demagogia y apología del fascismo

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Cuando hablamos de pasividad, inmovilismo y permisibilidad con la corrupción de estos fascistas arruinadores del desgobierno del trinque, debemos recordar algo mucho más grave, que está socavando la sociedad como un barrenero lo hace en la cantera, para luego introducir dinamita y volar parte del entorno: la connivencia con el franquismo y el fascismo.

Recuerdo que, a mediados de los años ochenta, los fascistas andaban escondidos en sus madrigueras. Sólo algunos fantasmas nostálgicos se atrevían a vender quincalla franquista en aquellos bares de carretera que regentaban los Torrentes de turno. En más de uno de esos locales de mugre, nacionalismo y fruslería fascista, he visto montar un sindios a consecuencia de la apología del eunuco genocida, y en alguno acabar el expositor de los cassetes de “a mi la legión” rodando por el suelo.

Pero, poco a poco, día a día y mes a mes, los fascistas se dieron cuenta que, realmente este sistema no era para ellos tan malo como creían y que éste se podía moldear a su imagen y semejanza como moldearon las leyes fundamentales que el genocida enano promulgó como “constitución” del franquismo. Toda ley es susceptible de ser interpretada y lo único que hace falta es tener de tu parte a quién debe interpretarla. Así, toda esa ralea franquista, se “vistió” de democracia y salió a tomar el vermout electoral después de la misa, bajo el símbolo del animal más carroñero, truhán, ladrón e hijoputa que hay en el reino de las aves: la gaviota. Y no sólo consiguieron algo que parecía imposible, romper el techo de los 110 diputados, que el gran fachón que hacía de la calle algo suyo no podía superar, sino que fueron minando toda la conciencia colectiva a base de propaganda, primero en medios afines y después haciendo que todos los medios lo fueran, hasta conseguir lo que hoy en día tenemos: alcaldes que promocionan de nuevo los homenajes a los caídos por dios y por España ¡PAÑA!, que subvencionan actos de exaltación del franquismo (y del fascismo) y que se vuelva a ver a los comunistas como seres con cuernos, tridente y rabo rodeados del fuego eterno.

Pero no hay que desistir. Cuando un personaje torticero y bobo como el portavoz de la Comunidad de Madrid, compara la bandera nazi y la de franco con la comunista hay que “taparle la boca” dándole a la gente lecciones de historia de España. No fueron los comunistas los que llegaban al anochecer a los pueblos de Castilla y de Andalucía con una lista de personas inocentes a los que subían a un camión y de los que nunca más supieron familiares y amigos. No fueron los comunistas los que dieron un golpe de estado contra el poder LEGAL establecido. No fueron los comunistas los que durante casi cuarenta años detuvieron, molieron a palos y asesinaron sin juicio justo. Ni fueron los comunistas los que, a base de sucios negocios, se enriquecieron y consiguieron un patrimonio con el que sostener de por vida a toda su ralea en la élite plutocrática. Si fueron los comunistas los que lucharon contra el franquismo y acabaron muertos o con decenas de años de encierro en las cárceles, mientras gente como los que hoy pululan por el partido del trinque dictaban sentencias de encarcelamiento, o de muerte. Si fueron los comunistas españoles los que combatieron, por nada, contra los Nazis en la Francia ocupada. Y si fueron los comunistas los que trajeron, derechos, libertades, sanidad y educación pública, que el gobierno de ese portavoz se empeña en destrozar.

Son los fascistas los que hacen que la ONU se sorprenda del “Valle de los Elefantes” (por cierto construido sobre las vidas de cientos de comunistas y otras personas cuya única ideología o pecado era haber reclamado algo a al rico del pueblo). Son los fascistas los que insisten en seguir metiendo el dedo en la herida de los represaliados y de los que tienen a sus muertos enterrados en las cunetas, mientras los suyos, los de los fascistas, pasan una vida de retiro en balnearios y hoteles pagados con dineros públicos.

Son los fascistas los que insisten en que sólo vale lo que ellos dicen o piensan y los que OBLIGAN a los demás a ser, ver, pensar y actuar como ellos a base de palos, multas y represalias.

Por supuesto que los regímenes comunistas de la antigua URSS, Libia o de Corea han represaliado a millones de personas y asesinado a otras tantas, pero no menos que Franco, Pinochet, Moshe Dayán, Albalá Bin Abdelaziz, Batista, Trujillo, Salazar, Macías, Idi Amín, Videla, Joao Gulart, Hassan II, … Todos ellos protegidos por los Estados Unidos y por tanto capitalistas.

Yo, empiezo a estar hasta el rabo de la boina de estos anormales cuyo ego miserable no tiene parangón. Bueno si lo tiene, no se si son más arruinadores que miserables, o más corruptos que demagogos o más trileros que practicantes del hijopotismo desilustrado más indecente.

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9 comentarios en “demagogia y apología del fascismo

  1. Joder…. a medida que iba leyendo tu comentario, me entraban unas ganas de romper algo que no te puedes ni imaginar.
    Sabes transmitir, y sobretodo sabes hacerlo por escrito
    Gracias por escribir tan bien lo que otros pensamos y no sabemos hacerlo.

  2. Muy bien dicho ¡ha llegado!
    Ellos y los periodistas del régimen los periodistas y ellos que recurren al “vete a Cuba” es que se han quedado sin argumentos para defender al régimen.
    Ayer leía en Vigo al minuto que una profesora de gallega Carme Hermida pedía no dar clases en Periodismo y decía “personal y profesionalmente no tengo fuerzas para invertirlas en la formación de personas que sabes seguro que van a convertir en seres morbosos, manipuladores, mentirosos, despreciativos, pagados de sí mismos e irreflexivos”.
    Salud

    • Con el periodismo pasa lo mismo que con la idiocia, que la gente se escusa en “hay que comer” para tener unas tragaderas del tamaño de un barco de esos de cruceros. Una cosa es el trabajo y otra la dignidad. Con la dignidad no se come, pero sin ella, se acaba pasando hambre.

      Salud.

  3. Llamar al pan, pan, y al vino vino, como tan brillantemente has realizado en tu artículo, es -en los tiempos que corren-, algo revolucionario. Demoledor.
    Chapó, Cele. Chapó…!! Sé que igual me repito. Pero tengo que decirlo: empatizo hasta con las comas. Y no sólo de éste, sino con todos tus artículos. Siempre que te leo llego a la misma conclusión: lo necesaria, lo imprescindible que es la palabra para abrir las mentes en canal.

    Un abrazo, amigo.

  4. Yo tambien, como los anteriores, te felicito por tu ejemplar artículo de hoy, amigo Cele. Y aún me atreveria a decir que tenemos lo poquito que tenemos gracias a los comunistas. Recuerdo que la lucha en el franquismo se centraba en combatir a los comunistas. No habia más. La oposición eran los comunistas, mejor dicho “el partido” no hacia falta decir más en aquellos tiempos para nombrar al PCE. Y en la clandestinidad y con los grises siempre siguiéndote los talones. Conocí a comunistas de aquella época que eran personas íntegras y comprometidas totalmente con la sociedad, con los más débiles, con obreros y estudiantes, sin olvidad a CC OO de entonces que tambien luchaban denodadamente y en la clandestinidad. Como ahora, que dá asco. Ufff. salud amigos.

    • Amigo, he militado en CCOO casi treinta años. Y dejar de estar afiliado, me costó un potosí intelectual. Pero los CCOO de hoy en día no se parece mucho al de Marcelino Camacho. Aún así, sigo pensando que los sindicatos son esenciales y por eso volví a afiliarme. No a CCOO, ni a la CNT que es lo que me pedía el cuerpo, pero si a un sindicato, aunque sea minoritario y exclusivo de mi cure.

      Salud

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