Reinventando el sistema

Villamarcial

Durante años, Marcial había interpuesto mil una preguntas en el ayuntamiento, había llevado a los tribunales a cada uno de los alcaldes que durante los años en los que hubo democracia, intentaron aprobar leyes que abrieran a todos el uso de los pastos que, siendo públicos, eran utilizados de forma exclusiva por sus pastores. Todo lo que el dinero pudiera pagar, era empleado por Marcial para salirse con la suya y anular al alcalde del momento.

Pasaron los años, y a Marcial le sucedió su hijo Marcial y a éste su hijo Marcianín. A la República le sucedió una dictadura en la que Marcial y su hijo se movían como tiburones en un charco. Por eso, cuando el dictador murió, los nuevos dirigentes del pueblo, optaron por brindar judicialmente al alcalde y los concejales y así evitar que la gente con dinero, como Marcianín y su hijo Marcial, acudieran a ellos para evitar las decisiones que no les gustaran.

Claro que, lo que se tomó como medida contra Marcianín y su hijo Marzi (que así se hacía llamar), acabó siendo el escudo protector que ambos usaron cuando entendieron que, puesto que ya no podían usar la fuerza del dinero para hacer siempre su voluntad, usarían la fuerza del dinero para entrar en el sistema y ganar las elecciones. Pronto se dieron cuenta que, dentro del sistema, con las leyes creadas para evitar que gente como ellos se salieran con la suya a base de pleitear todos los días, se vivía mucho mejor que contra el sistema. Se dieron cuenta que podían hace lo que les diera la gana, haciendo más dinero y además podían permanecer inmunes gracias a las leyes aprobadas para proteger a los representantes del pueblo mediante el aforamiento. Así, en lugar de contratar matones que dieran palizas, en lugar de contratar ladrones que robaran a los pobres, en lugar de impedir el paso a ríos y pastos por la fuerza, en lugar de hacer todas esas cosas ilegales que habían hecho siempre con el fin de arruinar a los demás y conseguir someterlos a su voluntad, empezaron a usar sus puestos como representantes del pueblo para quedarse con los pastos, para robar a los pobres legalmente mediante impuestos y normas injustas, para darles préstamos que no pudieran pagar y quedarse con sus casas, para hacerles pagar por todo aquello que hasta ahora, el municipio les daba a través de los impuestos y que ellos hicieron que sus hijos y nietos, sus primos y amigos les dieran peor y además cobrando del municipio. Se dieron cuenta que podían cobrar salarios indecentes que ellos mismos se pusieron y que nadie podría impedir porque eran legales. Se dieron cuenta que, podían desviar fondos de la administración para el pago de sus negocios y que nadie podría denunciar debido a su aforamiento.

Y, así fue como en el pueblo de Villamarcial, el imperio del mal se refundó a sí mismo.

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Me cuentan que, tras la coronación del que ya se le conoce como Felipe VI”el Preparao”, sus padres anunciarán el cese definitivo de su convivencia. Si eso es así, y por lo que se cuenta, no sería raro, nos demostrarán una vez más que todo es una pantomima para mantener a la idiocia entretenida y que todo alrededor de los grandes prebostes de esta plutocracia es pura mentira llena de humo.

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4 comentarios en “Reinventando el sistema

  1. Todo por el caprichito de un bombón. Uy!! digo el caprichito de un Borbón.
    He visto una encuesta, donde Podemos es ya 3ª fuerza en intención de voto. Sacaria alrededor de 60 diputados. Pablo Iglesias y yo pensamos que nos convertiremos en la 1ª fuerza. La ilusión que le han quitado al pueblo, éste hombre la está restaurando. Afortunadamente.
    Salud compañeros

  2. Amigo Cele cuanta razón cuanta.
    “Y, así fue como en el pueblo de Villamarcial, el imperio del mal se refundó a sí mismo”
    Salud e inspiración

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