¡Hasta luego!

Ha llegado el mes de agosto y, francamente este año estoy saturado. Han sido muchos frentes y mucha la lucha (y lo que nos queda). Así que, por salud e higiene mental os voy a abandonar al menos hasta septiembre. Tengo mucho que pensar y proyectos que, año a año voy aparcando y que me gustaría intentar. Y aunque estaré por aquí, creo que debo dejar de lado el blog, el Twitter y el Facebook. (A ver si lo consigo).

Como colofón, os dejo un relato corto (muy corto) de verano. Un relato basado en una noticia que me dejó helado la semana pasada. Christine Lagarde, la lista que le metió todos esos millones al listo de Tapié, decía que hay que subir la edad de jubilación, bajar el importe de las pensiones y/o eliminarlas porque el aumento de la esperanza de vida es malo para la economía. Y eso lo dice quién cobra 324.000 euros netos (40 veces más que cualquier pensionista “normal”).Bueno que me lío y os meto otro rollo de los de órdago.

Salud y buen verano.

Corre, corre, corre que te van a echar el guante

El corazón estaba a punto de salírsele por la boca. Un pinchazo lateral le estaba machacando el hígado y una fuerte quemazón arrancaba sus pulmones que le dolían como si se hubiera comido el carbón ardiendo de una barbacoa. Llevaba tanto tiempo corriendo, le dolía tanto el costado, que le estaba pareciendo que ese fuera su estado natural.

Hacía rato que no oía a los perros. Hacía ya un buen trecho que ni siquiera tenía la fuerza suficiente como para mirar atrás. No sabía si estaba sólo o si por el contrario le seguían los pasos de cerca. Pero no podía arriesgarse a parar y que le cogieran. No podía siquiera mirar atrás a ver si le seguían de cerca. Pero debía pensar algo y rápido. El corazón estaba ya en la campanilla, la boca se había convertido en un saco de pita vieja, los pies estaban amortizando el dolor, las rodillas ya no podían ni quejarse y las piernas estaban trabajando como nunca, ni siquiera cómo cuando años atrás iba al gimnasio para adelgazar. ¡Qué tiempos aquellos en los que la gente acudía al gimnasio para quemar calorías! Ahora ya no hacía falta. Y no había posibilidades de encontrar patatas o tocino. Las unas por la falta de agua y lo otro estaba prohibido desde hacía años. Dijeron que para evitar enfermedades. ¡Eso si pudieran comerlo! ¡Malditos cabrones, siempre había una excusa para las decisiones tomadas contra el pueblo!

Tomó la decisión rápidamente en cuanto vio la entrada a la cueva. De joven, había trabajado allí. Era artificial y allí dormían los osos cuando el parque funcionaba. Por eso, sabía que al final había una puerta por la que salir, cerrar y dejar atrás a los perros y a sus perseguidores en caso de que aún le siguieran.

Parece que los hados le estaban ayudando. La puerta aún existía, la abrió y encontró el cierre antipánico que aún funcionaba. Así que, rápidamente cerró la puerta, descansó dos minutos y volvió a correr escaleras abajo.

Desde el 13 de abril de 2025, ser viejo y enfermo, tenía una condena a muerte.

 

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4 comentarios en “¡Hasta luego!

  1. Gran relato Cele. Gratitud por tu esfuerzo por acercarte a nosotros cada día a pesar de tu cansancio.
    El panorama es muy turbio. Lo tienen decidido todo como nos recuerda la canción vamos hacer lo posible para no dejarnos vencer aunque hay dias que….
    Que disfrutes mucho, que todo te salga redondo
    Hasta luego!!

  2. Pingback: ¡Hasta luego! | EL VIL METAL. | Scoop.it
  3. Buenos días amigo Celemín!

    Excelente,como siempre. Espero que descanses y avances en tus proyectos pendientes. Espero que vuelvas con las “pilas bien puestas” porque espera un otoño duro y hay que seguir en la “brecha!

    Salud,buen descanso y felices vacaciones!

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