Individualismo y fascismo

Uno, debe de ser siempre consciente de dónde está, cual es su grupo de pertenencia y quién puede ser afín para conseguir sus objetivos.

Durante mucho tiempo, quizá demasiado, primero la radio y después la televisión y en menor medida la prensa escrita, nos vendieron que éramos clase media, que nuestro objetivo era dejar de serlo para pasar a ser clase privilegiada y que quién nos ayudaría a conseguirlo eran aquellos que proponían la desaparición del control del estado (el estado es represor y no deja expandir la libertad individual, dicen los liberales).  Ese bombardeo al que hemos sido sometidos durante años, el hecho de que, mediante la hipoteca de nuestras vidas, pudiéramos comportarnos como ricos  y el sentimiento de grupo que hacía que dejáramos de lado al tercer mundo, hicieron que los neoliberales fueran ganando simpatía por parte de la mal llamada clase media.

Pero no nos paramos a pensar que esa libertad individual confronta claramente con la libertad, con la justicia, con la equidad social y con los desfavorecidos. Esa expansión del individuo como ser único, hace que, para conseguir sus objetivos,  tenga que retraer la libertad del de al lado, lo que consecuentemente hace que la democracia y la justicia social quede de lado y que por supuesto no exista el bien común.

La UE que durante años propagaba las ideas de comunidad, dio un giro inesperado para que una Alemania desfavorecida por la unión con lo que se llamaba RDA, pudiera seguir siendo lo que llamaban la locomotora de Europa. Ese “favor” económico, lo utilizaron para especular allí dónde había posibilidad: El ladrillo español, el paraíso fiscal chipriota, la desimpuestada Irlanda y la soleada Grecia. Cuando vieron las orejas al lobo, retiraron su apoyo a la especulación en esos países e impusieron, mediante su hegemonía política, el pago a sus bancos antes que los nativos pudieran alimentarse (por ejemplo). Ahora que el lobo sigue apareciendo, porque esas medidas de agobio y presión para garantizar el pago han esquilmado los recursos y han producido el efecto contrario, como ven que ya ni siquiera pueden garantizar el pago, están metiendo miedo para que el poco dinero que aún queda en esos países acabe siendo evadido y refugiado en la propia Alemania, dónde si vienen aún peor dadas, podrán cobrarse lo que creen suyo.

Si el personal supiera claramente dónde está, quién nunca va a representarlos y quién, como en el caso español, además ve la política como su propio negocio, como una forma de enriquecerse a consta de los demás,  no hubieran pasado todas estas cosas que nos están pasando.

La clase media sólo es un espejismo y los explotadores, siempre han estado del mismo lado: el feudalismo, el nazismo, el fascismo y todos aquellos sistemas que preconizan que el 1% pueda someter y vivir a costa del 99%.

Salud y descanso.

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12 comentarios en “Individualismo y fascismo

  1. Me gusta tu artículo de hoy, Cele. Porque das en el clavo cuando afirmas que uno debe saber dónde está socialmente ubidado. Es la madre del cordero de todos nuestros desaguisados. Porque aunque somos infinitamente más frente a los menos, a los privilegiados, nuestro poder, tremendo, queda totalmente desinflado a causa de la confusión existente sobre esto.

    Ayer, sin ir más lejos, le decía a un compañero que su principal error era que me estaba hablando como un banquero cuando él no lo era. Uno tiene que saber cual es su sitio y por ende sus intereses y el de sus iguales. Porque “los de arriba”, eso, lo tienen muy, pero que muy claro.

    A menudo dejo hablar y escucho a quien argumenta para espetarle a continuación un “¿Por qué razón me hablas como un gato… si no eres más que un ratón? -Y sigo: ¿acaso piensas que ratones y gatos tienen iguales intereses?”

    El gran éxito de los liberales (si, esos que gustan de jibarizar el Estado para eliminar todo control sobre sus movimientos, esos mismos que privatizan beneficios y socializan las pérdidas), su gran éxito, repito, es haber logrado hacer creer que no existen estratos sociales y que todos tenemos los mismos intereses. Es en esa confusión que desarticula cualquier posibilidad de
    reinvindicación unívoca de quienes constituímos la mayoría donde radica su poder.

    Para construir esa realidad, se han valido de la neolengua, por un lado -con tremendo éxito- y del control de los medios de comunicación por otro, y en ambos casos… sin que se note. Creo que fue Napoleón quien ante un grupo de poderosos les insinuó que por qué tendrían que temer al sufragio universal si tenían en su manos la posibilidad de “convencer” a los pobres para que les votasen.

    Os dejo un enlace corto pero demoledor de “El país de los ratones”
    Que aunque lo hayamos visto ya, no está de más recordarlo hoy:

    http://www.youtube.com/watsh?v=UtTW72F8xo0

    Saludos.

  2. La clase media no existe y hemos tenido que llegar a estos extremos para darnos cuenta de ello. El sistema ha trabajadoo perfectamente en ese sentido. Desde que éramos niñxs nos han inculcado ese clasismo y ese afán de superación hacia el éxito. Éxito que se basa en en acumular bienes materiales y ostentar. Personas que, con el sueldo de trabajadorxs, quieren vivir como burgueses, o aparentarlo.

    “¡Sea usted un triunfador, buen hombre! ¿o que quiere, ser un puto currela de esos que van con el mono, o los que trabajan de basureros, o en los andamios, o acaso trabajador del metal, con lo sucio que es? Y si no le queda otra, disimúlelo al menos, por el amor de Dios. Aparente ser “alguien” en la vida; un Audi y un adosado ayudan bastante. Tampoco se olvide de forma de vestir. Las marcas son sagradas y la comida está sobrevalorada. Y ahora ¡triunfe! no sea usted el útlimo de sus vecinos o de su familia.”

    Bien, ahora que ya se ha disipado el humo y las burbujas, nos damos cuenta que no éramos clase media, sino que seguimos siendo lxs mismxs gilipollas de siempre y que se van a comer este marrón… como siempre así ha sido.

    Salud y penitencia.

  3. Lo que más me quema es que esa amplia clase media es la muerte por éxito de la ideología progresista. Esa clase media, en este jodio país donde la envidia tiene mucha calidad, nunca supo mantener su conciencia de clase y se transformó en una clase sin conciencia.

    Esta clase perdió su perspectiva en el momento que conseguimos acceso a un consumo más generalizado y con el que se avanzó como nunca en la igualdad de oportunidades. Tener un piso, o más en propiedad, un coche, y otro utilitario, tener vacaciones pagadas y disponer de pagas extras para viajar y gastar en ocio. Tener cubiertas la sanidad y la educación… todo esto y algo más, hicieron a muchos despreciar a aquellos que sí eran conscientes de cómo se había conseguido. Se les llamaba marxistas trasnochados, conflictivos, izquierdosos en cuanto hacían la más mínima crítica y lo curioso es que sólo eran demócratas que defendían los intereses de ellos y el mantenimiento de ese Estado de bienestar.

    Nos metieron en vena el consumo compulsivo, el aparentar más que el vecino y los más hijodeputas encontraron en la política el camino para conseguirlo, echaron a los políticos vocacionales, aquellos que debatían y buscaban consensos, para que entraran los políticos de los negocios, estos que imponen y mienten engañando y comprando a mayorías.

    Aquellos políticos vocacionales son los que más han perdido, no sólo les engañaron sino que ahora les incluyen entre los traidores. Banca, políticos de negocios y medios subvencionados es todo lo que hemos sido capaces de hacer en treinta años.

    Saludos

  4. Buenas tardes.

    Se han construido casas a cascoporro, que se han quedado vacías o incompletas, mientras muchas familias no tienen donde vivir.

    Se ha proporcionado cantidades ingentes de dinero a gente que no realiza absolutamente ninguna función útil para la sociedad, mientras empuja a la exclusión social a cientos de miles, sino millones.

    Durante años, como sociedad, hemos aceptado la escala de valores de este inhumano modelo de sociedad. Hemos jurado fidelidad al consumo como valor absoluto, a la ostentación como rango de distinción social, al dinero — sobretodo a crédito — como herramienta para alcanzar los objetivos anteriores, a la frivolidad como estilo de vida, a la agresividad sin sentido como exhibición y culto al absurdo, a la indiferencia y falta de compromiso como forma de eludir los problemas colectivos. Ahora nos pasa factura.

    Hace tiempo vi una entrevista que da un punto de vista, bastante interesado por un lado, y acertado por otro, que me ayudó a entender un poco mejor parte de la situación actual.

  5. Como muy bien dice Laura Mintegi al final del vídeo, “somos proletarios, organicemonos”, ese es el problema, que siempre dejamos en manos de otros la toma de decisiones.
    Yo no me considero dentro de ese grupo que se consideraba clase media, quizás porque nunca se me ha olvidado de donde vengo, quien soy y quien quiero ser; pero es cierto todo lo que exponeis, yo me rodeo de gente que es así, incluso en el trabajo, obreros menosprecian a otros dependiendo del puesto que tienen, porque el que lleva una máquina se cree superior al que trabaja en paletizado, por ejemplo, y así nos va. Salud.

  6. Al leerte pensé en unas declaraciones que hizo Luis Fernández (Asedorg) en Octubre de 2012 en El País :
    “Los que llevamos tiempo en situación de desempleados nos hemos adaptado: trabajamos en B, esclavizados, y nos van a salir plumas por comer tanta carne de pollo. Pero lo que va a ocurrir con la clase media alta me preocupa: se va a encontrar de pronto en esta fase y el trauma va a ser brutal. De tener la vida resuelta, aunque sea sin grandes lujos, a verse ninguneados”.
    Ignoro en que situación están los de clase alta pero si se que nosotros no estamos defendiendo como deberíamos lo que es nuestro y que los que están organizando el futuro a nuestras espaldas nos ocultaron la desgracia con mentiras y silenciaron las voces críticas igual que ahora están haciendo para sembrar confusión y nos ahoguemos en nuestras desgracias.
    Ojalá que los que ahora desgobiernan o no y siguen sembrando confusión entre sus votantes sean los grandes perdedores y que los valientes dentro de partidos, sindicatos o movimientos ciudadanos gritemos ¡se acabó el engaño!.
    Salud para todos

  7. Creo que podriamos resumir en lo de siempre, volver a los origenes: explotadores y explotados. Con la diferencia de que ya la distancia entre unos y otros es abismal. 99 % a 1%, como apunta Celemin. Ya la clase explotada suma el 99 %. Ha habido una gran transformación de la sociedad, en cuanto a cantidad y sobre todo en cuanto a calidad. Hasta hace unos años la gente estaba concienciada, o buena parte de ella, hoy creo que no. Gran parte de ese 99 % tristemente, se considera pertenecer al 1 %, si valoramos sus reacciones. Y así nos va por lo tanto. Salud a todos.

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  10. Lo mismo digo para el artículo que Lume ha enlazado y que firma Michael Moore, todo un emblema. No sólo por quien lo dice, sino cómo lo dice.

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