Amanece, a pesar de todo.

El cielo ardía. Entre la oscuridad y el humo una inmensa fragua aparecía en el horizonte. El monte se calcinaba y no había forma de apagarlo.
Un alcalde tronado en posesión de la verdad absoluta y de una irresponsabilidad también absoluta, en uno de esos rituales de pavo en el que enseña sus plumas con el fin de engañar a quién se ponga por delate, había encendido fuego junto a una encina en un infame día en el que el Cierzo era dueño y señor.
El resultado se vería tres días más tarde. Una sierra calcinada y una veintena de pueblos de entierro y en peligro de muerte.
Para más indecencia y cabreo general, el alcalde declaró que el incendio era lo mejor que le había pasado a la comarca porque así evitarán nuevos fuegos en los próximos veinte años y porque la lumbre mata las malas hierbas y hace resurgir la naturaleza con mayor vigor.
El Presidente de la Diputación, hermano del alcalde, declaró que los trapos sucios de la familia se lavan en casa. El fiscal ni estuvo, ni se le esperaba. El Juez andaba de vacaciones permanentes y la Guardia Civil, detuvo a un par de bomberos por imprudencia y por conducción temeraria.

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Esta semana, ando muy liado con  un Banco de Libros. Así que no podré publicar tanto como quisiera. Espero que lo entendáis.
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2 comentarios en “Amanece, a pesar de todo.

  1. Ellos cuidando de su burbuja de bienestar sin querer escuchar que 2.306.000 niños viven en España bajo el umbral de la pobreza.
    xd q no nos desanimen en la lucha.
    Gracias que a pesar de estar tan liado haces un hueco para regalarnos cada día tus magníficos relatos.
    Queda mas que entendido. Feliz descanso

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