La ignorancia. La peste del siglo XXI

Pegado a su traje de Reillo, dos grandes bolsas de plástico negro colgaban de sus manos. Acababa de bajar de un Audi A8 a prueba de balas. Dentro, un “armario” de anchos hombros, traje comprado en la sección de ofertas de El Corte Inglés, corbata de seda y manos de boxeador, esperaría pacientemente a que volviera sin quitar ojo a todo lo que sucediera a su alrededor. Entró al edificio usando su propia llave. El portero ya había finalizado su jornada y desde el 8ºB le habían encargado ir a buscar un traje al tinte.

No había nadie en el portal y no encontró a nadie en el ascensor. Salió rápidamente y empujó la puerta del piso que estaba entreabierta. Cerró la puerta tras él y pasó directamente al salón. Allí le esperaba un tipo con pinta de haberse untado el pelo en mantequilla, tonsura muy ancha y batín de seda que dejaba entrever una corbata clásica y unos pantalones de un traje a cuadros sobre los que resaltaban unos brillantes zapatos de lujosa piel.

Posó las dos grandes bolsas encima de una mesa de caoba. Estaban absortos contemplando la inmensidad del color morado que les irradiaba una poderosa atracción (como la de un potente imán al hierro), cuando una voz infantil les sacó de su estado de abstracción:

-Abuelo, ¿para que son todos esos billetes morados?”.

Relato corto © J. Celemin

Creo que ya lo he contado alguna vez, pero por si acaso lo vuelvo a contar. En una clase de un colegio concertado de una ciudad de provincias, la maestra les preguntaba a los alumnos que solían hacer con sus abuelos. Unos contaban que les llevaban al colegio, otros que les veían en el pueblo en vacaciones y otros que jugaban con ellos o que les compraban golosinas. Pero los críos no tienen maldad y cuentan las cosas que nunca se deben contar. Así, uno de ellos, soltó como lo más normal del mundo que, él contaba billetes que su abuelo sacaba de grandes bolsas de basura. El abuelo del niño, era Presidente de la Diputación de la Provincia.

Ayer, el mangante periodístico Pedro Jeta, ese que sólo se mueve por su propio interés, publicaba en su tabloide amarillista una entrevista con Luis “El Cabrón” en la que cuenta a las claras la presunta financiación irregular del Partido Pasusnegocios y cómo ésta es una formación que tiene presuntamente la finalidad de vivir de lo público a base de cohechos, tráficos de influencias y prevaricaciones.

Decía el otro día el gran Isaac Rosa que el PP sobreviviría a una explosión nuclear (¡Cóño, como las cucarachas!, ¡qué casualidad!). Y eso es lo que verdaderamente debe preocuparnos. A pesar de todas las tropelías, a pesar de que se han cargado la sanidad pública para convertirla en una broma de mal gusto, a pesar de que cientos de miles de estudiantes no han podido pagar la matrícula este curso pasado, a pesar de que más de dos millones de familias viven en la miseria, a pesar de que miles de niños vuelven a pasar hambre, a pesar de que decenas de miles de personas no pueden acudir al médico porque no tienen seguro, a pesar de que los salarios han caído más de un 25%, a pesar de que muchos españoles tengan que trabajar 12 horas por 700 euros, a pesar de que otros tengan que trabajar ocho por contrato de cuatro y más de seis millones no puedan siquiera hacerlo, a pesar de los cientos de trabajadores que se han quedado sin convenio, las encuestas siguen apoyando a estos malnacidos.

¿Qué coño le pasa a este país? ¿Que tiene que pasar para que los ciudadanos sientan que lo que se están llevando es suyo y que estamos inmersos en un proceso involutivo que nos dejará a la altura del siglo XVIII o a la de los trabajadores actuales de la India, China o Bangladesh?

Como en todas las crisis, se está produciendo un preocupante descenso de la libertad y de la democracia. Asistíamos hace unos días a un golpe de estado en Egipto, a una pasada por el final del ano de la legislación internacional al secuestrar un avión del presidente Morales, no ha mucho se producía un golpe en Honduras contra el presidente democrático, se espía masivamente a los ciudadanos, se internan ciudadanos en una prisión durante años sin juicio, se les secuestra, se les mete en aviones que cruzan espacios aéreos de varios países sin que éstos digan nada o se invaden países en nombre de la libertad y la democracia.

Pero además en España, a esta moda de pasarse las leyes por el escroto, se añade que un grupo organizado está meneando los cimientos del estado para salvaguardarse de todas las tropelías que están cometiendo.

Pero lo peor de todo es que, al parecer, a los ciudadanos se la sopla.

Me pregunto muchas veces si también había ciudadanos a los que las tropelías nazis les traían al pairo (antes de hacerse partido único) y que hubiera pasado si los que murieron por enfrentarse a ellos, no lo hubieran echo.

Hay una gran epidemia se se extiende como una gran mancha de chapapote: la ignorancia. Contra ella, debemos de combatir.

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8 comentarios en “La ignorancia. La peste del siglo XXI

  1. Ese es el gran dilema. Despertar conciencias dormidas. El ciudadano de hoy está aguantando lo inaguantable. Jamás ví tantas tragaderas. Ni efectuar tantas tropelias contra el ciudadano medio.Y encima como dices, Cele, en cada encuesta que sale, los primeros, los que nos siguen puteando. Lo dicho ¿Cómo despertamos las conciencias dormidas?. Salud.

  2. De nuevo los has dejado desnudos. Son opresores donde el silencio de ellos mismos y el de sus seguidores que no se cortan para recriminarnos ni cuando estamos esperando al autobús al regreso de una marcha donde son capaces de embarullar a la la izquierda manipuladora.
    Salud

    “La tristeza de mi pueblo

    será convertida en fuerza

    pa’ que ya no siga enfermo

    de conformismo en el alma”

  3. Corrijo
    donde son capaces de decir que quien lo embarulla todo es la izquierda manipuladora
    Disculpad

  4. Con dinero, hasta el más tonto hace botijos. Y estos, aunque son muy tontos (de los que se meten en casa) han conseguido amalgar ingentes cantidades de dinero. A base de chanchullos, comisiones y de meterse en el bolsillo lo que es de todos, han comprado voluntades, han instalado radios, televisiones y prensa escrita que vocifere sus manipulaciones. Y la idiocia que se cree lo que ve en la tele, sigue cogiendo el pensamiento prestado de estos sitios. Ponerse a pensar da dolor de cabeza y preocupaciones. Las amebas ni sienten ni padece.

    Salud, amigos

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