El árbol que nos hace ver el bosque

La mala suerte.

Jacinto cree que ha tenido mala suerte con sus hijos. Desde que eran pequeños siempre le quitaba la razón a su mujer delante de ellos, siempre discutía con ella por actuaciones negativas de los niños y siempre acaba levantándoles el castigo que su madre les había impuesto.

Cuando Carola, que con siete años le mordió en la oreja a su vecino y tuvieron que darle cinco puntos de sutura, fue castigada por su madre una semana sin salir al parque por su actuación, fue su padre el que a voz en grito, y delante de ella, le recriminaba a su cónyuge que eran cosas de críos y que los castigos traumatizan a los niños y no mejoran su conducta.

Cuando Borjamari, con apenas seis años, encerró durante seis horas a su primo en el cuarto de las escobas del colegio y la familia movilizó hasta a la policía para encontrarle, sin que Borja abriera la boca, cuando fue expulsado dos semanas por este suceso, fue Jacinto quién llegó al despacho del director, Borja Mari de la mano, amenazando al mismo con partirle la cara.

Trastada tras trastada, delito tras delito, Jacinto ha acabado divorciado y lamentándose de la mala suerte que ha tenido con sus hijos. No entiende como pueden robarle a él. No entiende porqué ambos no estudian, no trabajan y se pasan la vida de fiesta en fiesta durmiendo por el día y viviendo por la noche. Piensa que quizá uno se le podría haber torcido, pero ¿los dos?

La policía le saca de su ensimismamiento mientras escucha que, esta vez, no podrá sacar a su hijo del calabozo. Prender fuego dentro de un Cajero automático rociándolo de alcohol de quemar es un delito grave. Si además dentro había un indigente, es intento de homicidio. Y si acaba muriendo, asesinato en primer grado.

Jacinto, sigue pensando que todos hemos hecho trastadas y que, ¡qué mala suerte ha tenido con sus hijos!

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El otro día, me preguntaba un amigo en el pueblo qué es lo que estaba pasando en Madrid con los árboles que acaban matando gente. Cuando le decía que pasa con los árboles, lo mismo que está pasando en el resto de nuestras vidas, decía no entender y que siempre me voy a lo mismo, a echarle la culpa a los tramposos del Partido Parásito.

Pero, es que los árboles no son sino uno de los testigos mudos de las políticas neoliberales que acaban creando alarma social porque nadie puede prever que te vaya a caer un árbol en la cabeza y te acabe matando. Claro que, si se poda en Agosto (porque la plantilla se ha reducido a la mitad y no hay personal suficiente para realizar la poda en los meses en los que se debería hacer), si resulta que quién poda, sabe de jardinería lo que un esquimal de camellos (porque se ha despedido a los profesionales que cobran un salario justo y se contrata a personas que nada tienen que ver con esa actividad simplemente porque son parados de larga duración, porque tienen familia a su cargo o porque son amigos, familiares o conocidos del concejal de turno), pues los árboles acaban siendo atacados por el agua, la carcoma y siendo una víctima más de este sistema inmoral que reduce costes no para que al ayuntamiento le cueste menos, sino para que la empresa de turno, que ha “cogido” la contrata, gane más. Cuando un árbol se cae a nadie le importa. Salvo que en su caída se lleve por delante la vida de una o más personas. Y si esa probabilidad que es remota, se convierte en habitual, entonces, llama la atención y crea alarma social.

Pero, ¿Cuántas vidas han sesgado indirecta o directamente los desahucios?¿Cuantas vidas acabarán sesgando anticipadamente las rebajas salariales y las condiciones laborales que hacen que un padre no pueda dar de comer a sus hijos con lo que gana? ¿Cuántas vidas se han ido al traste porque, para pagar la especulación, la extorsión y la estafa neoliberal, se han cambiado unilateralmente las relaciones patrón-obrero y millones de personas (tantos como seis) se han quedado en el paro y sin ningún tipo de ingreso pasados unos meses? ¿Cuantas vidas se han truncado y se truncarán porque ya no se puede acceder libremente a la universidad porque sus tasas subieron un 300% en los últimos tres años? ¿Cuántas personas han muerto porque han tenido que recorrer decenas de kilómetros para acudir a urgencias? ¿Cuántos cánceres no se han podido coger a tiempo porque las listas de espera, son listas de desesperación?¿Cuántos enfermos de Hepatitis van a morir porque los que viven de lo público, mientras echan mierda al sistema, dicen que no pueden pagar un medicamento y no hacen nada, además, para presionar al laboratorio?

Todos nosotros somos árboles a merced de un temporal llamado hijoputismo desilustrado que además, nos empeñamos en aplaudir en lugar de hacer parapeto para que se vayan a matar a su p. madre.

Y no nos damos cuenta que, juntos, PODEMOS.

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5 comentarios en “El árbol que nos hace ver el bosque

  1. Realista como siempre .
    Siempre siempre primero personas dp siglas. Sabemos que no debemos consentir mas injusticias. A seguir explicando.
    Salud
    Os dejo mi descubrimiento de hoy

  2. Pingback: El árbol que nos hace ver el bosque | EL...

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