De azul, grana y carroña

De wikipedia:

Fascismo: El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas que conducen a la violencia ya sea de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad del régimen contra los que el Estado define como enemigos por medio de un eficaz aparato de propaganda, aunado a un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente diferentes enfoques ideológicos proporcionen diferentes visiones del fascismo. Los ejemplos más comunes, se dan en la historiografía, la politología y otras ciencias sociales de orientación marxista, al ubicar al fascismo en la extrema derecha, vinculándolo con la plutocracia, e identificándolo algunas veces como una variante del capitalismo de Estado,o bien de orientación liberal.

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¿Es fascismo ir a casa de tu socio a pedirle explicaciones porque ha vendido productos a un cliente que nunca paga?

¿Es fascismo ir a casa de tu cuñado a pedirle explicaciones y que devuelva el dinero que ha sacado de una cuenta que tu mujer abrió con él como “autorizado” cuando estaba soltera?

¿Por qué va a ser entonces fascismo o tácticas nazis acudir a casa de quién dice ser tu representante a pedirle explicaciones porque tu crees que no hace lo que debe y además se lo quieres recordar?

Como dice Wikipedia, el fascismo se caracteriza por la manipulación, el autoritarismo, la sumisión de la razón a la voluntad del gobernante, el nacionalismo y la garantía de sumisión a base de miedo, violencia legal y empatía por medio de la manipulación informativa.

Fascismo es solicitar documentación en la calle tomando como razonamiento lógico el color de la piel, la raza o la forma de vestir.

Fascismo es internar a personas inmigrantes en centros sin libertad, sólo por ser extranjero y carecer de papeles (algo por cierto muy parecido a lo que hicieron los nazis con los judíos, gitanos o comunistas). Fascismo es denigrarles hasta el suicidio, agredirles físicamente o hacerles dormir sobre soportes metálicos.

Fascismo es creerse siempre en posesión de la verdad, no dar explicaciones, impedir que alguien te las pida y tapar los casos de corrupción aplicando la amenaza de los tribunales o la ley del silencio.

Fascismo es creer que diez millones de votos es mayoría, frente a 42 millones de ciudadanos. Fascismo es creer que esos votos dan patente de corso y que implican impunidad total.

Fascismo es aplicar el estado de sitio en aquellos lugares dónde viven políticos para que ningún ciudadano pueda ir a despertar su conciencia (suponiendo que tuvieran de eso). Fascismo es impedir la investigación de patrimonio de presuntos chorizos apelando al poder de las mayorías establecidas por una ley electoral nada democrática.

Fascismo es internar a un ciudadano 56 días aplicándole el régimen FIES 5, destinado a narcotraficantes y terroristas, con la misma razón con la que fue liberado: NINGUNA.

Fascismo es despedir improcedentemente a 861 trabajadores de un televisión que vive de los impuestos de todos. Fascismo es justificar dichos despidos en la viabilidad de la entidad y más fascismo si cabe es haberlos despedido porque no se sometían a la línea política que el político de turno quería. Fascismo es tener televisiones públicas para autobombo y difusión del pensamiento único.

Fascismo es creer que como gobernante puedes hacer lo que te de la gana, y acusar a los demás de hacer lo que tu haces. Fascismo es diluir las instituciones y los poderes del estado hasta convertirlos en uno solo que hace, siente y dice lo que diga el líder.

Al fascismo lo acompaña siempre el cinismo, la hipocresía, la manipulación y la cara dura: Y hay que tener mucho cinismo y cara dura para bendecir la quita de los capitales invertidos en el engaño de las preferentes y sin embargo detestar y denostar que otros puedan poner “quita” a las acumulaciones de pisos y a los contratos inmorales e ilegales de hipotecas.

Hay que tener mucho cuajo para salir a la calle con la cabeza alta después de tener imputados a todos los tesoreros del partido.

Hay que ser especialmente cínico, caradura e hipócrita para, valiéndote de tu condición y poder, aprobar una ley que te beneficia a ti, a tu hermano, a tu hermana, a la nuera del Ministro de Justicia y unas cuantas decenas de amigos.

El fascismo se identifica con el azul y con la carroña. Y aquí todos sabemos quiénes sienten debilidad por el azul y por la carroña, hasta el punto de tener al ave más carroñera e hijaputa de toda la naturaleza como símbolo del partido.

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7 comentarios en “De azul, grana y carroña

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  2. Me gusta más tu definición de fascismo, que la que hace la wikipedia amigo Cele. Si me permites, yo añadiria una última coletilla a tus definiciones, tan actualizadas, y tan directas. Y es ésta:
    Fascismo eres tú, desGobierno actual. Salud patós amigos.

    • La palabra definida no puede entrar en la definición amigo. Como decía un chiste, cuando definieron el fascismo en el diccionario, pusieron una foto de la fachada de la 13 Rue del Trinque. Esa dónde no había despacho de Bárcenas y que luego éste denunción que del mismo le habían sustraído varios ordenadores y papeles. Esa dónde no trabajababa el marído de la “Mató” y que posteriormente fue despedido con una indemnización millonaria. El fascismo lo crearon ellos, sus padres y sus abuelos y siguen con la misma matraca.

      Salud, amigo

  3. La Historia, queridos amigos, termina pasando factura. A pesar de que el nuestro es un país donde los que lo creen su cortijo pareciera que siempre consiguen que no entren vientos y aires nuevos, al final algo se cuela.

    El tinglado, la componenda con la que se dio salida a la dictadura, se desmorona. Ha bastado con que nos vayamos enterando de lo que se cuece tras la fachada de las instituciones, para que nos demos cuenta de la verdadera naturaleza de nuestra democracia.

    Descubrir que las sombras chinescas proyectadas sobre la pantalla que contemplábamos se obtenían manipulando bultos ante la luz puede producir cierta desazón e inquietud, pero una vez descubierto el engaño, no es posible la vuelta atrás. Perdida la inocencia, conviene reponerse haciendo un diagnóstico en el que nada quede fuera del balance sobre lo que nos ha traído hasta donde estamos aquí y ahora.

    A ninguno nos enseñan a ser padres. Pero llega un momento en que comenzamos a serlo. Aprendiendo mientras ejercemos. Tal y como decía Machado: “Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar”

    Va siendo hora de que ejercitemos nuestra condición de ciudadanos. Porque esa implicación y ejercicio determinan que se produzcan los cambios. Y cualquier cosa que sea abandonar el rumbo que llevamos -mejor decir al que algunos nos llevan-, siempre será una alternativa más razonable, justa y alejada de la inmoralidad en la que ahora estamos.

    Como decía el maestro Sampedro, no sólo es posible, sino que existe un mundo mejor. ¡Busquémoslo!

    Salud, amigos. (Y disculpen la “chapa”, pero me apetecía decirlo)

  4. Entiendo tu calentón, amigo Cele. Pero todavía estamos bastante lejos de una dictadura. Vamos a ser positivos.

    Efectivamente, entre los que nos gobiernan y en su partido hay muchos que descienden de la pata del Cid, que añoran al general y que eso de pensar otra cosa que no sea lo que manda dios no se puede permitir porque atenta contra el orden y las buenas costumbres. Pero entre la ciudadanía, que no teníamos ni puta idea de lo que es la democracia hasta ahora porque habíamos confiado en nuestros representantes, empieza a emerger una idea más clara de lo que es la participación.

    Teníamos una asignatura pendiente que siempre papá Estado nos la ha sacado de nuestro programa de estudio. Y ahora la gente está aprendiendo de manera autodidacta lo que es la democracia; es la mejor manera de aprender. Nos está costando pero vamos aprendiendo.

    Perder lo ganado en treinta años en menos de uno es algo que nos empieza a hacernos sentir gilipollas y gracias este sentimiento empezamos a darnos cuenta de quiénes son los verdaderos gilipollas por comparación.

    Esto ya supone un gran paso. A mí, sindicalista que no me cayo, mis jefes peperos no me aguantan ya ni la mirada. No tienen argumentos para contestarme a los míos, se que me la estoy jugando, pero te aseguro que en una reunión se me hacía el culo pesi-cola cuando veía a los “jefes” nerviosos y sentía las miradas de los técnicos como diciéndome: “dales caña”.

    Sentí eso de “que el miedo empieza a cambiar de sitio”, pero también la falta de un paso: me hubiera gustado que en vez de miradas de técnicos hubiera habido palabras. La cuestión es ¿Cuánto tiempo vamos a seguir jugando con las miradas, haciendo el gilipollas?

    En mi sección hay carteles de sindicatos puestos por las paredes, figuras irónicas contra Cospedal, viñetas de El Roto… Venimos con camisetas de los colores de las mareas, del Che… Es un espacio a parte dentro del edificio y los jefes peperos no se atreven a entrar y empezamos a sentir cierto respeto por el resto del personal.

    Hay que seguir con la guerra psicológica, sin violencia. No veo claro los escrachers por el peligro que tienen de volverse en contra, pero me encanta ver como algunos empiezan a sentirse gilipollas porque no tienen huevos de decir “quita ese cartel” o “por qué traes esa camiseta”.

    Salud y psicología, amigos.

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