

Pero en este mundo en el que el humo lo es todo, en el que nada se mueve si no sale en la tele y en el que los medios de comunicación sirven única y exclusivamente para crear opinión (y por tanto votos) los partidos no obtienen el beneficio por hacerlo bien o conforme con las necesidades de sus votantes, lo obtienen por hacer lo que los grupos de presión poseedores de estos medios de comunicación quieren y del beneficio de lo que llaman donaciones anónimas. “Casualmente”, en un imaginario listado, las empresas que dan y las que luego aparecen con concesiones de obras públicas y contratos con el sector público son coincidentes.

Que este sistema de partidos ya no sirve es evidente. El problema está en que en los años treinta de nuestro siglo ya se decía lo mismo y la década acabó con el fin de la guerra provocada por el golpe de estado del eunuco genocida tres años antes en España y con los albores de una guerra mundial en Europa.

Si este sistema de rapiña, de clientelismo, de imagen sin fondo y sin valores ya no sirve, y es evidente que no, no podemos hacer caso ni a los que llevan años utilizándolo para medrar personalmente, ni mucho menos a quién venga con el discurso del ser el salvador (que al final nos lleva a un mundo peor y que siempre acaba en derramamiento de sangre). Para construir un nuevo sistema, debemos limpiar todos los escombros del anterior y echar al basurero toda la mierda.

Y para ello, nos hace falta educación y cultura en la democracia, en el bien común, en que los impuestos ayudan al sostenimiento de un estado social y a remediar las desigualdades.

Y si miramos lo que está pasando aquí, y en Italia, dónde tras el anuncio del capo Don Benito Berlusconi de devolver a cada ciudadano un impuesto sobre la propiedad inmobiliaria creado por uno de los tecnócratas culpable de la actual situación, y eso le hizo subir cuatro puntos en las encuestas, nos queda mucho para poder sacar la basura y retirar los escombros.

Ni hay pan para tanto chorizo, ni nos representan. ¡Democracia real y directa, ya!

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19 comentarios en “Cultura y educación democrática

  1. Como bien dices amigo Celemín, los partidos políticos aparecen allá por el siglo XIX. Entonces eran partidos de notables, sólo los ricos podían dedicarse a la política y entre ellos se relevaban en la dirección. Me recuerda a Cospedal, sólo falta que restrinja el sufragio universal a los que tengan cierto nivel de renta y de formación.

    Con los movimientos obreros empezaron a parecer otro tipo de partidos; los de masas, beneficiarios de la ampliación del sufragio y entonces representaban bastante bien las diferencias de clase y de religión. Prácticamente duraron hasta la II GM.

    Con el desarrollo del Estado de bienestar y el acceso al consumo de la clase obrera, esta va perdiendo su conciencia de clase y los partidos empiezan a evolucionar. Ahora tratan de captar el máximo de votos con independencia de clase o credo, son los llamados partidos “catch-all” o “atrapalotodo”, la ideología empieza a importar cada vez menos.

    Y ya a partir de finales de los setenta hay quien distingue un nuevo tipo de partido al que se le llama cartel. Se financia a través de subvenciones y de prácticas clientelares, lo que lleva a poder entender la democracia como un servicio que el Estado proporciona a la sociedad en lugar de ser una herramienta de control de la sociedad sobre el Estado.

    El problema común a todos estos tipos de partidos es la representación, su déficit permanente es lo que hace que sean estructuras variables. No parece que seamos capaces de encontrar la fórmula que haga efectiva una representación veraz.

    Estoy de acuerdo contigo en que es una cuestión de cultura y educación. Una cultura de nivel democrático exige de una elevada participación. Muchas veces criticamos al franquismo porque obligaba al servicio social a la mujer, al servicio militar al hombre y ha estudiar Educación Cívica y Social y Formación del Espíritu Nacional a los súbditos, complementado por la bendición de la Iglesia católica. Estas estrategias no eran para otra cosa que para socializar en el fascismo.

    Al criticar esas estrategias no nos dimos cuenta (o hicieron que no nos diéramos cuenta) de que criticábamos también las estructuras necesarias de educación para mantener el sistema político. Las estructuras tenían que haber sido mantenidas pero cambiando las estrategias, el contenido: los valores católicos y de súbdito por otros laicos y de ciudadanía. Aquí el PSOE se la tragó doblada con la concertación, es lo que ha permitido la reproducción del sistema oligárquico nacionalcatólico.

    Qué claro nos lo dejó la comparativa entre los sistemas educativos finlandés y español que hizo Ébole el otro día. Cómo un país es capaz de transformar sus estructuras pasando de una economía forestal a otra tecnológica en un par de generaciones: dando al pueblo lo que pide y el pueblo aprendiendo a pedir lo que necesita.

    Aquí todavía la “marea verde” es criticada por muchos docentes que son incapaces de ver que es ahí donde nos la estamos jugando y de hacer de ella una de las mejores lecciones de ciudadanía que padres, alumnos y sociedad en general podemos recibir. Por algo será que en Finlandia ser maestro sea la profesión de mayor prestigio y sólo accesible para los mejores y aquí sea derecho o empresariales: educación para la democracia o educación para la corrupción, esa es la cuestión.

    SCRyD

    • Como siempre un certero análisis que es un artículo en si mismo.
      Yo si creo que es posible una representación veraz y mucho más acorde con los tiempos. Si todo el mundo es capaz de hacer una transferencia a través de un ordenador y los bancos no se fían ni de su padre, no creo que sea difícil efectuar el voto a través de un sistema electrónico. Como tampoco creo que sea tan difícil que haya unas primarias dentro de una lista de candidatos (que no tiene por qué ser de partidos) por el mismo sistema.
      Visto el programa de Ébole, saco en conclusión dos cosas: que la educación es la primera de las partidas en los países desarrollados y una de las últimas en aquellos que la corrupcíón campa a sus anchas y la segunda es que la educación hace ciudadanos responsables y no zombis que compran humo.
      Siempre es un placer y un lujo tenerte aquí, amigo.

  2. Uno de los eslóganes más repetidos durante la Dictadura era el de que los españoles no estábamos “preparados” para la Democracia. La incongruencia de tal aserto era que tal cosa no es algo que se aprenda en teoría, sino más bien al contrario, con su práctica. Así, cuando nuestra “jóven democracia” comezó su andadura esperando hacer pedagogía al tiempo, como quien hace camino al andar, pocos cayeron en la cuenta de que lo hacía tocada del ala para poder volar. La “cohabitación” -impuesta por la Transición-, entre elementos tan dispares como franquismo y democracia no es que fuera la antítesis de lo pedagógico, sino que el tiempo ha demostrado con creces que, a fecha de hoy, en este país aún no se distinguen las churras de las merinas. El bien del mal. Los lodos actuales tienen mucho que ver con esos polvos.

    Dejo un enlace al artículo “¿Y ahora qué?” del genial Javier Gallego (@carnecrudaradio) en contestación a otro anterior de Isaac Rosa y que tiene bastante que ver, Cele, con esto que
    hoy nos traes sobre demolilciones, limpieza de escombros y edificaciones nuevas…

    http://www.eldiario.es/zonacritica/ahora_6_92800734.html

    Estoy contigo y con Red en que es la Educación la base sobre la que bascula todo lo que sigue. Recuerdo que en el mismo programa de Ébole una de las maestras participantes vino a decir que, siendo absolutamente ejemplar el sistema educativo finlandés, no era posible su exportación sin hacer lo propio con la mentalidad y la sociedad en la que está inserto. Algo totalmente clave. Lo que nos lleva a reflexionar sobre la permanente lucha, sin solución de continuidad, entre los intereses de la carcundia nacional y otros más acordes con supuestos democráticos, que no han perdido ni un ápice su poder ni cuando el PSOE ha gobernado con mayoría absoluta. Lo que nos lleva de nuevo a valorar la verdadera naturaleza de la democracia en la que hemos estado viviendo hasta este momento, ya que no sólo no se ha movido el status quo existente, sino que ni tan siquiera se ha sido capaz de imponer algo tan básico y elemental como la asignatura de Educación para la Ciuidadanía. Todo un símbolo de los parámetros en que nos movemos y de los bueyes con que aramos.

    Es un gusto participar con vosotros. Siempre.

    SCR y C

    • He ahí la cuestión amigo. No quieren educación para la ciudadanía, porque efectivamente adoctrina. Pero no en la caspa, en los dioses de paja, en el machismo y en el topiquismo, sino en la libertad, en la conciencia y en el bien común. Y eso ni a la carcunda, ni a la igleisa (aún más carcunda) ni al dueño del cortijo le interesa. Es mejor formar en valores como el miedo a dios o a la justicia del poderoso, en la sumisión y en una falsa esperanza de una vida mejor en el más allá porque así nuestros hijos, aprenderán como nuestros padres que en la vida es necesario sufrir, oir, ver y callar.
      Salud, amigo

  3. Da gusto leer tantas verdades expuestas por todos aunque veo que son difíciles de llevar a la práctica en un pueblo secuestrado por burgueses y aburguesados que nos arrastraron a muchos haciéndonos creer que a base de esfuerzo llegaríamos, o llegarían nuestros hijos a la meta deseada y luego muchos vimos que con mucho esfuerzo así fue en muchos casos, pero a medias ya que los límites siempre los ponían ellos.
    Quizá el ejercicio tiene que empezar por preguntarnos quienes somos, si nos hemos convertido en otros que no somos para adaptarnos al sistema.
    La Educación en el respeto es incompatible con el sistema capitalista donde el choque de egos produce la gran catástrofe donde se anula lo público y los burgueses quieren ocupar el lugar exclusivo.
    Escribiendo estas lineas acabo de escuchar a “la rancia” hablar de regeneración rápida, de que está para lo que se la necesite y de acusar que el PE(PSOE) es el que está agitando, de que están mandando a la policía municipal a reforzar las sedes del PP quiero recordar el lema de la república “El saber os hará libres.”
    Gracias por dejarme compartir con libertad

  4. Un placer, como siempre, participar en éste rinconcito de libertad que los mismos participantes nos regalamos. A diario veo que sube de nivel querido Celemin. ¿De donde sacas patanto como destacas?. Enhorabuena a todas las firmas que participan, porque nos alegrais el dia. Cuando cojo el ordenador, lo primero que hago es abrir la Tronera. ¿Será adictivo?. Saludos compañeros.

    • Y la charla que le echa el Presidente diciendo que había insultado al pelagatos de los Bancos, y que si ellos respetan el “juego” democrático… ¡Que poco les gustan las verdades!

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