Menos patriotismo y más trabajar

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Esto del nacionalismo es como ser de un equipo de fútbol. Bueno, más bien al revés. Ser de un equipo de fútbol es como ser nacionalista. Los hay hooligans, simpatizantes, chaqueteros, subversivos o simplemente aficionados que se toman estas cosas con la importancia que tienen: ninguna.

Los aficionados del Madrid, estuvieron durante décadas justificando su “status” a partir de unos títulos ganados cuando la mayor parte de ellos no habían nacido. No es que me parezca mal. Pero, al igual que sucede en los nacionalismos, se interpreta la importancia de la historia y de unos hechos puntuales para apoyar las tesis que más convengan. Que nos conviene decir que España es la nación más vieja del mundo (como dijo el indocumentado del Babas) pues tiramos de mapa y de historia contada por alguien que confirme la explicación y santas pascuas. Que conviene decir que Cataluña nunca ha existido como reino, pues lo mismo, tiramos de otro mapa y de otro historiador y le contamos a todo el mundo que lo que siempre ha existido fue el reino de Aragón y no de Cataluña.

La historia siempre la han escrito los vencedores, maquillando derrotas y haciendo odas, leyendas y coplas populares sobre insignificantes batallas o escaramuzas que nunca existieron pero que, una vez loadas, engrandecidas y dotadas de heroicidad, sirven para dotar de magnanimidad y halo de grandeza a los vencedores. Siempre hemos oído que en Calatañazor, Almanzor perdió el tambor. Ahora, historiadores de la talla de Menéndez Pidal (1869-1968) parecen advertir que tal batalla nunca existió o que de existir, sólo fue una escaramuza.

Lo que quiero decir con todo esto es que, no importa tanto de dónde vengamos, sino a dónde queremos ir. No importa lo que fuimos, sino lo que queremos ser y cómo queremos ser.

Hay personas que llevan un ardor guerrero hooligaliano metido en vena igual cuando se habla de ser o no ser español, catalán, vasco o de Alcobendas, que cuando hablan del Madrid, del Atlético o del Barça. Y he observado que, quién es hooligan en lo deportivo, también lo suele ser en cuanto a posiciones patrióticas.

Muchos, dan importancia sublime a la nación, a la bandera y al territorio como si eso siempre hubiera sido así y como si nada fuera inamovible, al menos bajo su punto de vista. Muchos, además son analfabetos culturales y no entienden, ni son capaces de ver que aquello que creen que es de siempre, no lo es tanto y que además, aquello que creen que representa su forma de ser, en realidad es un invento de un momento puntual para satisfacer un capricho o una necesidad. Muchos, creen por ejemplo, que la bandera de España es roja y amarilla desde los Reyes Católicos. Y sin embargo la bandera con más vigencia a lo largo de la historia de este país llamado España, es la blanca con la cruz de Borgoña, usada desde 1492 hasta 1793. Y su cambio fue por una especie de capricho del Rey Carlos III porque la cruzada de Borgoña no se veía en el mar.

¿La patria es importante? Pues, para mi, depende. Es verdad que alguna vez, estando en el extranjero, he tenido una especie de ardor español pasajero. Pero también lo es que he acabado odiando a todo aquel que me ha calificado como flamenco o torero. Los tópicos son malos si se usan como definición y como generalidad. No me gusta el flamenco (o sí, pero dependiendo del momento), no me gustan los toros y no me siento en absoluto comprometido con los tópicos que algunos alemanes, usanianos o rusos, me han querido imponer por haber nacido en España.

Llegado a este punto, deberíamos definir qué es España, que es ser español y qué es ser un buen o mal español. ¿Ser antitaurino, como decía Doña Rancia, es ser antiespañol? Pues depende de lo que entendamos por español. Si ser español consiste en llevarse el dinero a cuentas suizas, establecer imperios comerciales abusando de las precarias condiciones laborales de China, Macao, Filipinas, Marruecos, Bangladesh o la India, establecer imperios alimentarios trayendo las naranjas de Sudáfrica, la fruta de Chile o de la República Centroafricana, el pescado de Sudán o de Ghana y los cereales de Bielorrusia, yo soy, además de antitaurino, antiespañol. Si ser español consiste en no pagar IVA, en defraudar a hacienda o a la administración, entonces además de antitaurino, soy antiespañol. Si ser español consiste en vivir de la administración mientras se abomina de ella, si consiste en meterse en el bolsillo cientos de miles de euros en comisiones que suponen incrementos en el precio de la obra pública, en cobrar sobresueldos mientras se rebaja el salario a los demás, en buscar acomodo a cientos de inútiles en la administración, porque no serían capaces de ganarse la vida aprobando una oposición o buscando trabajo en la empresa privada, entonces, además de antitaurino, soy antiespañol. Si ser español consiste en favorecer, mientras gobiernas, a empresas y empresarios que luego acabarán buscándote un sillón relax con buen sueldo, entonces soy antiespañol, antituarino y anticaraduras. Ahora si ser español consiste en cumplir con el sostenimiento del estado, aborrecer a los mentirosos y denunciar a los corruptos, intentar hacer de este país un sitio mejor con una sanidad universal que no discrimine y sobre todo no enriquezca a unos pocos con el dinero de todos, con una educación que no adoctrine, sino que haga pensar, que utilice el dinero público para quién no quiera o no pueda pagarse un colegio privado, entonces sólo soy antitaurino. Si ser español consiste en creer en la libertad religiosa, en que cada confesión sea sostenida con los fondos de sus fieles, que no intervengan en la gestión política del estado, salvo que se presenten a unas elecciones y sean elegidos, entonces, no soy antiespañol.

Estoy hasta los testículos de tanto patriota de hojalata que mientras se le llena la boca de EsPAÑa! ¡Paña!, vive en el extranjero, se lleva el dinero a paraísos fiscales, y pasa las vacaciones en lujosos complejos turísticos del Caribe. Y además, hacen España mientras le bajan el salario a los trabajadores, están meses y meses sin pagarles, contratan en negro al personal de servicio o esquivan la legalidad valiéndose de su posición o sus amistades.

¡Menos Marca España y más cumplir y trabajar!

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11 comentarios en “Menos patriotismo y más trabajar

  1. Ya va convirtiéndose en costumbre, lo de felicitarte por la calidad de cada entrada conque nos regalas en éste nuestro blog amigo. Lo de hoy supera si es que se puede superar a lo anterior. Menudo repaso.
    Para mí, que soy andaluz, me pasa lo mismo que a tí cuando vas al extranjero. Me duelen mucho los tópicos andaluces, porque no soy gracioso, no me gustan los toros, ni las procesiones-romerias ni la feria de Abril. Y a la gente les resulta extraño que yo siendo andaluz sea tan raro. Pues yo digo que a mucha honra. Lo de la tierra donde nacemos, creo yo que es una casualidad, aunque siempre se le tiene más cariño que a las demas, pero no pasión, al menos en lo de los típicos tópicos. Las tierras creo yo, las hacen tambien las personas y ahí sí que la marca España está en declive, y es por eso porque tenemos tantos trileros comecocos que solo hacen publicidad de su patria pero más bien baratilla . Curioso lo de la bandera más duradera de éste pais, esa blanca que mencionas.
    Bueno amigo salud p’atoeldia. (Mira por donde me despido con una pequeña reminiscencia del lenguaje de mi tierra). Jeje.

    • Me has sacado una sonrisa con tu despedida. Eso también es importante.
      Salud amigo y gracias por tus opiniones siempre bien argumentadas e interesantes.

      Salud

  2. Bravo, bravo bravísimo.
    “Lo que quiero decir con todo esto es que, no importa tanto de dónde vengamos, sino a dónde queremos ir. No importa lo que fuimos, sino lo que queremos ser y cómo queremos ser.”
    Para mi representa inclusión ruptura y por tanto futuro
    Si se puede!!
    Larga vida amigo para seguir ayudándonos a ver con semejante claridad
    Mil gracias!!

  3. Si alguna vez pbservais que contesto a unos y a otros nos, es porque esto funciona fatal y hay veces que no puedo ni entrar a mi propio blog.
    Salud

  4. Pues a mí no me gustan los correbous, ni las sardanas,… y de havaneres poquitas. Tampoco me gusta la tauromaquia, ni el flamenco puro… Por el contrario me encanta la gracia y el acento andaluz aunque mis abuelos, descendientes de andaluces hablaban un catalán mejor que el mío, aún a pesar de haberme pasado buena parte de mi infancia en un pueblo donde pocas veces se hablaba castellano. Por suerte pasé por 3 colegios y 2 institutos, privados y públicos, donde me relacioné con todo el mundo sin distinción.

    En fin, una vida de lo más aburrida y convencional comparada con la de nuestro insigne “líder” político, religioso de misa diaria, de izquierdas e independentista, http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2014/04/junqueras-busca-nuevos-adeptos-entre-los-sectores-menos-permeables-al-secesionismo-6902.php

    A ver quién la mejora.

    • Pues por el comentario y la retranca, pareces gallega amiga. Si es que los estereotipos es lo que tienen.

      Salud, amiga y me alegra leerte tan a menudo.

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