Diez años de infamia

Ayer, 10 de Junio se cumplieron 10 años del mayor fraude electoral de la historia de este país. Diez años de aquel otro diez de junio del 2003 en el que dos diputados electos en las listas del PSOE para la Asamblea de Madrid, no se presentaron a recoger sus actas haciendo imposible el pacto PSOE-IU, posibilitando unas nuevas elecciones que llevaron a la presidencia a la hija de Belcebú: Doña Rancia.

La población madrileña tiene asumido quiénes estuvieron detrás de esta “trampa legal” y los papeles publicados estos días atrás por InfoLibre, así parecen reflejarlo. Pero de esta asquerosa trampa electoral yo he sacado varias conclusiones que deberíamos tener en cuenta para ahora y para el futuro.

La primera conclusión es que no sólo es culpable quién compra, sino el que se deja comprar. Y por supuesto quiénes de forma nada democrática y bastante dictatorial, confecciona las listas electorales de los partidos políticos. Ya me contarán que hacían en las listas una administrativa del 12 de octubre, sin estudios y bastante “parada” y un listillo como Tamayo que parece claro que se afilió al partido para “sacar cacho”.

La segunda conclusión y más preocupante es que, estos dos impresentables, junto con un tal Balbás (tertuliano de Interlobotomía) formaban parte de una corriente dentro del PSOE llamada “Renovadores por la base”. Una corriente que cree en un partido mucho más democristiano,, mucho más escorado en el centro derecha y cuya fobia a la izquierda del PSOE y en especial al PCE (IU) les llevó a plantearse el fraude (a parte del montante económico que ese fraude les pudo reportar). Y esto es un verdadero problema. Dentro de estos están los Almunia, los Bonos y los Redondo de turno. En este país de borregos, anacoretas televisivos, lerdos culturales y estúpidos nacionales, la izquierda comunista, ecologista y social se sigue viendo como un ataque a la libertad, a la tradición y a España ¡Paña! Y eso hace imposible su voto hacia una opción de este estilo. Luego maldicen de los recortes, de los del trile bucanero de los que se sirven de la Gürtel, del maltrato sanitario o de la falta de becas. Pero sigue sin darse cuenta que es su actitud pasiva, de conformidad hilarante lo que propicia todas esas cosas. No se da cuenta de que, los únicos que pueden cambiar las cosas a mejor son los que algunos llaman de forma despectiva “la izquierda verdadera”. Y no se dan cuenta que Stalin y sus purgas sólo son ya parte de una oscura historia de la humanidad.

Y por último y más preocupante está el curso de la historia de ese 2003. Una sociedad harta de las soplapolleces del trile, de sus carcas y casposas medidas y sobre todo que no se fiaba ni un pelo de una persona que siendo Ministra de Cultura había dado serias muestras de no saber ni su nombre y por tanto no ser capaz de gestionar ni su propio palacete, pasa en un mes de ser derrotada en las urnas, a obtener mayoría absoluta. Pasó de acabar llorando en el pajar a ser la artífice de una purga social que acabó con toda oposición, desde radios hasta grupos sociales. A los primeros se les quitó la posibilidad de emitir en libertad y a los segundos se les ahogó económicamente cortándoles el suministro de las subvenciones.

El llamado Tamayazo, fue el primer y exitoso experimento del trile que demostró que, con dinero y control de los medios, la voluntad popular no existe.

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8 comentarios en “Diez años de infamia

  1. Lo has bordado!.
    Potenciaron y lanzaron al estrellato a los mayores trileros y rancios del siglo.
    Pa vomitar
    Muchos madrileños no olvidaresmos jamás
    Salud, amigo

  2. Amigo Cele, no se puede ser más didáctico, como dice Lume lo has bordao. Diez años ya a ver quien nos compensa el sufrimiento pasado.

  3. Siempre me “mosqueó” la salida que tuvo algo tan trascendental como el “tamayazo”. Ahora sabemos, quien y en base a qué argumentos “enfrió” la situación y le dio el visto bueno a los hechos consumados. Y amén.

    Ahora igualmente se abre el melón. Se entran en detalles. ¡A buenas horas, magas verdes…! El destrozo ya está hecho. El daño, puede que irreparable.

    ¿Responsabilidades? Al maestro armero.

    Saludos.

    • El melón se lo estaban (están) comiendo los del PPsoE, por eso el pacto de silencio y el carpetazo judicial.
      La mierda, mejor no menearla porque huele más.

      Lo que llama la atención es la falta de dimisiones. Por A, por B, o por dignidad, algunos deberían haber cogido la puerta pero, por lo visto, en la butaca se está bien y se tiene el futuro asegurado. No está el siglo para aventuras.

      ¡Puaff!

      Salud

  4. Pingback: Diez años de infamia | EL VIL METAL. | S...

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