Sanidad pública, negocios privados

Como sabéis los habituales de esta casa de discusión y debate, he estado unos cuantos días ausente. Siempre que tengo que volver al lugar dónde nací y disfruté de la vida durante catorce años, me encuentro en una especie de ejercicios espirituales obligados ya que es difícil la conexión a internet y por tanto con todos vosotros y con los sitios de información real. Si además, tienes a tu madre ingresada en un hospital, todo lo demás pasa a un segundo y tercer plano y la prioridad es dedicar todo el tiempo disponible a acompañarla.

Como este (el del ingreso) es un tema personal y no quiero que entre en debate, os diré que está mejor.

Este ingreso, me ha llevado a sufrir de cerca los recortes sanitarios. Desde la falta de comida el día que ingresó ya que según me contaron las enfermeras, ese servicio está privatizado (es de gestión privada, como eufemísticamente dicen los creadores de riqueza para sus amigos) y los menús están contados y si tienes la mala suerte de que te asignen habitación media hora antes del servicio, no hay tiempo para pedir un menú más y, por tanto, el enfermo se queda sin comer, hasta la falta de profesionales ya que, el hospital nuevo de Burgos, al parecer tiene menos habitaciones que entre los tres viejos que existían antes, es tres veces más grande en espacio y cuenta con un 15% menos de plantilla.

Como colofón a este dislate con el que están convirtiendo la Sanidad en un negocio para unos pocos y un sufrimiento para la mayoría, me comentaba el personal sanitario del Hospital que tienen previsto el cierre de dos plantas durante los meses de Julio y Agosto como consecuencia de las merecidas vacaciones que todo trabajador debe disfrutar. En lugar de contratar enfermeras y médicos como se venía haciendo a través de la Junta de Castilla y León, este nuevo recinto hospitalario de Gestión privada, pero en suelo público y de servicio y financiación PÚBLICAS, ha decidido que es mas barato y por tanto, le crea más ingresos, cerrar dos plantas que contratar personal sustituto.

Podría aquí tratar de otros males de ese nuevo hospital como el diseño de la entrada por un lateral para que todo el mundo que llegue al mismo tenga necesariamente que pasar por los locales comerciales que han habilitado en el exterior (en suelo público, pero de gestión privada) o el coste de 28 euros de aparcamiento por una mañana en Urgencias y el desconocimiento del funcionamiento cuando uno llega por primera vez al mismo. Pero aunque el suelo dónde están construidos los aparcamientos y los locales es público y se hace un uso privado del mismo y aunque está prohibido aparcar en cualquier otro lugar del recinto (salvo las 12 plazas de aparcamiento sin pago), creo que comparado con los problemas del servicio sanitario son minucias.

Y es que, a los problemas surgidos de la privatización de los servicios hospitalarios, se le suman los recortes en la atención primaria. Un médico que pasa una hora de consulta a la semana para una población de 327 habitantes. De ellos, un 40% son gente mayor de 65 años, con sus consiguientes enfermedades crónicas. Es decir que el médico puede poco más que hacer recetas. Si además, sales del Hospital o de Urgencias y te tiene que ver el médico de atención primaria diariamente, la cosa se complica porque el ambulatorio más cercano (y el que te corresponde) está a 20 kilómetros. Y si eres mayor y no puedes conducir o no tienes vehículo, ya puedes ir buscando un buen vecino samaritano que te haga de taxista. Si además el médico de familia te dice que la culpa de los recortes es del mal uso que hemos estado haciendo de la sanidad y que aquí todo el mundo, desde emigrantes hasta transeúntes viene a operarse por la cara y que eso hace que no podamos usar la sanidad como si fuera nuestra (¡¿Es que no lo es?!), te dan ganas de pegarle un sopapo por zoquete o de exiliarte al Polo Norte que seguro que allí tienes más facilidades. Alguien puede pensar que 327 habitantes tampoco son tantos. Pero el día del alta cuando acudimos al ambulatorio del pueblo (que dio la casualidad de que ese día tocaba médico) había 18 personas en la sala de espera (y ya habían pasado más de 20 minutos de la consulta) Si dividimos la hora de atención entre los que allí estaban tocan a poco más de 3 minutos. (¡Como para darte un diagnóstico!).

En fin, que al parece no todos los médicos conforman la marea blanca y como se puede apreciar, algunos tienen la indecencia de echarle la culpa a los inmigrantes del deterioro de una sanidad que hasta hace cuatro o seis años era ejemplar, la mejor del mundo, la más universal y la más pública. Y sólo era como consecuencia de dos cosas: inversión y servicio público. Que un médico rural llevara tres pueblos y ahora lleve 12 no es culpa de los inmigrantes ni de los guiris que puedan venir a operarse (a quienes por otra parte deberían cobrarles los servicios, ya sea a través de ellos mismos o de sus seguros o de la SS de sus países). Que en un hospital no te den de comer porque ten han ingresado a las 12:45 cuando se come a las 13:00 tampoco y que haya una enfermera para toda una planta aún menos. Me gustaría saber cuanto se lleva el Directivo “gestor” del hospital. Seguro que para eso no hay austeridad.

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8 comentarios en “Sanidad pública, negocios privados

  1. Me alegra mucho verte de nuevo amigo y que todo te vaya bonito. Tu entrada de hoy es la confirmación de que la sanidad ha pasado de ser ejemplar para el mundo entero a dar pena y vergüenza, gracias a las politicas nefastas a las que nos tiene sometido el desgobierno que nos mal gobierna. Fascismo puro y duro. Salud amigo.

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  3. Bien hallado, Cele.

    Por desgracia, la masa ve la situación como la vaca mira al tren. Carecen de empatía, son incapaces de calzarse las zapatillas de otros y sólo verán el problema cuando les toque a ellos. Luego dirán lo que apuntas: que si los migrantes, que si los europedos que vienen a operarse, que si…..bla, bla, bla.

    Hemos cometido el error de sectorializar las protestas: “hoy toca a los míos”, “mi camiseta sale los martes”, “yo me manifiesto los jueves”.
    Creo que nos han guiado, nos pastorean y nos dejamos llevar. Se nos olvidó aquello de “la unión hace la fuerza”.
    Repito aquello de: “Una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”.

    Así nos irá.

    ¡Salud! PÚBLICA

    • Creo JM que tus conclusiones son muy certeras. Se nos olvidan muchas cosas que antes nos unían. Solidaridad es una de ellas que deberia aglutinar al resto de “camisetas”. Saludos.

  4. El año pasado, por estas fechas estaba culminando un proceso de varios meses de espera, y alguna noche en urgencias, por un problema grave de salud de un familiar. Terminó con una cita confirmada para una operación, que no tardó en cambiarse; problemas de espacio y esperas urgentes, hicieron que, aún habiendo cita en firme para quirófano, nos comunicaran precipitadamente que tenía que demorarse.
    Operación en agosto. Habitación compartida con persona de muy avanzada edad, enferma de Alzheimer, hiperactiva, habladora y gritona, sin familia; descanso y recuperación imposible hasta mi estallido en enfado…Nada agradable el gritar a una persona que, encima, te recuerda a tu propia madre fallecida pocos años antes del mismo proceso de deterioro. Por fin aparece alguien que oye tus gritos -los de la otra persona los conocía todo el pasillo-, y se pone en marcha una solución…Antes, todas las consultas y peticiones de hablar con responsables de planta o gestión se habían visto imposibilitadas por diversas razones.
    Encuentras en estos casos lo archisabido: estupendas personas intentando hacer bien su trabajo, mostrando empatía y humanidad en lo que directamente depende de ellas. Ves sobre la marcha el corsé, la mordaza, de la “autoridad”, lo inevitable de la jerarquía (no la necesaria y lógica para que algo complejo se desenvuelva bien: la del rigor, competencia y eficiencia) condicionada por el control del gasto y la restricción en el uso y aplicación de los medios.
    No nos pesa que en los preliminares hubiésemos elegido un hospital público a pesar de las no tan veladas advertencias sobre la probable demora y demás, y de las ventajas de elegir alguna de las otra cuatro o cinco posibilidades que te ofrecían.
    Tercer día ya en casa con convalecencia de casi veinte, curas, comidas especiales, cuidados, etc.
    Lo peor de estos “lugares comunes”, estas cosas normales en nuestra condición de humanos, es lo que nos empuja a conflictos entre nosotros. No tener establecida una prioridad incuestionable, delimitada y respetada contra viento y marea, hace que te pliegues a las imposiciones, transijas cuando debieras exigir, normalmente en circunstancias en las que no cabe el echar mano del temple o del carácter pues todos los que nos encontramos en circunstancias como las que he descrito tenemos las mismas necesidades y prioridades, llegado el caso. Sin embargo, también puedes llegar a parecer egoistamente insolidario, o parecérselo a otros.
    Lo horrible, y ya más que conocido, es el comportamiento de quienes se matan por gestionar o gobernar. Viniendo de partidos, de cualquier grupo organizado, lo más común -por desgracia- no es la asunción del cargo con lo que implica de responsabilidad hacia los otros sino, perversamente, la inmediata subversión de funciones: trabajar para los intereses de tu grupo, de tus familiares, de tus amigos, restando medios, atención, recursos y derechos a los administrados/gobernados. Es lo que nos pasa, y aún peor, pues mienten, engañan, roban y matan. Y, como bien se sabe, no en sentido figurado.
    En mi caso, por lo que contaba arriba, hubo petición de disculpas por el exceso, y expresión de agradecimiento no limitada, pero nunca hasta ahora había tenido ocasión de decir algo así en un sitio como este que nos brindas: Dar las gracias a todo el personal del Hospital Clínico de Madrid y, por extensión, a todos los que sobrellevan las presiones, arbitrariedades, abusos, y aún sujetan la Sanidad en Madrid, y en nuestro violentado, estafado, vejado país.
    Gracias a tí también Celemín. Y a todos los que se os encuentra en este acogedor foro, y tantos otros similares, dejando claro que no estamos del todo solos. Todavía. Aunque con frecuencia nos retiremos a rumiar en silencio lo poco que somos como pueblo.

  5. Gracias a todos. Desgraciadamente, las cosas se me han complicado, vuelvo a tener que sufrir los problemas de falta de inversión de la sanidad pública y lo que es peor, tengo los ánimos por los suelos, con lo que escribir se me hace difícil. No se lo que podré aguantar así.
    Salud a todos y gracias por estar ahí.

  6. Sufrir en propias carnes, cuando por desgracia tenemos que hacer uso de los servicios de salud, lo que previamente atisbamos a través de los datos y la información que nos llega, es, nada menos que la constatación de los hechos.

    La ironía, la maldad, la desvergüenza, estriba en que quienes toman las decisiones, nunca son quienes van a sufrir las consecuencias. Pues gozan de pedestales que les salva de la marea que ellos provocan.

    Me alegra leerte. Un abrazo.

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