Indecencia

Desde siempre, al cabrero se le había pagado por el número de cabras que cuidaba de cada vecino. Más cabras, mas pago. Era sencillo. Igualmente quién más cabras tenía dentro del rebaño, más fanegas de cebada aportaba para su sostenimiento en los días en los que los animales debían permanecer en el corral de concejo. Siempre había sido así y siempre había funcionado, porque incluso quién poseía un sólo animal y poca o ninguna cebada que aportar, podía vivir de la leche que ordeñaba. Los pobres podían seguir viviendo y a los ricos, apenas les suponía nada extra.

Cuando Jose Mari fue nombrado Jefe de la Hermandad, todo cambió. Al pastor se le empezó a pagar menos, cada propietario ya no apartaba por número de animales sino por grupos, de forma que, quién tenía una cabra pagaba veinte pesetas al año y quién tenía diez no pagaba doscientas sino noventa. Como contraprestación por sus menores ingresos, al pastor se le permitía ordeñar a las cabras y sacar un cuartillo de leche de cada una. Además, cada propietario ya no aportaba tres fanegas por bicho sino sólo dos y todos debían aportar el mínimo de las dos fanegas. Quién no tuviera grano, debería dar en contraprestación otro cuartillo de leche a quién pudiera cubrir su parte.

Todo el mundo andaba cabreado. Todos, menos los cuatro que tenían más de cinco cabras. Los que sólo poseían una chiva, además estaban muy preocupados porque ya no podían dar de comer a sus hijos. El medio litro de leche que obtenían de menos ahora, era la parte que antes cambiaban por carne o fruta.

Jose Mari había sustituido a Fidel que había muerto al caer de un carro. No contaba con muchos amigos dentro del pueblo pero tenía muchas cabras. Eso había llevado a Fidel a nombrarle vicepresidente con el ánimo de tener contentos a todos.

Cuando apenas faltaba medio año para la nueva elección, Jose Mari propuso una nueva forma de repartir las aportaciones. Quién tuviera más de una cabra apartaría tres celemines menos de grano por cada animal.

A algunos de los vecinos con dos cabras, les pareció una propuesta tan buena, que pensaron que seguramente su voto sería para él.

Relato corto © J.Celemín 2013

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Es indecente que, quién está recortando servicios públicos como la sanidad, la educación, o la asistencia social, quién está subiendo las matrículas universitarias a importes que hacen que el español medio no pueda alcanzar, quién está recortando las aportaciones al consorcio de transportes de forma que ya sea más barato y rápido viajar en coche particular que en el transporte público, quién ha eliminado las becas comedor de educación primaria, las becas de libros de la primaria y la secundaria, quién ha recortado profesores, médicos y personal sanitario, tenga la indecencia de anunciar una bajada de impuestos, que además sólo afecta a quién más tiene.

Por otra parte, es algo que estos trileros robaperas hacen habitualmente. Jugar con la estupidez de la gente que no es capaz de ver más allá de un par de centrímetros.

Mal el peligroso de las bolsas de la Triple A y peor todos aquellos que caigan en su trampa.

Bien por los mineros que, ayer le dijeron al Menestro que nos sube la luz y les roba la cartera que, si ha estado dos años insultándoles,  dejándoles sin trabajo, ninguneándolos y mandando a la Guardia Civil como en los peores tiempos del enano genocida, ¿a que viene ahora ir allí a hacerse la foto?

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5 comentarios en “Indecencia

  1. Hay días, Cele, como el de ayer, como el de hoy, en que percibo con más nitidez de lo acostumbrado la existencia de esos dos mundos paralelos que parecen inexorablemente encaminados a no encontrarse nunca jamás: el de quienes de alguna manera estamos bien informados y por tanto concienciados con la verdadera naturaleza de lo que está ocurriendo, y por otro, aquellos que se mueven en nuestro entorno inmediato, a los que de viva voz escuchamos y vemos, pero cuyas manifestaciones -cuando se producen- uno no sabe si dan más pena que miedo o, más miedo que pena. En cualquier caso, te sumen en la derrota o catapultan tu indignación hasta perder un poco, si acaso, los papeles.

    Elocuente tu relato. Buena metáfora. Y del resto… es un suma y sigue de una maquinaria destructiva imparable en el que los niveles de obscenidad vienen determinados por la sensación de que se ríen miserablemente en nuestras caras.

    Profundamente asqueado. Profundamente.

    Un abrazo.

    • Es bueno reflexionar, amigo, aunque nos entristezca. Los que “pasan” de largo no entristecen porque no piensan, pero, cuando les llegue el hambre, entonces se podrán a quejarse de lo que podrían haber.., pero no hicieron.
      Ánimo amigo y arriba que todos somos necesarios para afrontar esta estafa trilera.

      Salud

  2. Gracias, gracias , gracias .. tu relato y tus cabras me han conectado con el Cabrero, con el hombre sencillo y grande que aspira a vivir y disfrutar. Dice expresarse en metáforas pq en la “universidad que el se ha formado la letras son muy menudas”.
    “metáforas… que son grandes como los árboles y largas como los rios.. ”

    Narbona, ya sabes que el que ríe último puede reír mejor. Asqueados nos quieren y aunque nos pase a menudo no le vamos a dar el gustazo.
    Os dejo el documental por si os apetece

    • Siendo del norte, no me gusta mucho el flamenco. Sin embargo al cabrero le tengo una especial simpatía.

      Gracias Lume por el vídeo y por el enlace de abajo.

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