Oscuridad y dictadura

Acurrucado debajo de una carrasca, Inocencio observaba como el agua empezaba a correr ladera abajo formando importantes regatos. Con la manta sobre la cabeza, empezaba a sentir frío y algo de temor porque no parecía que la tormenta fuera a amainar. Las ovejas permanecían inmóviles, al cuidado de unos perros de los que parecía manar agua de sus panzas.

Inocencio era feliz. El monte, las ovejas y sus perros eran parte de su familia. Su mujer y sus cuatro hijos a los que apenas veía, también. Don Samuel, el amo se portaba bien. Le daba de comer, mandaba que le trajeran un carro de paja para calentar la gloria y otro de leña para que su mujer pudiera encender el hogar y a sus hijos nunca les faltaba la ropa que los vástagos del amo ya no querían. Y por fiestas y en navidades , dejaba que se quedaran con la asadura y las cabecillas de los corderos que el Samuel mandaba matar.

No podía pedir más. El monte era su mundo y allí nadie le decía lo que tenía que hacer y comparado con lo que contaban otros pastores como él, Samuel era un buen amo. A él no le azotaban cuando una oveja se moría ni nunca le habían acusado de quedarse con un cordero.

Para Samuel, Inocencio era uno más de sus criados. Le tenía aprecio porque nunca protestaba y cumplía con su deber de sol a sol. Inocencio no tenía la cabeza llena de pájaros ni de esas ideas revolucionarias que traían los obreros que venían de fuera. Su negocios se vendrían abajo si todo el mundo quisiera tener un salario y horas libres. ¡Por dios! ¿A dónde iban a ir a parar si todo el mundo quisiera ser como él? Siempre había habido amos y siempre criados y bastante bueno era con ellos que les daba de comer, cuidaba de sus familias e incluso hacía que el médico les viera si la enfermedad parecía grave. El mundo se estaba volviendo hostil y los sirvientes unos desagradecidos, pensaba Samuel.

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© J. Celemín

Muchas veces hemos dicho aquí que en este país no hay democracia. Muchas veces también he definido este sistema como una dictocracia, o gobierno sin el pueblo al que se le quiere hacer partícipe mediante el engaño y las urnas, a las que no todo el mundo puede acudir en igualdad de condiciones y en el que, con la connivencia de la prensa, se manipula y engaña para que la desinformación sirva de alineación de la idiocia.

Cuando la justicia y sus órganos de gobierno no son independientes sino que sirven a quién les nombra para tal efecto, es síntoma de dictadura. Cuando los jueces no sólo no son imparciales, sino que, sin ningún tipo de escrúpulo o pudor, se afilian a un partido político y no se autoexcluyen para decidir sobre procedimientos en los que su partido está implicado, es un síntoma de dictadura.

Cuando se utiliza la ley de forma torticera para acallar críticas y abrir expedientes a quiénes deciden luchar contra las tropelías de un gobierno que no gobierna, sino que utiliza la fuerza para imponer su criterio, es un síntoma de dictadura.

Cuando se extiende el miedo como forma de control del pueblo, cuando se imponen penas económicas imposibles de pagar (lo que arruinará la vida para siempre de aquellos que sean penados) para acallar a quiénes según la ley debería ser de quién emana el poder y las leyes, es un síntoma de dictadura.

Cuando se copan todos los poderes del estado para usarlos en beneficio propio y para impedir que no haya ningún resquicio legal por el que poder impedir la acción del desgobierno, es un síntoma de dictadura.

Cuando se vende lo que no es tuyo y tienes en usufructo, eres un ladrón y un timador. Cuando decides sobre lo que no es tuyo porque eres el albacea y esa decisión va en contra de los intereses del propietario, eres un ladrón sinvergüenza.

La impunidad, la violencia contra el pueblo, la represión, el control de los medios de comunicación y la hegemonía de una minoría contra todos los demás son datos identificativos de una dictadura.

La democracia, no consiste en votar cada cuatro años sino en que el pueblo pueda votar en igualdad de condiciones, sin trampas y sobre todo, en hacer partícipe de las decisiones a la mayoría.

Algunos parecen ser tan estúpidos que cuando ven una botella que pone vinagre, que contiene un líquido rojizo que sabe ácido pero que la prensa dice que es un gran vino de reserva con un fuerte cuerpo, acaban diciendo y creyendo que el buen vino debe de ser ácido y hacer un agujero en el estómago.

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7 comentarios en “Oscuridad y dictadura

  1. Amigo Celemin: Eso que has ido definiendo, es auténticamente una dictadura, no me cabe la menor duda. Lo que no entiendo es cómo lo soportamos tan estoicamente sin que reaccionemos como ciudadanos ultrajados. Ya son demasiados pasos atrás lo que nos estan obligando a dar. Salud.

    • Es parte de la cultura católica. Soportar el mal es condición para alcanzar el cielo. El perdón no se produce por arrepentimiento sino por interés. El cielo se gana igual seas bueno o malo, sólo con arrepentirte al final de tus días puedes ser un cabrón con pintas durante toda tu vida que ganarás el paraiso. Durante siglos nos han inculcado que hay que aguantar para conseguir el bienestar de la otra vida y así es difícil crear conciencia del mal.

      Salud.

  2. Amén.
    Creo, Cele, que a pesar de que hacen y cumplen inexorablemente todo lo que has indicado, y que forma parte de una estrategia más global, sus ejecutores locales son tan patéticamente impresentables que, por muchas puertas que quieran ponerle al campo, todo este esfuerzo es algo totalmente inútil.

    Las ideas, como los hechos, terminan, por muchos cortafuegos que traten de imponer, extendiéndose. Y lo saben. ¿O por qué crees que se ha aumentado el presupuesto policial hasta lo indecible ( en un 1.350 %)? ¿O destinar una fuerte suma del dinero de todos para propagar intentando vendernos una moto averiada: la “bondad” de las “reformas”? Todo indica que tienen miedo.

    No es ya lo que vemos, que no hay político que pueda salir a la calle a dar una simple conferencia sin que sea “recibido” con tal escrache que terminan finalmente por suspender los eventos. Es la punta del iceberg del malestar. Y los amos de fuera ya piden nuevos cercenamientos destinados a empobrecer nuestras vidas. A más recortes, más tensión. Como no saben por dónde pueda petar esto, se arman. Y dará igual que lo hagan legislando también para que todos seamos finalmente delincuentes. Las protestas van a aumentar. Es imposible negar la evidencia de lo que ocurre por más tiempo.

    Saludos, amigos.
    Y recordemos que los derechos se conquistan o mantienen ejerciéndolos como hechos consumados.

    • Se ha creído que eso le va a dar votos. ¡Cómo si no supiéramos lo que siempre hacen!
      Veintidós años en el gobierno deberían haber servido para encontrar un momento pequeño y anular la mierda del concordato. ¿Se acuerdaan ahora? ¿Si vuelven a gobernar, se les volverá a olvidar?.

      Gracias amigo y bienvenido.

  3. Lo que mejor define con mayor claridad la naturaleza de la democracia en la que estamos (no en la que creemos estar), es descubrir que todos los partidos -pero unos más que otros- están endeudados hasta la médula. Financiados por la Banca, ahora comprendemos el por qué ésta es intocable aún siendo la responsable de la crisis-estafa que la mayoría padecemos. Y el por qué de su enorme poder político.

    En definitiva, y tal como dice el profesor Viçen Navarro, “en una democracia donde, en teoría, cada ciudadano tiene que tener la misma capacidad de decisión en el proceso político, los banqueros tienen muchísima (repito, muchísima) más influencia política que usted o yo. En realidad, ellos son los que mandan.” Y sin que nadie les haya elegido.

    En cuanto a la Prensa, al periodismo, lo que vemos por último es más de lo mismo, porque son la Banca y las grandes empresas las que compran los rotativos o las televisiones y con ello el control de la información.

    Aparenta ser esto una Democracia, pero no lo es.

    Salud, amigos.

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