Hasta aquí hemos llegado.

Acurrucado en un rincón de un zaguán de un edificio sin puertas, Carles tirita y siente como se le va la vida. Sus múltiples costillas rotas, sus hematomas sangrantes y los cientos de golpes recibidos, le están evaporando la vida como una chapa al rojo vivo evapora un chorro de agua.

Hace ya tiempo que la policía tiene impunidad total, barra libre para matar. Hace tiempo que los hospitales dejaron de prestar asistencia a quién no tenga un seguro médico o una tarjeta visa con la que pagar. Hace tiempo que la humanidad dejó de serlo para convertirse en una selva llena de animales rabiosos dónde el más fuerte es el que más posibilidades tiene de sobrevivir.

Lo más paradigmático de todo es que hace tan sólo diez años, Carles tenía una buena vida. Ganaba un excelente salario como palmero del régimen. Sus artículos servían para ganar adeptos o peor, para descalificar a los que levantaban la voz contra tanto fascismo, tanta desvergüenza, tanta corrupción y tanta mafia instalada en el gobierno.

Cuando empezaron a privatizar la sanidad Carles escribía que era por el bien de todos. Que la gestión privada ayudaría a dar mejor servicio. Cuando quitaron las becas, Carles aseguraba que sólo los vagos se quejaban. Que quién se esforzara en los estudios, nunca dejaría de estudiar. Cuando detenían a personas por luchar contra los desahucios, Carles les decía que eran perroflautas que a falta de nada mejor que hacer, se entretenían sacando de quicio a la justicia. Cuando las empresas de los amigos del gobierno se quedaban sucesivamente con todos los servicios públicos y bajaban los salarios a la mitad, Carles opinaba que había que salir de la crisis de alguna forma y que todos debían de arrimar el hombro. Eso lo decía mientras él seguía cobrando casi cincuenta mil euros al año. Cuando su empresa realizó un ERE despidiendo a más de la mitad de la plantilla, Carles permaneció impasible porque él no era uno de los afectados. Cuando impusieron tasas judiciales imposibles de pagar por la mayor parte de la ciudadanía, Carles justificaba la medida para evitar la saturación judicial y que la gente judicializara cualquier discusión en la vida. Cuando para evitar las constantes manifestaciones que el pueblo convocaba para luchar pacíficamente contra los ladrones fascistas y mafiosos que aprobaban leyes que imponían multas impagables, Carles aseguraba que a la gente pacífica no le importarían esas medidas, que sólo los violentos y los que no respetaban la democracia se oponían. Cuando empezaron a prohibir grabar las actuaciones violentas de la policía, cuando empezaron a entrar en las casas sin orden judicial, cuando detenían a la gente fabricando pruebas, Carles lo seguía justificando en artículos en los que aseguraba que todo era una campaña de la horda comunista. Cuando le bajaron el salario a la mitad, empezó a mosquearse. Cuando le quitaron la seguridad social y tuvo que emplear la mitad del salario en pagarse un seguro privado, empezó a tomar conciencia y cuando le despidieron porque ya no era fiel a la ideología que lo había estado pagando, entonces quiso levantar la voz, pero ya no había dónde escribir, nadie que le escuchara ni nadie que le diera un micrófono. Cuando le multaron con una cantidad infame e imposible de conseguir en sus condiciones por rebuscar en la basura, entonces, quiso enfrentarse con la policía. Pero la policía le dio la paliza que le había llevado a morir en aquel rincón de un barrio en ruinas dónde la gente se robaba las sobras sacadas de la basura y dónde la vida de un ser humano valía menos que la de un gato.

Relato Corto. © J. Celemín

* * * * *

Es vedad que el relato se parece mucho al poema de Martin Niemöller. Pero hoy, al igual que en la Alemania de los años 30, hay demasiada gente que ve pasar la vida como si fuera una película en la que, una vez abandonado el lugar, nada de los que sucede allí, le va a afectar. Y lo peor de todo es que, al igual que entonces hay muchos que intentan mitigar, justificar, obviar y hacer que la gente no quiera saber nada de lo que está pasando. El proyecto de ley de la patada en la boca, es el colmo de la des-facha-tez de un ministro que debería estar en la cárcel por haber arruinado la ciudad de Madrid. El proyecto de ley de la “ocultación de los excesos del fascismo” es la última (por ahora) de las medidas de un desgobierno de tramposos y mentirosos que deberían estar encerrados por los cientos de escándalos de corrupción que llevan encima y que sin embargo se creen en posesión de la única verdad y, sobre todo, fomentan la mentira de que sólo hacen lo que la mayoría quiere. Con apenas la representación de uno de cada cuatro españoles (eso hace dos años) están cambiando el estado para perpetuarse en el poder, para dejarlo en la ruina y para poder vivir de algo, porque, a pesar de que digan lo contrario, serían incapaces de vivir como vivimos los demás. Su inutilidad es de tal tamaño que si no pudieran quedarse con lo público, sus amigos, conocidos y familiares tendrían que vivir de la caridad.

Hace tiempo que han rebasado mi límite. Y me temo que el de otros que no tienen la capacidad de desahogarse escribiendo. Luego, cuando estalle la violencia querrán buscar culpables en los de siempre.

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14 comentarios en “Hasta aquí hemos llegado.

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    • Hace tiempo que estos son mucho peores. Porque Franco iba de cara. El mundo y muchos españoles sabían que era un fascista. Estos van de ancianitas de la caridad y son al capos de tres al cuarto. La mentira es su discurso y la impunidad la capa que les proteje. Y la idiocia la sangre que les mantiene.

      Salud,

      • Amigo Celemin, en éste pequeño comentario tuyo que me antecede, veo yo el resumen de los males generales por los que atravesamos en éste puñetero pais.

  3. Buenos días amigo Celemin!

    Si,hasta aquí hemos llegado,pero mucho me temo que no pararan.La político social vuelve. Madre mía que país.
    Es cierto que el capitalismo más descarnado se esta extendiendo con sus garras por toda Europa y esto esta dando pie a los fascismos a reagruparse con el fin de ser,como siempre,la solución , que este sistema podrido, basado en la miseria de la mayoría y la riqueza de unos pocos,esta creando en forma de recorte en derechos sociales que conllevan la miseria del pueblo;ahí tienes a la Le Pen intentando crear una unión internacional de fascistas más extensa de lo que parece y con índices de voto preocupantes, sobre todo entré partes de la sociedad marginadas por la evolución del capitalismo y que antes lo mismo votaban izquierda que derecha.Pero lo bueno ,dentro de lo malo, es que estos focos siempre han estado localizados.
    Sin embargo el caso español,es como siempre, muy particular. Aquí los fascistas nunca se fueron del poder,amparados por la ley de amnistía del 77,impusieron (nunca hay que olvidarlo) unos acuerdos en la mal llamada transición,donde permitían una alternancia de poder entre ellos y un partido social capitalista , que prometio no interferirse en sus asuntos;una iglesia católica intocable y sobre todo permitir el negocio que estos herederos franquistas vieron que se habría ante ellos en la política y en sus capitales.
    Esto último fue la causa principal.El negocio que vieron con la apertura, enriquecerse con las transacciones empresariales y bancarias en el mundo hasta entonces controladas con mano de hierro por el régimen .Esto permitió una única concesión ,la creación de un estado social de derechos que jamás llego a equiparse en financiación a la del resto de países de nuestro entorno y que nunca les gustó.
    Han esperado su momento;inyectaron el veneno en la sociedad en forma de consumismo insuflado en en una burbuja de aire.
    Porque todo no ha sido más que aire. Aire y humo,el humo provocado por la explosión de esa burbuja que se ha disipado y ha dejado a la ciudadanía convertida de nuevo en calabaza,con el paso cambiado que no sabe como reaccionar ante el paisaje que tiene delante. No saben lo que es luchar y han adquirido el rol de los verdugos.
    Unos se alían con estos y como en tu relato acabarán como acaba tu personaje.Otros ya lo están y los pocos que protestan en esta ciénaga llamada ESPAÑA el gobierno se está aprestando a amordazarlos,primero con multas,detenciones,después…Pues ya sabemos lo que dice nuestra historia.
    No creo en los finales felices sin lucha y en España ni el pueblo ni las fuerzas políticas se atreven a movilizar en la calle a la población.Por miedo? No lo sé,pero es la única solución es que se signifiquen y acuden ,por lo menos a marcar un camino que nos una a todos. Porque sí no, tiempo al tiempo,esto acabara como siempre! A tiros…

    Siento haberme extendido tanto.Llevo un par de días desconectado por temas personales y de repente te encuentras con todo.

    Salud y buen día a tod@s!

  4. Al igual que tú, mi querido Cele, yo también hace ya tiempo que llegué al límite, sobrepasándolo, de aguante y de capacidad para soportar lo que vemos.

    Es posible, como dices, que eso justamente sea lo que andan buscando. El que todo estalle y la violencia termine saliendo. Si fuera así, estariamos en ese estadio de justo antes de amanecer, instante en el que la oscuridad es más acentuada.

    Ya soy incapaz de ver un “informativo”, mucho menos una “tertulia”. Uso la televisión para usos cinematográficos exclusivamente. Tal es el asco que me provoca todo cuanto tiene que ver con una realidad insoportable cuyo relato maquillan y maquillan hasta conseguir una máscara esperpética y patética.

    Si pudiera irme de este puto país, me iría con los ojos cerrados.

    Un abrazo.

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