Externaliza, que algo queda

 

La beldadora

Joaquin se limpiaba el sudor con la boina. El cielo amenazaba lluvia y la parva estaba aún sin recoger. Cuando estaba cabreado trabajaba con poca destreza y la labor no le cundía. Y hoy estaba muy cabreado. Antes, cuando el ayuntamiento les dejaba la beldadora, sabía que día y cuántas horas le correspondía. Desde que el alcalde se valió de su puesto para “externalizar” el servicio y hacer que su sobrino se dedicara a prestar la misma máquina de beldar a los vecinos (comprada al ayuntamiento por tres reales), cada día los cosas iban peor. Antes si había una avería, todo el mundo echaba una mano para su reparación. Ahora, como corría por cuenta de Jose Ginés, el sobrino del alcalde, todo el mundo se hacía el longui, lo que llevaba retrasos, cambios de fecha y triquiñuelas por las que los amigos siempre tenían la máquina a su disposición en el momento oportuno.

El año que viene, pensó Joaquin, le voy a pedir al alcalde daños y perjuicios como el aguacero se lleve la cosecha.

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El jueves nos enteramos que en hospital infantil del “Niño Jesús” en Madrid, se ha cerrado una sala con 14 camas por la aparición de Chinches. Si usted es lector de este blog desde Paraguay, Perú, Estados Unidos, Méjico, Australia, etc, y hace tiempo que no visita España (tanto como cincuenta o sesenta años) a lo peor, usted no le da importancia a este asunto ya que posee una imagen de este país propia del mal llamado tercer mundo dónde estas cosas son habituales. Aquí lo eran hasta finales de los años sesenta del pasado siglo. Pero desde entonces habíamos avanzado mucho, tanto que teníamos una de las mejores sanidades de mundo. Pero he aquí que hace un par de años, los individuos de este país que se informan a través de la televisión, que lo único que leen son los titulares de la prensa deportiva y que creen que en Venezuela o en Cuba se les quitan las casas a los pobres y que los amigos del gobierno nunca les pasa nada aunque roben, extorsionen o maltraten a la gente (olvidándose de lo que aquí pasa) eligieron a los que creen que ellos son la ley, que no están en el gobierno para administrar los bienes públicos sino para hacer de su capa un sayo y utilizarlos como si fueran propios, a los que nunca han condenado la dictadura franquista y a los que indultan a los policías que comenten torturas o a al que graba una violación mientras se parte de la risa.

Desde que esta gentuza llegó a ostentar el poder administrativo del estado, aprovechando esta estafa mundial del liberalismo que llaman crisis, se han dedicado primordialmente a privatizar todo aquello que antes lo hacía la administración con personal público, mucho mejor y mas barato. Ellos dicen que no es privatización sino externalización, pero la consecuencia es que el servicio se presta con peores niveles de calidad, con menos controles y sobre todo con mas coste porque al precio del servicio hay que sumarle el de las consecuencias.

Así, por ejemplo, la ropa de los hospitales que antes se lavaba en cada hospital por personal fijo y con un salario bajo pero más o menos decente, ahora lo presta una compañía que lo primero que hizo es reducir el salario de sus trabajadores a la mitad, que sospechosamente aparcan sus camiones en una empresa de trasteros dónde descargan y cargan jaulas con ropa, y que, según cuentan los sindicatos del hospital Niño Jesús, son los principales sospechosos de haber traído los chinches al hospital.

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Da igual que en el contrato esté prohibido dejar la ropa en almacenes que no sean exclusivos de la empresa concesionaria, todo da igual porque la administración no investigará estas cosas.

El negocio, su negocio, está en este tipo de concesiones, como ha denunciado ayer el PSOE del ayuntamiento de Valladolid, dónde el anterior jefe de mantenimiento en un ayuntamiento gobernado por el PP desde tiempos inmemoriales adjudicaba a empresas de las que era administrador único o a las que lo era su hijo o su primo, contratos por los que, por ejemplo, se cobraba 767 euros por sustituir unos enchufes.

Estas son las cosas por las que tienen tanto miedo que que una fuerza como PODEMOS, se haga con el poder.

 

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6 comentarios en “Externaliza, que algo queda

  1. Si es que lo has dicho todo y ante esto nada nuevo se puede decir. La putrefacción nos rodea y algunos en su burbuja de confort no son del todo conscientes de las prisas. Su protagonismo por liderar y pasar a otros no le deja ni oler ni ver. Hay que acabar con todo esto como sea. La buena gente con energías nuevas y sin tanto peso en sus espaldas es la que tiene que poner determinación.
    Sigo procesando el encuentro en Filosofía para mí muy positivo y constructivo. Encontré a gente capaz de contagiar ilusión y a otra que están tan rebotados que me dan miedo. Me entristece q algunos iban preocupados por el salario de los eurodiputados q todavía no cobraron y x el equipo técnico y sus “listas cerradas”. Les daba igual que hubiera dos opciones Otros se olvidan de las distintas sensibilidades que hay dentro.. y lo fundamental para mí es que hay que estar preparados para las posibles sorpresas que puedan surgir en situación de emergencia q muchos olvidan pq no la sienten como tal.
    Que la naturaleza nos puede ayudar a separar el grano de la paja.
    Salud para todos

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